Saltar al contenido
Ciencia

Rolex impulsa expediciones científicas para entender cómo están cambiando océanos, selvas y montañas

La Iniciativa Perpetual Planet reúne a científicos, exploradores y organizaciones que investigan algunos de los ecosistemas más sensibles del planeta. Desde estaciones meteorológicas en el Everest hasta proyectos en el Amazonas y zonas marinas protegidas, su objetivo es transformar conocimiento científico en acciones concretas de conservación.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

Proteger el planeta exige saber primero qué está cambiando. Esa idea está detrás de la Iniciativa Perpetual Planet de Rolex, creada en 2019 para apoyar investigaciones, expediciones y proyectos centrados en comprender y conservar ecosistemas amenazados.

El programa reúne actualmente a más de 30 organizaciones asociadas y 165 galardonados con los Premios Rolex, con proyectos que abarcan desde glaciares y selvas tropicales hasta arrecifes, océanos y comunidades que dependen directamente de estos entornos.

La iniciativa adquiere especial relevancia ante el objetivo internacional 30×30, adoptado en 2022 dentro del Convenio sobre la Diversidad Biológica de Naciones Unidas, que plantea conservar al menos el 30% de las áreas terrestres, de aguas continentales, costeras y marinas para 2030. En 2024, sin embargo, apenas el 8,4% de las áreas oceánicas y costeras estaban documentadas como protegidas o conservadas.

Del Everest al Amazonas

Una de las principales líneas de trabajo de Perpetual Planet son las expediciones desarrolladas junto con la National Geographic Society.

En 2019, científicos llegaron al monte Everest para estudiar uno de los sistemas hídricos más importantes de Asia. Durante aquella expedición instalaron cinco estaciones meteorológicas, incluida la que entonces era considerada la más alta del mundo.

Los datos obtenidos permitieron estudiar temperatura, glaciares, geología y biodiversidad en condiciones extremas y dieron lugar a alrededor de 30 publicaciones científicas relacionadas con los efectos del cambio climático en las regiones de gran altitud.

Después llegaron investigaciones en el monte Tupungato, entre Argentina y Chile, y el monte Logan, en Canadá.

En 2022 comenzó además una serie de expediciones científicas en la cuenca del Amazonas, desde los Andes hasta el océano Atlántico, destinadas a comprender cómo interactúan diferentes ecosistemas y qué papel tienen las inundaciones estacionales. La etapa más reciente del programa se concentra en los cinco océanos, combinando investigadores, exploradores y comunidades locales.

Los “lugares de esperanza” del océano

La conservación marina también forma parte central de la iniciativa mediante su colaboración con Mission Blue, organización fundada por la oceanógrafa Sylvia Earle. Mission Blue identifica zonas denominadas Hope Spots, ecosistemas marinos especialmente relevantes por su biodiversidad, presencia de especies amenazadas o importancia para las comunidades locales.

Rolex apoya el programa desde 2014. Durante ese periodo, la red pasó de unos 50 Hope Spots a más de 165, incluyendo lugares como las islas Galápagos y el archipiélago de las Azores. La intención es que la investigación científica pueda servir como punto de partida para impulsar decisiones de protección junto con comunidades y gobiernos.

Proyectos individuales con impacto global

La iniciativa también incorpora los Premios Rolex, creados en 1976 para respaldar proyectos científicos, ambientales y tecnológicos en desarrollo. En 2026 fueron reconocidas cinco investigadoras: Binbin Li, Farwiza Farhan, Rachel Ikemeh, Rosa Vásquez Espinoza y Pardis Sabeti.

Sus proyectos abarcan desde conservación de bosques y especies amenazadas en China, Indonesia, Nigeria y Perú hasta herramientas destinadas a detectar enfermedades infecciosas en comunidades remotas de África occidental.

Aunque sus campos son diferentes, comparten un enfoque: combinar investigación científica, conservación y participación local.

Ante la distancia que todavía separa al planeta del objetivo de proteger el 30% de sus ecosistemas para 2030, proyectos como Perpetual Planet muestran que recopilar datos es solo el comienzo. El verdadero desafío consiste en convertir ese conocimiento en medidas capaces de proteger ecosistemas antes de que sus transformaciones sean irreversibles.

Fuente: Wired.

Compartir esta historia

Artículos relacionados