En agosto de 2014, cerca de medio millón de personas en Toledo, en el estado de Ohio, Estados Unidos, se despertaron con una orden insólita: no beber el agua del grifo, ni siquiera hervida. Una floración de cianobacterias en el lago Erie había contaminado la toma de agua de la ciudad con microcistina, una toxina que puede dañar el hígado. Durante tres días, la ciudad dependió de agua embotellada.
Aquel episodio se convirtió en un símbolo de un problema que crece en ríos, lagos y embalses de todo el planeta. Y con un El Niño muy intenso en curso, que altera las lluvias en buena parte del mundo, los científicos se preguntan cómo se comportarán estas floraciones en los próximos meses.
Qué son las cianobacterias

Las cianobacterias son microorganismos que hacen fotosíntesis y viven de forma natural en el agua dulce y en el mar. Existen desde hace miles de millones de años y fueron clave para llenar de oxígeno la atmósfera terrestre. El problema aparece cuando se multiplican en exceso y forman floraciones: manchas verdes que parecen pintura derramada o espuma en la orilla.
Algunas especies producen toxinas capaces de provocar vómitos, diarrea, irritación en la piel, dificultades respiratorias y, en casos graves, daños en el hígado o el sistema nervioso. Los perros que se bañan o beben en lagunas contaminadas están entre las víctimas más frecuentes.
Un problema que va en aumento

Un estudio publicado en la revista Nature en 2019 analizó tres décadas de imágenes del satélite Landsat sobre 71 grandes lagos de todo el mundo. En el 68% de ellos, la intensidad de las floraciones de verano aumentó desde la década de 1980. Solo en el 8% disminuyó de forma significativa.
Los autores no encontraron una causa única, pero detectaron una pista: los lagos donde las floraciones disminuyeron eran los que menos se habían calentado. Eso sugiere que el aumento de la temperatura podría estar contrarrestando los esfuerzos por reducir la contaminación.
Las cianobacterias prosperan con agua cálida y quieta, mucha luz y, sobre todo, nutrientes como el fósforo y el nitrógeno, que llegan a los cuerpos de agua a través de los fertilizantes agrícolas y los desagües urbanos. El calentamiento global les da ventaja frente a otras algas, y la agricultura intensiva les proporciona alimento.
El factor El Niño

El Niño modifica los patrones de lluvia en distintas regiones del planeta: trae sequías a algunas y lluvias intensas a otras. Pero su efecto sobre las cianobacterias no es tan predecible como podría parecer.
Según Paula Ramírez, directora de Monitoreo Hídrico de la provincia de Buenos Aires, en Argentina, una de las regiones donde El Niño suele traer más precipitaciones, la relación entre lluvias y floraciones no es directa. En las lagunas poco profundas, la lluvia puede arrastrar más nutrientes desde los campos, pero también cambia el nivel del agua y la luz que llega al fondo. El resultado depende de cada ambiente y de sus condiciones previas.
Un estudio de 20 años en la laguna de Chascomús, una de las más afectadas de esa provincia, mostró que los períodos de sequía y de inundación alteran por completo la dinámica del fitoplancton. En el muelle de esa laguna, ocho de cada diez controles históricos dieron alerta media o alta por cianobacterias.
Satélites y semáforos para vigilar el agua
Ante un fenómeno difícil de predecir, cada vez más regiones apuestan a la vigilancia constante. Las imágenes satelitales permiten detectar floraciones en grandes superficies, y se complementan con análisis de laboratorio que identifican las especies y miden las toxinas.
En Buenos Aires, por ejemplo, un programa provincial combina satélites, observaciones municipales y laboratorio en 92 puntos de control, y publica los resultados en un semáforo sanitario de cuatro colores que los bañistas pueden consultar antes de ir al agua. Entre 2023 y marzo de 2026 acumuló más de 6.000 reportes, de los cuales más de 1.400 fueron alertas naranjas o rojas.
La recomendación, en cualquier parte del mundo, es la misma: no meterse en agua con manchas verdes o espuma, no dejar que los perros la beban y consultar las alertas locales antes de bañarse en lagos o lagunas.