Durante mi niñez había pocas cosas del mercado que me atrajeran tanto como una bolsa de dulces de colores, una caja de cereal para el desayuno, o algún otro snack repleto de azúcar. Incluso hoy, aunque intento controlar mi gusto por lo dulce, a veces caigo en la tentación de comprar algo colorido antes de pagar en la caja.
Estos productos suelen tener tanto color gracias a diversos colorantes, muchos de los cuales se producen a partir de sustancias sintéticas. Hace tiempo que existe un movimiento que busca reducir o incluso prohibir estos colorantes artificiales de los alimentos, argumentando que son perjudiciales para la salud, y ahora es justamente lo que dice un funcionario del gobierno de EE.UU. En abril de 2025 el Departamento de Salud y Servicios Humanos y la FDA anunciaron un plan para eliminar todo colorante alimentario sintético derivado del petróleo.
Un año después, no se ha avanzado demasiado. Aunque la FDA ha indicado formalmente que se deben retirar del mercado algunos colorantes, depende en gran medida de que las compañías productoras de alimentos dejen de usar los otros seis colorantes sintéticos. Una revisión de Reuters de enero de 2026 encontró que solo dos de las 15 más grandes productoras de alimentos en EE.UU. acordó eliminar estos colorantes para fines de 2026 (plazo que indica la FDA) y otras siete lo harán para finales de 2027. Otras, como Coca-Cola, dijeron que trabajan para crear alternativas sin colorantes para sus productos.
Robert F. Kennedy Jr., actual jefe del Departamento de Salud, argumentó que estos colorantes artificiales son nada menos que “compuestos venenosos” que representan graves riesgos, en particular para los niños. Como Kennedy es conocido por denostar a las vacunas y por otros dichos relacionados con la salud, sería razonable que alguien sintiera escepticismo en este caso. Pero algunos investigadores han mostrado preocupación por los colorantes alimentarios mucho antes de que RFK Jr. asumiera su puesto en el gobierno, y otros países son más estrictos que EE.UU. respecto de los agentes colorantes y otros aditivos que permiten en los alimentos.
Por eso les preguntamos a expertos, como investigadores científicos y farmacéuticos, sobre los colorantes alimentarios. Debajo podrás leer sus respuestas
Lorne Hofseth
Profesor y decano adjunto de investigación de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Carolina del Sur. Hofseth ha publicado trabajos de investigación sobre los posibles riesgos para la salud de varios colorantes.
La respuesta tiene sus sesgos. Aunque mucha gente consume alimentos que contienen colorantes sintéticos sin efectos adversos evidentes, cada vez hay más pruebas de que algunos colorantes alimentarios artificiales pueden representar riesgos para la salud de personas susceptibles. El desafío es que todavía no sabemos quién es más vulnerable.
A corto plazo, los efectos pueden incluir reacciones alérgicas, urticarias, problemas gastrointestinales, dolores de cabeza y cambios de conducta como hiperactividad o dificultades en la atención, en niños sensibles. La investigación emergente también sugiere que la exposición crónica podría contribuir a la inflamación, daños al ADN y problemas en el microbioma intestinal.
Una de las razones por las que los colorantes son controversiales es que son xenobióticos, es decir que son ajenos a nuestro cuerpo. Al igual que otros xenobióticos como los virus y bacterias, interactúan con los caminos inmunitarios y metabólicos y causan una prolongada y leve inflamación que se reconoce como factor en la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, afecciones neurodegenerativas y cáncer.
La susceptibilidad probablemente varía según la genética, la edad, la función inmunológica, las afecciones subyacentes y las diferencias en el microbioma intestinal, y potencialmente los niños son los que están en mayor riesgo porque ingieren más en relación con su peso corporal, y en su etapa de desarrollo.
La mayoría de los colorantes que se usan (p. ej. Roo 40, Amarillo 5 y Amarillo 6) también son tinturas que las bacterias intestinables pueden metabolizar como aminas aromáticas que tienen capacidad para dañar el ADN. Así que los efectos biológicos de estos colorantes dependerían no solo del colorante en sí mismo sino de cómo lo procesa el microbioma de la persona.
