Saltar al contenido
Ciencia

Las misteriosas marcas que podrían adelantar el origen de la escritura miles de años

Un estudio reciente plantea una idea que podría cambiar todo lo que sabemos sobre los orígenes de la escritura. Marcas aparentemente simples podrían esconder patrones complejos con miles de años de antigüedad, desafiando las teorías aceptadas y abriendo un debate que recién comienza.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

Durante siglos, la humanidad ha situado el origen de la escritura en civilizaciones antiguas bien documentadas. Sin embargo, nuevas investigaciones sugieren que esa historia podría ser mucho más antigua y enigmática. Lo que parecían simples marcas decorativas podría esconder una forma primitiva de comunicación, capaz de alterar nuestra comprensión sobre cuándo comenzamos a transmitir ideas de manera estructurada.

Una hipótesis que desafía lo establecido

Tradicionalmente, el nacimiento de la escritura se ha vinculado a sistemas como los jeroglíficos egipcios o el cuneiforme mesopotámico, desarrollados hace poco más de cinco mil años. Estas primeras formas de comunicación escrita marcaron un antes y un después en la historia humana.

Sin embargo, un nuevo estudio liderado por investigadores de la Universidad de Saarland y el Museo de Prehistoria e Historia Temprana de Berlín propone una idea radical: la escritura podría haber surgido entre 29.000 y 41.000 años antes de lo que se creía.

La investigación, publicada en la revista PNAS, no pasa desapercibida. Aunque no supone una confirmación definitiva, sí cuenta con revisión académica y plantea argumentos lo suficientemente sólidos como para generar debate dentro de la comunidad científica.

Diseño Sin Título 2026 02 24t124620.567
©YouTube

Objetos antiguos que esconden algo más

El origen de esta hipótesis no está en textos complejos, sino en pequeños objetos prehistóricos hallados en las Cuevas del Jura de Suabia, en Alemania. Estas piezas, con una antigüedad de entre 34.000 y 45.000 años, incluyen figuras de animales y representaciones humanas.

Entre ellas destacan esculturas como el “hombre león” o pequeñas figuras de mamuts, así como una pieza conocida como “el adorante”. A simple vista, parecen obras artísticas primitivas. Sin embargo, al observarlas con detenimiento, aparece un detalle intrigante: una serie de muescas distribuidas de forma aparentemente intencional.

Estas marcas no parecen aleatorias. Algunas siguen patrones, otras se cruzan formando figuras geométricas, y muchas muestran una repetición que sugiere cierta estructura. Este comportamiento llevó a los investigadores a plantearse una pregunta clave: ¿podrían estas marcas representar una forma primitiva de comunicación?

El papel de la tecnología en el análisis

Para responder a esta cuestión, el lingüista Christian Bentz y la arqueóloga Ewa Dutkiewicz reunieron una base de datos con unos 260 objetos que contenían más de 3.000 signos geométricos, como líneas, puntos y cruces.

El primer paso fue un proceso meticuloso de digitalización, en el que cada una de estas marcas fue registrada cuidadosamente. A partir de ahí, aplicaron herramientas propias de la lingüística computacional para analizar patrones y estructuras.

Uno de los conceptos clave fue la entropía, una medida que permite estimar la cantidad de información que puede contener un sistema. En términos simples, evalúa cuántas combinaciones posibles existen sin alterar significativamente un patrón.

Cuantas más combinaciones posibles haya, menor es la información que puede codificarse. Este análisis permitió a los investigadores comparar las marcas prehistóricas con sistemas conocidos de escritura primitiva.

Resultados que abren nuevas posibilidades

Los resultados fueron sorprendentes. Según el estudio, la densidad de información de estas marcas podría ser comparable a la de sistemas protocuneiformes de hace unos 5.000 años.

Esto implica que, al menos desde un punto de vista estructural, estas muescas podrían haber sido capaces de transmitir información de manera organizada. De hecho, el nivel de complejidad observado se acerca más a esos sistemas antiguos que a la diferencia que existe entre ellos y la escritura moderna.

Sin embargo, los propios investigadores son cautelosos. El análisis no demuestra que estas marcas sean escritura en el sentido estricto. Más bien indica que tenían el potencial de funcionar como un sistema de comunicación estructurado.

Un debate que recién comienza

El hallazgo plantea más preguntas que respuestas. ¿Eran estas marcas un lenguaje? ¿Un sistema simbólico? ¿O simplemente patrones repetitivos sin intención comunicativa?

La entropía permite medir posibilidades, pero no intenciones. Por eso, aunque los resultados son llamativos, no constituyen una prueba definitiva. Aun así, el estudio abre una puerta fascinante: la posibilidad de que los humanos prehistóricos desarrollaran formas de comunicación mucho antes de lo que creíamos.

Ahora, la comunidad científica deberá analizar, debatir y validar estos resultados. Lo que está claro es que este trabajo no pasará desapercibido. Si se confirma, podría obligarnos a reescribir uno de los capítulos más fundamentales de la historia humana.

 

[Fuente: La Razón]

Compartir esta historia

Artículos relacionados