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Representación artística del IRAS
Ilustración: NASA

IRAS y GGSE-4 son dos de los satélites que engrosan desde hace años la creciente lista de basura espacial orbitando nuestro planeta. Según los datos de LEoLabs, una agencia dedicada precisamente a monitorizar la basura espacial, ambos objetos pasaran muy cerca uno de otro esta semana. Demasiado cerca.

Según los cálculos de LeoLabs, las actuales trayectorias de IRAS y GGSE-4 les llevarán a pasar a una distancia de entre 15 y 30 metros el uno del otro. Puede parecer mucho, pero en términos espaciales es sinónimo de demasiado cerca. La especialista en arqueología espacial Alice Gorman, de la Universidad de Flinders, explica a Science Alert: “Las naves espaciales realizan maniobras evasivas para esquivar objetos que pasan a 60 kilómetros, así que este es un encuentro realmente próximo.”

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Según los cálculos de LeoLabs, ambos objetos tienen una posibilidad de una entre cien de colisionar. ¿Qué ocurriría si lo hacen? La respuesta es que uno de ellos se romperá en mil pedazos. IRAS es un antiguo telescopio espacial de la NASA con un peso en lanzamiento de 1.083 kilos y un tamaño de 3,6 x 3,2 x 2,4 metros. GGSE-4 es un pequeño satélite científico puesto en órbita en 1967. En su día se declaró que pesaba 4,5 kilos, pero en 2005 se descubrió por una serie de documentos desclasificados que en realidad GGSE-4 estaba sujeto a otro satélite mucho mayor llamado Poppi 5. Este segundo satélite era un instrumento de reconocimiento puesto en órbita en secreto por la Oficina Nacional de Reconocimiento (NRO) y la Agencia Nacional de Seguridad (NSA). Según los datos de que disponemos, GGSE-4 y Poppi 5 tienen una masa común de entorno a 85 kilos. Ambos satélites viajan a una velocidad de unos 14,7 kilómetros por segundo.

Si llegan a colisionar, se espera que GGSE-4 y Poppi 5 se desintegren en una nube de pequeños fragmentos y causen serios daños a IRAS. No se espera que el antiguo telescopio de infrarrojos explote, pero probablemente también desprenda numerosos fragmentos a resultas del choque.

Toda esta nube de basura especial no supone ninguna amenaza para los que vivimos en la superficie de la Tierra. Ambos satélites están a una altura de alrededor de 900 kilómetros y cualquier fragmento se desintegrará mucho antes de atravesar la atmósfera. El problema es que toda esa nube de fragmentos supone un riesgo importante para los satélites que sí están en activo. La basura espacial ya es un problema serio, y colisiones como estas pueden hacerlo aún peor. Se espera que la posible colisión tenga lugar el 29 de enero a las 23:39 UTC. [vía Science Alert]

Editor en Gizmodo, fotógrafo y guardián de la gran biblioteca de artículos. A veces llevo una espada.

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