El estudio de Southampton respalda esta preocupación, al informar un aumento en la hiperactividad de algunos niños luego de consumir mezclas que contenían colorantes alimentarios sintéticos (como Rojo 40, Amarillo 5 y Amarillo 6), lo que urge que en partes de Europa se deban revisar las regulaciones y se requiera un etiquetado con advertencias. Pero en EE.UU., eso no sucede. Otros estudios de laboratorio informaron daños al ADN, señales inflamatorias y alteraciones del microbioma en relación a colorantes como el Rojo 40, Amarillo 5 y Azul 1.
Los organismos regulatorios siguen debatiendo sobre la importancia de estos hallazgos. En enero de 2025 EEUU. prohibió el Rojo 3 por la ya histórica preocupación ante los resultados de estudios en roedores que mostraban que era carcinogénico. En 1987 un estudio de la Facultad de Medicina de Virginia mostró que el Rojo 3 causa cáncer de tiroide en las ratas macho, y eso dio lugar a la Cláusula Delaney (que prohíbe que la FDA apruebe aditivos alimentarios que se conozca causan cáncer en humanos o animales). Sin embargo, siguen aprobados otros colorantes porque no hay evidencia suficiente que demuestre que la exposición de los humanos a ellos causa enfermedad. Esto refleja un problema central en la salud pública. La falta de evidencia definitiva de daño general no necesariamente establece que algo sea seguro para todos.
¿Hay que preocuparse? No hay que entrar en pánico, pero sí hay que interesarse en el tema. Los colorantes alimentarios sintéticos son sustancias químicas derivadas del petróleo que no brindan ningún beneficio nutricional, terapéutico o para la salud, y que suelen añadirse para mejorar el aspecto y las ventas de alimentos procesados. Cada vez hay más evidencia científica que sugiere que estos colorantes contribuyen a la inflamación crónica leve, el daño al ADN, los efectos en la conducta y otros problemas de perturbaciones biológicas, en particular en los niños y en personas con afecciones inflamatorias subyacentes.
Aunque la ciencia sigue evolucionando y todavía no se han respondido todas las preguntas, la evidencia que hay hoy sí implica que la salud pública tiene que ocuparse. Como los colorantes alimentarios sintéticos no son esenciales a la producción de los alimentos, y dado que hay otras alternativas más seguras, es débil la justificación para que se sigan usando en la producción de alimentos. Por eso, sí, tenemos que interesarnos y respaldar los esfuerzos por reducir o eliminar la exposición innecesaria a los colorantes alimentarios sintéticos, en especial para poblaciones vulnerables.
David Just
Profesor de ciencias y comercio en la Facultad de Negocios Cornell SC Johnson de la Universidad Cornell. Just ha estudiado las diferencias en la política de adivitos alimentarios en EE.UU. y la Unión Europea.
La industria alimentaria en EE.UU. es en general, segura. Pero sí hay razones para interesarse en los colorantes artificiales en los alimentos, en particular si la dieta implica altos niveles de exposición. Hay una cantidad de colorantes alimentarios que en la UE están prohibidos o tienen limitaciones, pero en EE.UU. se pueden usar. En general las prohibiciones se impusieron debido a estudios que demostraron efectos adversos en animales, que varían desde cánceres letales a hiperactividad en los niños. Las diferencias regulatorias suelen ser resultado de que la evidencia no es sólida o es mixta, o por una diferencia en el umbral de consumo utilizado para asegurar que un alimento es seguro.
Es importante considerar las diferencias en los potenciales daños, pero también, en la potencial exposición. Por ejemplo, el Verde 3 está prohibido en la UE, pero no en EE.UU., debido a evidencia de mayor incidencia de tumores. Pero el Verde 3 se usa en muy pocos productos, principalmente en golosinas y bebidas para deportistas, lo que limita la exposición. El Rojo 40 debe llevar una etiqueta de advertencia en la UE, pero no en EE.UU. (también por vinculación con mayor incidencia de tumores) y se incluye en casi 40.000 productos como cereales, mejoradores de agua, snacks y otros alimentos que tal vez la gente come con relativa frecuencia. Si no se presta atención a la presencia de Rojo 40 al comprar alimentos, podrías terminar bastante expuesto.
