Cuando los primeros astronautas caminen sobre Marte, tendrán que enfrentarse a temperaturas extremas, radiación y una enorme distancia que los separará de la Tierra. Sin embargo, uno de sus mayores desafíos podría ser algo que ni siquiera conseguirán ver: el polvo que cubre prácticamente toda la superficie marciana.
El rover Perseverance de la NASA acaba de identificar las partículas de polvo más pequeñas medidas directamente en Marte, algunas de apenas 100 nanómetros de diámetro. Para comprender su tamaño, son aproximadamente 700 veces más finas que un cabello humano.
El descubrimiento, publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), plantea nuevas preguntas sobre cómo proteger a los astronautas cuando comiencen las primeras exploraciones humanas del planeta rojo.
Perseverance descubrió partículas de polvo marciano 700 veces más finas que un cabello humano

Desde su llegada a Marte en febrero de 2021, Perseverance ha recorrido el cráter Jezero investigando su geología y buscando posibles señales de vida microbiana antigua. Pero también transporta pequeños fragmentos de materiales utilizados en trajes espaciales, diseñados para comprobar cómo resisten las condiciones del planeta.
Según el estudio científico publicado en PNAS, los investigadores analizaron el polvo acumulado sobre esos materiales mediante el instrumento PIXL, un espectrómetro de fluorescencia de rayos X instalado en el brazo robótico del vehículo.
Las mediciones revelaron partículas finas de menos de 2,5 micrómetros y otras ultrafinas de aproximadamente 100 a 300 nanómetros. Hasta ahora, los instrumentos utilizados directamente sobre Marte habían identificado partículas de alrededor de tres micrómetros como límite inferior. El científico planetario Scott VanBommel, de la Universidad de Washington en San Luis, explicó que estos tamaños ya habían sido previstos mediante modelos, pero faltaban mediciones directas que confirmaran su presencia.
El problema no es solamente el tamaño: el polvo de Marte también contiene sustancias potencialmente tóxicas

Las partículas más pequeñas resultan especialmente preocupantes porque pueden atravesar algunas de las defensas naturales del sistema respiratorio. En la Tierra, la exposición a partículas finas se relaciona con problemas cardiovasculares y respiratorios. Las ultrafinas pueden penetrar profundamente en los pulmones y, bajo determinadas circunstancias, alcanzar otros tejidos.
El Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA (JPL) advierte que el polvo marciano también contiene minerales de silicato y compuestos químicamente reactivos, incluidos materiales ricos en hierro y percloratos.
La combinación de tamaño y composición podría representar un riesgo si cantidades suficientes de polvo ingresaran repetidamente en los hábitats de los astronautas. Sin embargo, los investigadores aclaran que todavía no conocen con precisión los efectos de estas partículas sobre la salud humana. El riesgo dependerá de factores como la concentración y la duración de la exposición.
La NASA ya estudia cómo evitar que este polvo entre en los futuros hogares marcianos
Uno de los resultados más interesantes apareció al comparar los materiales transportados por Perseverance. La fibra sintética Vectran tendía a retener partículas relativamente grandes, mientras que las muestras de teflón acumulaban menos polvo, aunque con partículas más pequeñas.
Los investigadores consideran que las diferencias podrían relacionarse con las propiedades electrostáticas de cada material. La NASA explicó en su comunicado oficial que estos resultados ayudarán a seleccionar materiales para trajes espaciales, mejorar los procedimientos de limpieza y diseñar sistemas que reduzcan la entrada de polvo en los módulos habitables. Entre las soluciones propuestas aparecen esclusas de aire de doble cámara y sistemas que permiten dejar los trajes espaciales acoplados al exterior de los hábitats.
La agencia también cuenta con la experiencia de las misiones Apolo, cuando el polvo lunar deterioró componentes de los trajes y provocó molestias respiratorias en algunos astronautas. En Marte, el desafío será diferente: sus partículas suelen ser menos angulosas que las lunares, pero su tamaño y composición química pueden generar riesgos particulares.
El hallazgo no significa que viajar a Marte sea imposible. Demuestra que, antes de enviar seres humanos, la NASA tendrá que resolver problemas que van mucho más allá de construir cohetes. Y uno de los más difíciles podría encontrarse precisamente bajo los pies de los futuros exploradores.