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Ciencia

La psicología analizó dónde trabajan los psicópatas y descubrió que una profesión los atrae más que ninguna otra

Poder, sangre fría y encanto superficial: una clasificación elaborada por el psicólogo Kevin Dutton señala los diez trabajos en los que más abundan los rasgos psicopáticos.
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Los psicópatas no siempre responden a la imagen del criminal violento que construyeron el cine y las series. De hecho, muchas personas con elevados rasgos de psicopatía llevan una vida completamente integrada en la sociedad y pueden alcanzar puestos de enorme responsabilidad.

Aunque solemos vincular esta condición con comportamientos delictivos, la realidad es bastante más compleja. Se estima que solo entre el 1% y el 3% de la población posee estos rasgos, y la inmensa mayoría nunca comete un crimen.

Algunas de sus características, como la confianza, la capacidad para conservar la calma, el carisma o la facilidad para tomar decisiones difíciles, incluso pueden convertirse en ventajas dentro del mundo laboral. Según el psicólogo británico Kevin Dutton, existen profesiones en las que la frialdad emocional, el autocontrol y la búsqueda de poder resultan especialmente útiles.

No todos los rasgos psicopáticos conducen a la violencia

La clasificación volvió a circular con fuerza en las redes sociales después de que la creadora de contenido Huella del delito difundiera en TikTok las conclusiones del libro La sabiduría de los psicópatas, escrito por Dutton.

Las profesiones que atraen a las mentes más calculadoras, según la psicología
© Unsplash – Liza Polyanskaya.

En su obra, el especialista plantea que determinados rasgos asociados con la psicopatía pueden facilitar el progreso en ambientes altamente competitivos. El encanto superficial, la ausencia de miedo, la capacidad de persuasión y el desapego emocional permiten que algunas personas funcionen con enorme eficacia bajo presión.

Esto no significa que cualquier profesional perteneciente a estos sectores sea un psicópata. Tampoco implica que conservar la calma, ser ambicioso o tomar decisiones racionales constituya por sí solo una señal de psicopatía. El perfil se define por una combinación mucho más amplia de factores, que puede incluir una marcada falta de empatía, manipulación y ausencia de remordimientos.

A diferencia de los personajes que aparecen en historias sobre asesinos seriales, los llamados psicópatas funcionales pueden presentarse como personas disciplinadas, seguras y encantadoras. Precisamente por eso, en ocasiones resulta difícil reconocer sus comportamientos problemáticos.

Las diez profesiones con mayor presencia de estos rasgos

Cuando el carisma esconde crueldad: los depredadores emocionales que la sociedad aplaude
© Unsplash – Isai Ramos.

La clasificación de Dutton coloca en el décimo puesto a los funcionarios, debido a que trabajan dentro de sistemas jerárquicos, con reglas definidas y cierto grado de poder institucional.

En el noveno lugar aparecen los cocineros, una profesión caracterizada por la presión constante, el ritmo acelerado y la necesidad de mantener el control en ambientes caóticos. El octavo puesto corresponde a los clérigos, cuyo trabajo puede proporcionar influencia, reconocimiento y autoridad sobre una comunidad.

Los policías ocupan la séptima posición por ejercer autoridad directa y enfrentarse a situaciones que exigen sangre fría. En sexto lugar están los periodistas, una profesión vinculada con la búsqueda de información, la exposición pública y la capacidad de formular preguntas incómodas.

El quinto puesto pertenece a los cirujanos. En este caso, el desapego emocional puede ser una herramienta necesaria para operar con precisión en situaciones críticas, aunque esa capacidad profesional no debe confundirse automáticamente con falta de empatía.

En cuarto lugar aparecen los comerciantes y vendedores, debido a la importancia que tienen la persuasión, el carisma y la habilidad para influir en las decisiones ajenas. Algunas personas pueden utilizar esas mismas cualidades para hacer favores o ganarse rápidamente la confianza de los demás.

Los presentadores de televisión y radio ocupan el tercer puesto. La visibilidad, el control del discurso y la necesidad de proyectar seguridad convierten a estos espacios en escenarios atractivos para personalidades que buscan reconocimiento.

En la segunda posición se encuentran los abogados, una profesión donde la capacidad argumentativa, el conocimiento de las reglas y la toma de decisiones racionales pueden convertirse en poderosas ventajas.

En lo más alto del ranking aparecen los directores ejecutivos o CEOs. Estos puestos concentran autoridad, competencia y la posibilidad de tomar decisiones que afectan a cientos o miles de personas. Para Dutton, ese entorno puede favorecer a quienes dominan el encanto superficial, saben ocultar sus verdaderas intenciones y están dispuestos a actuar sin dejarse frenar por las emociones.

La lista provocó numerosas reacciones en las redes. Mientras algunos usuarios aseguraron reconocer estos rasgos en sus compañeros de trabajo, otros preguntaron por qué los políticos no aparecían en la clasificación. También hubo quienes propusieron incluir a los psicólogos.

Más allá de la polémica, el planteamiento muestra que la psicopatía no puede identificarse únicamente por una profesión, una actitud o incluso por la postura corporal. Sin embargo, también abre una pregunta incómoda: si ciertos ambientes laborales recompensan la frialdad, el dominio y la falta de escrúpulos, quizá algunos rasgos psicopáticos no solo logren sobrevivir en ellos, sino que encuentren el escenario perfecto para prosperar.

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