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Ciencia

El hormigón que se fabrica con maíz y puede reducir hasta un 90 % el desperdicio de material

El colectivo mexicano Manufactura ha desarrollado Corncretl, una mezcla para impresión 3D hecha con residuos de maíz, cal y nejayote. El material busca reducir emisiones, acelerar la construcción y aprovechar residuos agrícolas, aunque todavía se encuentra en fase de prototipo y no ha llegado a obras reales.
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La construcción necesita levantar más viviendas y hacerlo con menos emisiones, pero ambos objetivos no siempre van de la mano. El cemento Portland, base del hormigón convencional, requiere grandes cantidades de energía para producirse y genera una parte importante de las emisiones globales de CO₂.

Un proyecto mexicano intenta atacar ese problema desde un lugar inesperado: el maíz.

El colectivo de arquitectura Manufactura, fundado por Dinorah Martínez Schulte y Edurne Morales, desarrolló Corncretl, un material imprimible en 3D elaborado a partir de residuos de maíz, cal y nejayote, el agua residual que queda después de la nixtamalización, el proceso tradicional utilizado para preparar el maíz con el que se elaboran tortillas.

Según sus desarrolladoras, la mezcla puede reducir hasta un 70 % las emisiones de carbono frente al hormigón convencional y disminuir hasta un 90 % el desperdicio de material gracias a la fabricación aditiva.

El hormigón que se fabrica con maíz y puede reducir hasta un 90 % el desperdicio de material
© MANUFACTURA – Youtube.

Del residuo del maíz a una pared impresa en 3D

Para producir Corncretl, los residuos sólidos del maíz se secan, trituran y muelen hasta conseguir partículas suficientemente uniformes como para atravesar un sistema de extrusión.

La mezcla resultante puede introducirse en una impresora de construcción 3D y depositarse capa por capa mediante un brazo robótico. Esto permite fabricar muros y componentes directamente con la geometría necesaria, sin recurrir a los encofrados tradicionales.

El proyecto se desarrolló durante la Residencia Wasp 2025, celebrada en Massa Lombarda, Italia, junto a Wasp 3D Industrial Partners.

Allí se utilizó un sistema Wasp Concrete HD conectado a un brazo robótico Kuka para fabricar prototipos a escala real. El equipo imprimió paneles modulares de 40, 60 y 80 centímetros de altura, concebidos como elementos para sistemas de vivienda ligeros y asequibles.

La cal sustituye parte del papel del cemento

Otro ingrediente importante es la cal, un material utilizado desde hace siglos en la arquitectura mexicana.

A diferencia del cemento Portland, la cal puede endurecerse a temperatura ambiente mediante un proceso de carbonatación y, durante ese proceso, absorbe parte del CO₂ presente en el aire. Corncretl utiliza específicamente Geocalce T, una mezcla mineral que incorpora cal hidráulica natural, arena de sílice, caliza dolomítica y polvo de mármol.

La cal también aporta una propiedad interesante: cierta capacidad de autorreparación de microfisuras. Cuando entra humedad en pequeñas grietas, algunas partículas sin reaccionar pueden recristalizarse y sellar parcialmente el daño.

Además, el material necesita entre dos y tres días de curado a temperatura ambiente, según el desarrollo presentado por Manufactura.

Construir más rápido y usando menos material

La impresión 3D permite colocar material únicamente donde resulta necesario, lo que explica buena parte de la reducción de residuos.

También elimina o disminuye el uso de moldes y permite crear formas curvas o geometrías difíciles de ejecutar mediante métodos tradicionales. Eso abre la posibilidad de fabricar componentes personalizados sin aumentar tanto la complejidad de la obra.

Corncretl forma parte de una tendencia más amplia dentro de la construcción 3D, donde distintas empresas investigan materiales basados en tierra, fibras vegetales, roca volcánica y otros recursos locales para reducir la dependencia del cemento convencional.

Todavía falta el salto a edificios reales

El proyecto sigue, sin embargo, en una etapa experimental.

Manufactura ha producido prototipos a escala real, pero todavía no ha anunciado viviendas completas ni proyectos comerciales construidos con Corncretl. Antes de llegar a ese punto será necesario comprobar aspectos como resistencia estructural, durabilidad, comportamiento frente a humedad, normativas y posibilidades de fabricación a gran escala.

La idea resulta especialmente interesante en México por la enorme disponibilidad de residuos derivados del maíz.

Si consigue superar esas pruebas, Corncretl podría convertir un residuo agrícola profundamente ligado a la cultura mexicana en materia prima para una nueva generación de construcción automatizada y con menor impacto ambiental.

Fuente: El Español.

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