Imágenes compuestas de radar de la Tiangong poco antes de entrar en la atmósfera.
Photo: ESA / Fraunhofer FHR

Si tem√≠as que alg√ļn pedazo de la estaci√≥n espacial China Tiangong-1 te pudiera caer en la cabeza, ya puedes salir de casa con tranquilidad. El laboratorio espacial se ha desintegrado ordenadamente al entrar en la atm√≥sfera, y adem√°s lo ha hecho en el mejor lugar posible: sobre el Oc√©ano Pac√≠fico.

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Esta madrugada, el alto mando del ejército de Estados Unidos que monitorizaba la entrada de la estación en la atmósfera mediante su red de sensores y satélites ha confirmado que la Tiangong se ha volatilizado prácticamente por completo al entrar en la atmósfera.

Reentrada en la atmósfera del vehículo de transferencia ATV-001 Julio Verne en 2008
Image: ESA (YouTube)

Es posible que algunos peque√Īos pedazos del laboratorio de ocho toneladas hayan sobrevivido a la fricci√≥n con la atm√≥sfera y hayan llegado hasta la superficie, pero no pueden ser muy grandes. La estaci√≥n no era un objeto lo bastante voluminoso y ni siquiera ten√≠a escudo t√©rmico para protegerse. Adem√°s, la suerte ha querido que la entrada final de la Tiangong tuviera lugar en una zona completamente segura sobre el Oc√©ano Pac√≠fico.

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Pese a que el descenso de la Tiangong-1 ha sido completamente accidental, ha estado a poco de ser perfecto. Si hubiera aguantado unos cuantos miles de kilómetros más en órbita hubiera ido a caer exactamente en Point Nemo, el remoto lugar del Pacífico donde las agencias espaciales hacen caer sus satélites y estaciones orbitales cuando el descenso es inevitable pero puede controlarse.

Los pocos restos de la Tiangong-1 que queden, reposan ya en el fondo del océano. Algo más lejos, en Point Nemo, reposan 145 vehículos de abastecimiento rusos Progress, 4 naves de carga HTV japonesas, 5 vehículos de transferencia de la ESA, 6 estaciones espaciales Salyut, y la venerable estación MIR. [vía Space]