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Ciencia

La Tierra se está calentando y algunos científicos proponen una solución que parece ciencia ficción. Quieren construir un parasol espacial capaz de bloquear el 1% de la luz del Sol

El proyecto contempla instalar unas 5.000 estructuras de hasta 40 kilómetros de diámetro en el espacio. Los investigadores creen que podría reducir el calentamiento global, aunque existen importantes riesgos.
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Imaginar un enorme parasol entre la Tierra y el Sol parece el argumento de una película de ciencia ficción. Sin embargo, un grupo internacional de ingenieros y especialistas en tecnología espacial está estudiando cómo convertir esa idea en una infraestructura capaz de modificar la cantidad de energía solar que recibe nuestro planeta.

El objetivo es tan ambicioso como controvertido: bloquear aproximadamente el 1% de la radiación solar para reducir la temperatura media de la Tierra alrededor de 1 °C, según las estimaciones del proyecto.

La iniciativa, impulsada por el Planetary Sunshade Institute, ya cuenta con una hoja de ruta publicada en una revista científica. Aunque los investigadores consideran que podría comenzar a desarrollarse durante las próximas décadas, otros expertos advierten que sus costes, dificultades técnicas y consecuencias ambientales siguen siendo enormes.

Un parasol espacial de 5.000 estructuras gigantes para enfriar la Tierra

El concepto pertenece a la geoingeniería solar, un campo que estudia cómo reducir parte de la energía del Sol que llega al planeta para contrarrestar temporalmente el calentamiento global. En lugar de desplegar una única estructura gigantesca, el proyecto propone utilizar aproximadamente 5.000 dispositivos reflectantes conocidos como heliogiros. Según la descripción técnica del Planetary Sunshade Institute, cada estructura tendría unos 40 kilómetros de diámetro y utilizaría láminas extremadamente delgadas para desviar parte de la luz solar.

Los dispositivos se ubicarían cerca de una región de equilibrio gravitacional situada entre nuestro planeta y el Sol, asociada al punto de Lagrange L1. Allí podrían mantenerse orientados para interceptar una pequeña fracción de la radiación antes de que alcanzara la Tierra. También aprovecharían la presión ejercida por la propia luz solar para realizar determinadas maniobras.

Los promotores estiman que una reducción del 1% de la radiación incidente podría producir un enfriamiento medio cercano a un grado, aunque el resultado dependería de la respuesta del sistema climático.

El mayor obstáculo es transportar casi 70 millones de toneladas al espacio

La Tierra se está calentando y algunos científicos proponen una solución que parece ciencia ficción. Quieren construir un parasol espacial capaz de bloquear el 1% de la luz del Sol
Representación conceptual de un parasol espacial diseñado para reducir la radiación solar que alcanza la Tierra. No se trata de una infraestructura construida. © Planetary Sunshade Institute.

La propuesta parece sencilla sobre el papel, pero construirla supondría uno de los mayores desafíos de ingeniería de la historia. Según el estudio publicado en Advances in Space Research, la infraestructura necesitaría décadas de desarrollo tecnológico, pruebas espaciales y avances en sistemas de ensamblaje autónomo.

El diseño de los 5.000 heliogiros requeriría aproximadamente 65 millones de toneladas de materiales. Para reducir los costes, los investigadores contemplan utilizar recursos obtenidos de la Luna y fabricar parte de los componentes fuera de la Tierra.

La hoja de ruta plantea realizar misiones precursoras durante las próximas dos décadas, iniciar una fase operativa hacia 2040 y alcanzar una capacidad completa alrededor de 2080. Sin embargo, estas fechas representan objetivos de planificación, no compromisos de construcción. También existe una alternativa más especulativa: desplegar partículas reflectantes en el espacio y mantenerlas agrupadas mediante campos eléctricos generados por pequeñas naves. Esta opción necesitaría menos masa, pero todavía plantea dificultades relacionadas con la estabilidad y el control del material.

El proyecto genera debate porque enfriar la Tierra no resuelve todas las causas del cambio climático

La principal discusión no gira únicamente alrededor de si podemos construir semejante infraestructura, sino de qué ocurriría si realmente empezáramos a modificar la radiación solar recibida por el planeta. Según explicó Nature, algunos investigadores consideran que el proyecto merece estudiarse, mientras que otros cuestionan su viabilidad durante este siglo.

Entre los problemas aparecen los enormes costes, los efectos ambientales de los lanzamientos espaciales y la necesidad de mantener miles de estructuras funcionando durante décadas.

Otra preocupación es que reducir la radiación solar no equivale a eliminar los gases de efecto invernadero acumulados en la atmósfera. Por ejemplo, un parasol no resolvería directamente la acidificación de los océanos provocada por el exceso de dióxido de carbono. Además, modificar la energía recibida podría generar cambios desiguales en las precipitaciones y los ecosistemas.

Un estudio adicional sobre las velas solares también advierte que la radiación espacial deterioraría progresivamente los materiales reflectantes, afectando su funcionamiento y estabilidad. Por ahora, los científicos no han demostrado que un parasol de estas dimensiones pueda construirse ni operarse de manera segura.

La propuesta plantea una posibilidad extraordinaria: intervenir en el balance energético del planeta desde millones de kilómetros de distancia. Pero también recuerda que enfriar la Tierra artificialmente no sustituye la necesidad de reducir las emisiones responsables del calentamiento global.

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