En general, cada uno de estos colorantes suele ser más prevalente en lo que se conoce como alimentos ultraprocesados, y limitar la ingesta de estos alimentos probablemente limite tu exposición a estos colorantes. Hay categorías de alimentos que te expondrán más que otras. Las bebidas energéticas y los mejoradores de bebidas suelen usar muchos colorantes. Los que siguen los consejos de alimentación con sentido común tienen menos probabilidades de exponerse mucho y quizá tengan menos motivos para preocuparse.
M. Monica Giusti
Profesora Distinguida de la Facultad de Ciencias de la Alimentación, Agricultura y Medio Ambiente (CFAES) del departamento de ciencias y tecnología de la alimentación de la Universidad Estatal de Ohio. Giusti ha estudiado el desarrollo de alternativas naturales a los colorantes sintéticos.
No me preocupan en realidad los colorantes en los alimentos. Los colorantes artificiales se han probado muchas veces y demostraron ser seguros para consumo en los niveles habituales. Al comer alimentos comunes en una dieta balanceada la cantidad de colorante que se consume es mucho menor que cualquier dosis que podría representar un riesgo. Para ingerir colorante suficiente como para causar preocupación por la salud tendrías que comer tanto que lo más probable es que otros ingredientes fueran un problema mayor. Por ejemplo, comer muchas golosinas con colorantes artificiales causará problemas debido al alto contenido de azúcar, antes de la potencial toxicidad debida a los colores artificiales. Pero como sucede con muchos otros ingredientes utilizados en los alimentos, como los huevos, la soja y otros ingredientes que en general son seguros, hay poblaciones que son particularmente sensibles a los colorantes artificiales, y deben evitarlos. Esas poblaciones, y cualquiera que esté interesado en consumir ingredientes naturales, tienen que encontrar alternativas disponibles que no contengan estos ingredientes artificiales. Hoy hay más compañías que producen alimentos libres de colorantes alimentarios artificiales.
Sí, me entusiasman los beneficios potenciales de incorporar a nuestra dieta compuestos más saludables provenientes de frutos y vegetales. La naturaleza es bella y colorida y hay muchos maravillosos pigmentos naturales que pueden usarse para producir colorantes alimentarios derivados de las plantas, y cuando reemplazamos los colores artificiales basados en hidrocarburos por colorantes vegetales, podemos reemplazarlos con compuestos saludables, mejorando los alimentos. Durante décadas nuestro laboratorio ha estado estudiando un grupo de pigmentos vegetales llamados antocianinas. Son pigmentos que le dan su hermoso color a los arándanos, las fresas y otros frutos y vegetales, y pueden usarse como colorantes en otros alimentos. Las antocianinas también son potentes antioxidantes cuyo consumo se vincula a muchos posibles beneficios para la salud. Incorporar más de estos antioxidantes en la dieta podría ser beneficioso para la salud general de la población sin hacer grandes cambios en los hábitos dietarios. Bastará con reemplazar el colorante, simplemente.
Reemplazar los colorantes artificiales por alternativas más naturales puede representar una cantidad de desafíos: los alimentos no se verían igual, tal vez se pudrirán más rápido, e incluso podrían encarecer su precio. Los posibles cambios en el aspecto de nuestros alimentos preferidos podría afectar la forma en que los disfrutamos.
Hay una pregunta frecuente: ¿no se podría eliminar todos los colorantes? No es tan simple. Como humanos, comemos para nutrirnos, pero también es una experiencia social y un disfrute. Nos atraen los alimentos bellos y coloridos. El color de los alimentos no habla de su identidad, nos ayuda a reconocerlos y reconocer su sabor, y hasta nos ayuda a juzgar su calidad. Tenemos que brindar opciones saludables y asequibles para la población, sin olvidar que la gente tiene sus gustos y necesidades. No debe avergonzarse una madre o un padre por comprar una opción más económica que brinda nutrientes solo porque es la opción que contiene un colorante artificial. Durante décadas hemos consumido colorantes artificiales sin problemas de salud, y cambiar por alternativas naturales sería una oportunidad excelente para mejorar aún más los alimentos.
