Los incendios en León, Ourense y Zamora han puesto de nuevo sobre la mesa un viejo debate: ¿están los agricultores y vecinos impedidos legalmente de limpiar el monte? En redes sociales circulan bulos y confusiones, pero la realidad es que la ley no solo autoriza, sino que exige actuaciones preventivas. Entender el marco legal y las causas estructurales detrás de estos fuegos es clave para combatir la tragedia recurrente del verano español.
Qué dice realmente la ley
La legislación española, en especial la Ley de Montes (43/2003), establece que los propietarios son responsables de la gestión sostenible de sus terrenos. En ningún caso prohíbe limpiar o desbrozar, sino que lo considera una medida esencial para prevenir incendios, erosión o daños naturales. Incluso dedica un artículo específico a la prevención, con trabajos de vigilancia y mantenimiento a lo largo de todo el año.

El papel de las comunidades autónomas
Además de la norma estatal, cada comunidad autónoma refuerza estas obligaciones. Galicia, por ejemplo, a través de la Ley 3/2007, impone la obligación de gestionar la biomasa, sobre todo en franjas de 50 metros cercanas a zonas habitadas o sensibles como vertederos y gasolineras. Tener parcelas abandonadas y sin desbrozar puede acarrear sanciones económicas.
La confusión con la Agenda 2030
Uno de los bulos más extendidos es que la Agenda 2030 de la ONU prohíbe limpiar los montes. Nada más lejos: se trata de un marco de objetivos de desarrollo sostenible, sin carácter normativo ni prohibiciones legales. Las restricciones reales en España responden únicamente a cuestiones de seguridad, como evitar el uso de maquinaria en épocas de máximo riesgo de incendio sin autorización.

La raíz del problema: despoblación y abandono
Más allá de la legalidad, la expansión de los incendios se debe a una combinación de factores: meteorología extrema, orografía complicada y, sobre todo, despoblación rural. Según WWF, más de 2,3 millones de hectáreas han quedado abandonadas por el retroceso de la agricultura y la ganadería extensiva. Esto convierte los montes en espacios mucho más inflamables y difíciles de gestionar.
Una conclusión clara
Lejos de estar prohibida, la “limpieza” del monte es una obligación legal y un instrumento vital contra los incendios. La verdadera dificultad está en la falta de población y recursos para mantener millones de hectáreas, lo que convierte al fuego en una amenaza estructural para el territorio español cada verano.
Fuente: Xataka.