Durante años, la transición energética ha girado casi exclusivamente en torno al sol y al viento. Paneles solares y aerogeneradores se han convertido en los símbolos visibles del cambio. Pero bajo nuestros pies, lejos de la superficie, se está gestando una revolución mucho más discreta que podría resultar decisiva.
El calor que no depende del clima
Un estudio reciente de la Universidad de Stanford apunta a la geotermia mejorada como uno de los pilares ocultos de un sistema energético limpio y estable. A diferencia de la eólica o la solar, estas tecnologías pueden generar electricidad de forma continua, sin depender del clima ni de la hora del día.
Los llamados sistemas geotérmicos mejorados, o EGS por sus siglas en inglés, extraen calor de profundidades que oscilan entre los 3 y los 8 kilómetros. Para ello emplean técnicas de perforación y fractura controlada de rocas, combinadas con la circulación de fluidos que transportan el calor hasta la superficie para convertirlo en electricidad.
De una rareza geológica a una solución global
La geotermia tradicional estaba limitada a regiones volcánicas o sísmicamente activas. Eso la convertía en una solución de nicho. La gran novedad de los EGS es que reutilizan tecnologías desarrolladas por la industria del petróleo y el gas, lo que permite implantarlos en casi cualquier lugar del planeta.
Según los investigadores, esta ampliación del alcance geográfico cambia por completo el potencial de la geotermia. Países con poco espacio o sin grandes recursos naturales, como Singapur, Taiwán o Corea del Sur, podrían beneficiarse de una fuente energética constante sin ocupar grandes extensiones de terreno.
Menos infraestructuras, menos costes

El trabajo, publicado en Cell Reports Sustainability, cuantifica el impacto de introducir geotermia mejorada en la matriz energética. Si alrededor del 10 % de la electricidad procede de estos sistemas, la necesidad de otras infraestructuras se reduce de forma notable: la eólica en un 15 %, la solar en un 12 % y el almacenamiento en baterías en un 28%.
Esta reducción tiene un efecto directo sobre el territorio ocupado por instalaciones energéticas, que pasa del 0,57% al 0,48% en los países analizados. Puede parecer un ajuste menor, pero a escala nacional supone una diferencia enorme, sobre todo en regiones densamente pobladas.
Energía base sin carbón ni nuclear
Uno de los grandes retos de las renovables es sustituir la llamada energía de base, aquella que hoy aportan el carbón o la nuclear. La geotermia mejorada encaja precisamente en ese hueco. Proporciona un suministro estable y predecible, pero sin los riesgos asociados a residuos radiactivos, accidentes o minería intensiva.
Además, los proyectos geotérmicos pueden desarrollarse en plazos mucho más cortos que una central nuclear, cuya construcción suele alargarse entre 12 y 23 años. La aceleración de las técnicas de perforación es clave para explicar esta diferencia.
Un impacto económico inesperado
El estudio liderado por el profesor Mark Jacobson estima que una transición energética que incorpore geotermia mejorada podría reducir los costes globales de la energía hasta en un 60% frente a un sistema basado en combustibles fósiles. Si se incluyen los costes sociales relacionados con la salud y el cambio climático, el ahorro podría alcanzar el 90%.
Contrario a uno de los argumentos habituales, añadir una fuente constante como la geotermia no encarece el sistema. Al reducir la necesidad de sobredimensionar otras renovables y el almacenamiento, el precio final tiende a bajar.
Desafíos y horizonte realista
Nada de esto significa que la geotermia mejorada sea una solución mágica e inmediata. Requiere inversión inicial, planificación y una regulación adecuada. Pero los primeros proyectos a gran escala, como la planta aprobada en Utah con una potencia prevista de 2 gigavatios, muestran que la tecnología ya ha salido del laboratorio.
En silencio, lejos de focos y titulares, el calor del subsuelo empieza a perfilarse como uno de los aliados más sólidos para una transición energética más barata, más estable y, sobre todo, más realista.