Todos los padres quieren que sus hijos se sientan amados y seguros. Sin embargo, a veces sin quererlo, ciertas actitudes pueden transmitir el mensaje contrario y afectar la autoestima infantil. Los expertos en psicología advierten que estos comportamientos pueden tener consecuencias emocionales graves y afectar la salud mental de los niños a largo plazo. La buena noticia es que siempre hay tiempo para mejorar la relación y ofrecer un entorno más seguro y afectuoso.
El impacto del rechazo en la infancia
Según Dalila Stalla, coordinadora de psicología de Rede Hospital Casa (RJ), el sentimiento de rechazo puede tener un impacto devastador en el desarrollo emocional de los niños, afectando su capacidad para establecer relaciones saludables en el futuro. Artur Costa, psicoanalista de la Asociación Brasileña de Psicoanálisis Clínico (ABPC), añade que esta experiencia puede provocar problemas de autoestima, generando patrones de inseguridad y aumentando el riesgo de ansiedad y depresión en la adultez. Por eso, es fundamental reconocer las actitudes que pueden causar este daño y aprender a revertirlas.
Seis actitudes parentales que afectan la autoestima de los hijos

1. No prestar suficiente atención
En la era digital, es común que los padres pasen mucho tiempo frente a sus dispositivos, olvidando que los niños necesitan su atención. Ignorar a los hijos mientras se está inmerso en el móvil o centrado en tareas cotidianas puede hacer que los pequeños se sientan invisibles y poco valorados.
¿Qué hacer en su lugar? Reserva momentos específicos del día para conectar con tus hijos sin interrupciones tecnológicas. Juega con ellos, escúchalos con atención y demuéstrales que su compañía es importante para ti. La escucha activa y el interés genuino fortalecerán el vínculo afectivo.
2. No demostrar afecto
Aunque el amor sea evidente para los padres, los niños necesitan sentirlo explícitamente. La falta de demostraciones de afecto puede hacer que los pequeños se sientan ignorados e incluso duden de su valor en el hogar.
¿Qué hacer en su lugar? Expresa tu amor de manera clara y constante, tanto con palabras como con gestos afectuosos. Los abrazos, las caricias y los elogios son esenciales para crear un ambiente seguro y afectuoso. No asumas que el niño sabe que lo amas; díselo abiertamente.
3. Ignorar los sentimientos del niño
Frases como “no es nada” o “deja de llorar por tonterías” pueden invalidar las emociones de los niños, llevándolos a creer que sus preocupaciones no tienen importancia. Esta falta de empatía puede afectar su habilidad para manejar sus sentimientos.
¿Qué hacer en su lugar? Valida las emociones del niño, reconociendo su tristeza o enojo en lugar de minimizarlos. Di cosas como “entiendo que estés triste, ¿quieres contarme qué pasó?” Esto no solo refuerza el vínculo emocional, sino que también enseña al niño a expresar sus sentimientos de manera saludable.
4. Educar a partir del castigo
Imponer disciplina exclusivamente mediante el castigo puede generar miedo y resentimiento en los niños, en lugar de enseñarles a asumir la responsabilidad de sus acciones. Esta estrategia crea un distanciamiento emocional que puede afectar la relación a largo plazo.
¿Qué hacer en su lugar? La corrección debe ser firme pero acompañada de diálogo. Explica las razones detrás de cada norma y ofrece orientación sobre cómo mejorar el comportamiento. El objetivo no es solo castigar, sino enseñar y guiar de manera constructiva.

5. Comparaciones constantes
Frases como “tu hermano lo hace mejor” o “¿por qué no eres como fulano?” pueden hacer que el niño se sienta incompetente o insuficiente, afectando directamente su autoestima. Las comparaciones crean inseguridad y fomentan la rivalidad entre hermanos.
¿Qué hacer en su lugar? Reconoce y valora las cualidades individuales del niño en lugar de compararlo con otros. Refuerza su identidad diciendo frases como “tienes una forma única de hacer las cosas, y eso es increíble”. Esto ayuda a construir una autoestima positiva y saludable.
6. Mostrar amor solo cuando el niño obedece
Condicionar el afecto a la obediencia puede hacer que el niño sienta que debe ganarse el amor de sus padres, en lugar de recibirlo de manera incondicional. Esta actitud fomenta el miedo a equivocarse y genera una constante necesidad de aprobación.
¿Qué hacer en su lugar? Expresa amor incondicional, incluso cuando el niño cometa errores. Di cosas como “te amo incluso cuando te equivocas” o “podemos hablar de lo que pasó, pero quiero que sepas que siempre te quiero”. Esto fortalece la confianza y genera seguridad emocional.
Reflexión final
Todos los padres pueden cometer errores en su crianza, pero lo importante es reconocerlos y hacer cambios positivos. Aplicar estas estrategias no solo mejorará el bienestar emocional de los niños, sino que también fortalecerá los lazos familiares. El camino hacia una crianza más amorosa y respetuosa está al alcance de todos, siempre y cuando se priorice el afecto, la comunicación y la empatía.
[Fuente: La Nación]