Imagen: WC

Todo el mundo conoce la cadena de comida r√°pida Domino‚Äôs Pizza. Si tienes cierta edad, tambi√©n recordar√°s que tuvieron una oferta legendaria: ‚ÄúSi no llega en 30 minutos, te la llevas gratis‚ÄĚ. Sin embargo, un d√≠a se termin√≥. Esta fue la verdadera historia.

Para los que est√°n perdidos, Domino‚Äôs Pizza es una cadena multimillonaria de pizzer√≠as que comenz√≥ en 1960 con una inversi√≥n de 500 d√≥lares, un peque√Īo negocio de dos hermanos en un local de Ypsilanti, Michigan, llamado DomiNick‚Äôs. Desde esos humildes or√≠genes, la compa√Ī√≠a se convirti√≥ en una cadena internacional, una que hoy opera en miles de puntos de venta en m√°s de cincuenta pa√≠ses.

Durante sus primeros a√Īos, una de las f√≥rmulas que Domino‚Äôs busc√≥ para crecer en el mercado de las pizzas fue ofrecer una garant√≠a sobre la velocidad de su entrega, algo totalmente innovador en el sector. Dicha oferta, que comenz√≥ en 1979, rezaba el m√≠tico eslogan ‚Äú30 minutos o es gratis‚ÄĚ. Bajo esta pol√≠tica, los clientes siempre ganaban: o recib√≠an las pizzas en media hora despu√©s del pedido, asegur√°ndose un producto caliente y (m√°s o menos) fresco, o recib√≠an pizzas que podr√≠an no estar tan calientes ni tan frescas, pero sin cargo alguno.

Imagen: Wikimedia Commons

Ocurri√≥ que comenzaron a darse una serie de sucesos que terminar√≠an por cambiar la pol√≠tica de la empresa. En 1992, la compa√Ī√≠a acord√≥ pagar 2.8 millones de d√≥lares a la familia de una mujer de Indiana fallecida por culpa de uno de sus repartidores. La mujer, Susan Noonan Wauchop, de 41 a√Īos, muri√≥ cuando un veh√≠culo de Domino‚Äôs choc√≥ contra su camioneta cerca de la frontera entre Indiana y Michigan, un accidente donde tambi√©n acabaron heridos tres de sus hijos y un amigo.

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Sin embargo, fue un caso dictaminado en 1993 el que acabar√≠a con la promoci√≥n. Ocurri√≥ en un accidente donde una mujer de 49 a√Īos acab√≥ gravemente herida y otra persona muri√≥ cuando su autom√≥vil fue golpeado por uno de Domino‚Äôs. La mujer gan√≥ una demanda por 80 millones de d√≥lares, aunque finalmente acept√≥ un pago de 15 millones de d√≥lares.

Así fue como en 1993, y como reacción a las liquidaciones multimillonarias derivadas de los accidentes automovilísticos que involucraron a sus repartidores, Domino’s terminó con la oferta.

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Dicho esto, la compa√Ī√≠a nunca admiti√≥ que sus repartidores condujeron de forma indebida por llegar antes del plazo de los 30 minutos. En una conferencia de prensa de 1993, el propietario de Domino‚Äôs, Thomas S. Monaghan, dijo que la oferta se retiraba en un intento por combatir la ‚Äúpercepci√≥n p√ļblica de conducci√≥n imprudente y temeraria‚ÄĚ de sus conductores.

Domino’s siempre mantuvo que las condiciones de la carretera y el clima, no los requisitos de tiempo de entrega, fueron los principales factores detrás de esa caída.

Por cierto, aquello fue el fin de una de las ofertas m√°s arriesgadas de una compa√Ī√≠a de comida r√°pida. Todo un acierto de marketing en su momento al que le salieron muchos imitadores. De hecho, la propia compa√Ī√≠a la sigue manteniendo en algunos pa√≠ses donde no ha tenido problemas con las demandas. [Wikipedia, New York Times]