Saltar al contenido
Ciencia

La solución contra el cambio climático podría ser enterrar troncos como si fueran basura: esta empresa promete guardar el carbono adentro durante 1.000 años

Un árbol muerto que nadie quiere, destinado a pudrirse o terminar en una incineradora, resulta ser una de las trampas de carbono más simples que existen. La clave no es ninguna tecnología futurista: es enterrarlo bien hondo, en el tipo correcto de barro, y dejar que la falta de oxígeno haga el resto del trabajo durante los próximos mil años
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

El Carbon Lockdown Project, impulsado por la empresa de beneficio público Carbon Lockdown Project Benefit LLC, propone una forma de almacenamiento de carbono conocida como wood vaulting, o enterramiento de madera. Según describe la propia compañía, el proyecto fue fundado por Ning Zeng, profesor del Departamento de Ciencia Atmosférica y Oceánica de la Universidad de Maryland, cuyo equipo demostró en 2010 la viabilidad del entierro de madera como estrategia de secuestro de carbono.

La idea escaló a un primer proyecto piloto en 2013, cuando se enterraron 35 toneladas de madera no deseada en una zanja excavada cerca de Montreal, Canadá. En 2023, la compañía recibió 4,7 millones de dólares del Departamento de Energía de Estados Unidos, a través de su programa Carbon Negative Shot Pilots, para escalar el modelo.

Cómo funciona el wood vaulting

Troncos Apilados
© Master Unknown – Unsplash

El objetivo es conservar durante siglos el carbono que los árboles capturaron mientras estaban vivos, evitando que regrese a la atmósfera en forma de dióxido de carbono. La empresa utiliza exclusivamente biomasa leñosa sin uso comercial que, de otro modo, terminaría descomponiéndose o siendo incinerada: restos de podas urbanas, madera de demoliciones, árboles derribados por tormentas y ejemplares muertos por plagas o enfermedades.

Los troncos, prácticamente sin procesar, se depositan en grandes zanjas subterráneas o, cuando es posible, en minas y canteras abandonadas, y luego se cubren con una gruesa capa de arcilla compactada.

Por qué el barro es la clave de todo esto

Estos depósitos se construyen preferentemente en suelos ricos en arcilla o limo, porque su permeabilidad muy baja dificulta el ingreso de agua y oxígeno, los dos elementos indispensables para que la madera se descomponga. Al crear un ambiente anóxico, los hongos y microorganismos responsables de degradar la madera no pueden desarrollarse, y el carbono queda atrapado en el material en lugar de liberarse nuevamente como CO2.

Según la empresa, este almacenamiento podría mantener el carbono inmovilizado durante más de 1.000 años, siempre que el depósito conserve su estabilidad geológica a largo plazo.

Quién certifica que esto realmente funciona

Para comprobar que el sistema funciona como se espera, los sitios de almacenamiento cuentan con sensores que monitorean las condiciones del subsuelo, y los proyectos son auditados bajo metodologías específicas de eliminación de carbono. Una vez verificado el almacenamiento permanente, Puro.earth, una plataforma internacional de certificación de remociones de carbono que ya certificó más de 100 proyectos de este tipo en el mundo, emite certificados de eliminación de carbono que empresas interesadas pueden adquirir para compensar parte de sus propias emisiones.

Cuánto carbono quieren enterrar (y cuánto dinero mueve esto)

Entre sus objetivos declarados, la compañía busca generar 4 millones de toneladas de remoción durable de carbono a través de sus proyectos de Wood Vault, mantener un costo promedio por debajo de los 100 dólares por tonelada, y contribuir a la restauración forestal de 100.000 acres de bosque. Uno de sus proyectos actuales, el Potomac Project, ubicado cerca del río Potomac y la bahía de Chesapeake, busca enterrar el equivalente a 5.000 toneladas de dióxido de carbono en biomasa leñosa.

Los ingresos generados por la venta de estos certificados de carbono permiten financiar el mantenimiento de los depósitos y, según la empresa, también apuntan a generar actividad económica en las comunidades rurales forestales donde se desarrollan estos proyectos.

Compartir esta historia

Artículos relacionados