Renee Leber
Administradora de ciencias de los alimentos y servicios técnicos del Instituto de Tecnólogos Alimentarios, una sociedad científica internacional sin fines de lucro que nuclea a profesionales enfocados en temas relacionados con la ciencia y la tecnología de los alimentos.
En 2026 el paisaje regulatorio para los colores de los alimentos en EE.UU. está pasando por un cambio importante, y es importante también entender los desarrollos nacionales y el contexto internacional.
En términos globales el marco regulatorio para los colores de los alimentos refleja una combinación de regulación convergente y divergencia regional. El Código Alimentario usa las evaluaciones de seguridad del Comité de Expertos en Aditivos Alimentarios d ela FAO/OMS que brinda lineamientos sobre ingestas diarias aceptables para los colores de los alimentos y los niveles máximos de uso en las diferentes categorías de alimentos. Eso crea un punto de referencia común para el comercio global. Luego las autoridades regionales se basan en este fundamento, para su propia evaluación de riesgos y decisiones de políticas. La Autoridad de Seguridad Alimentaria de Europa estableció regulaciones para la mayoría de los colorantes y limitó el Rojo 3 principalmente a las guindas acarameladas, y no permite el verde 3 en alimentos. Otros mercados, como Canadá y Australia/Nueva Zelanda, suelen permitir estos colores con límites definidos para su concentración, según la categoría de los alimentos.
En EE.UU. los colores de los alimentos se han permitido bajo regulaciones de la FDA, y los colorantes tienen que ser aprobados, lo mismo que los niveles de uso máximo en las categorías de los alimentos. Pero en 2025 el Departamento de Salud y Seerficios Humanos la DA anunciaron una iniciativa nacional para elminar los aditivos de color en los alimentos. Eso incluye el Azul 1, el Azul 2, el Verde 3, el Rojo 40, el Amarillo 5 y el Amarillo 6, y el plazo para elminarlos es a fines de 2027. En 2025 la FDA revocó la autorización del Rojo 3 y exige que los fabricantes reformulen los alimentos para eliminar ese color en los alimentos para el 15 de enero de 2027.
Las compañías alimentarias de EE.UU. están trabajando activamente para reformular productos eliminando los colores FD&C equilibrando un complejo conjunto de prioridades que compiten entre sí. Eso implica que los fabricantes cumplan con las expectativas de color y transparencia del consumidor, administrando lo que implica en costos, y manteniendo los aspectos técnicos de los productos. También es importante reconocer que los aditivos colorantes naturales requieren aprobación para el nivel de uso máximo, específicamente en cada categoría de producto. La FDA está trabajando activamente para ampliar las aprobaciones de los colorantes naturales para apoyar la innovación y facilitar la transición.
La reformulación de los colorantes por alternativas naturales es un proceso complejo con múltiples variables. Los colores artificiales se fabrican con alta pureza y aseguran un color intenso y consistente, pero los aditivos colorantes naturales no son tan puros porque provienen de vegetales, minerales o animales, y su rendimiento es más variable. Como resultado, para que la reformulación sea exitosa hay que considerar atentamente factores como la sensibilidad al pH, la vida útil, la estabilidad ambiental, la capacidad de vibración del color, la asequibilidad y el costo, y cada una de estas variables puede influir en mucho respecto de la factibilidad y resultado de reemplazar los colores sintéticos por las opciones naturales.
En el IFT trabajamos para brindar recursos creíbles basados en la ciencia para ayudar a quienes se dedican a la ciencia de los alimentos a transitar el camino en temas como las regulaciones y reformulación del color de los alimentos. Para los que quieren saber más, el IFT FIRST es un foro valioso para profesionales que se dedican a estos cambios regulatorios y técnicos, de modo que puedan identificar soluciones prácticas. En sesiones científicas, paneles con expertos y un gran espacio de exposición, los asistentes pueden contactar directamente con proveedores de ingredientes y desarrolladores de productos dedicados a la transición de lo artificial hacia lo natural. También es útil como recurso el trabajo Navigating Regulatory Shifts in Food Color Reformulation ya que es de lectura rápida y breve como material de consulta.