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Ciencia

Las luces del homenaje al 11-S en Nueva York alteraron el vuelo de 1,1 millones de aves: los científicos descubrieron cómo evitarlo

Un estudio científico reveló que los potentes haces de luz del monumento Tribute in Light de Nueva York modificaron el comportamiento de aproximadamente 1,1 millones de aves migratorias. Los investigadores comprobaron que las aves quedaban desorientadas y volaban en círculos, pero apagar las luces durante apenas 20 minutos permitía que retomaran sus rutas.
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Cada año, dos enormes columnas de luz iluminan el cielo de Nueva York para recordar a las víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001. La instalación, conocida como Tribute in Light, se ha convertido en uno de los homenajes más reconocibles de la ciudad.

Sin embargo, este espectáculo luminoso tiene una consecuencia inesperada para la naturaleza.

Una investigación publicada en 2017 en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) reveló que sus potentes reflectores alteraron el comportamiento de aproximadamente 1,1 millones de aves migratorias durante siete noches estudiadas entre 2008 y 2016.

Los resultados demostraron que la contaminación lumínica puede interferir con las migraciones nocturnas incluso a varios kilómetros de altura.

Las luces de Nueva York se convirtieron en una trampa para las aves migratorias

La instalación Tribute in Light comenzó a funcionar en 2002 y está formada por 88 potentes lámparas de xenón que proyectan dos columnas luminosas hacia el cielo.

El homenaje coincide con una de las épocas de mayor migración de aves en el noreste de Estados Unidos. Durante septiembre, numerosas especies atraviesan Nueva York mientras se desplazan hacia sus territorios de invernada.

Los investigadores descubrieron que, al acercarse a los haces luminosos, muchas aves modificaban sus trayectorias y comenzaban a volar en círculos alrededor de la instalación. En lugar de continuar su recorrido, reducían la velocidad y permanecían concentradas cerca de las luces.

Las luces del homenaje al 11-S en Nueva York alteraron el vuelo de 1,1 millones de aves: los científicos descubrieron cómo evitarlo
© SongbirdSOS Film – Youtube.

Los científicos detectaron concentraciones de aves hasta 150 veces superiores

Para comprender el fenómeno, investigadores de la Universidad de Cornell y otras instituciones analizaron datos de radares meteorológicos, grabaciones acústicas y observaciones directas.

El estudio examinó siete noches del 11 de septiembre entre 2008 y 2016.

Los resultados mostraron que, cuando los reflectores estaban encendidos, la densidad de aves cerca de la instalación podía alcanzar valores hasta 150 veces superiores a los habituales. Además, detectaron cambios en sus vocalizaciones y patrones de desplazamiento, señales compatibles con comportamientos de desorientación.

Los investigadores estimaron que aproximadamente 1,1 millones de aves experimentaron alteraciones durante el período analizado.

Esta cifra no representa aves muertas, sino individuos cuyo comportamiento pudo verse afectado por la iluminación.

Apagar las luces durante 20 minutos fue suficiente para dispersarlas

Uno de los descubrimientos más importantes fue comprobar que existía una solución relativamente sencilla.

Cuando los observadores detectaban concentraciones superiores a mil aves, solicitaban interrumpir temporalmente la iluminación. Los reflectores permanecían apagados durante aproximadamente 20 minutos.

Las mediciones mostraron que las aves comenzaban a dispersarse en cuestión de minutos, recuperaban velocidades de vuelo más habituales y reducían sus vocalizaciones. Durante los años analizados, los responsables realizaron 22 interrupciones de este tipo.

Los resultados demostraron que gestionar los períodos de iluminación puede reducir considerablemente las alteraciones del comportamiento migratorio.

La contaminación lumínica representa una amenaza para las aves

Las aves migratorias utilizan diferentes señales naturales para orientarse durante sus desplazamientos nocturnos.

La iluminación artificial intensa puede interferir con estos mecanismos, atraerlas hacia zonas urbanizadas y aumentar su exposición a obstáculos. Esto resulta especialmente preocupante en ciudades con numerosos edificios de cristal, donde las colisiones representan una amenaza importante.

El estudio de Nueva York permitió demostrar que incluso una única fuente de luz puede modificar el comportamiento de enormes cantidades de animales.

Los investigadores consideran que apagar las luces innecesarias durante las temporadas migratorias constituye una medida de conservación útil y relativamente sencilla.

El caso de Tribute in Light demuestra que los homenajes urbanos y la protección de la fauna no tienen por qué ser incompatibles: pequeños cambios en la iluminación pueden marcar una diferencia para miles de aves que atraviesan el cielo nocturno.

 

 

Fuente: Noticias Ambientales.

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