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Ciencia

Las redes sísmicas de Chile llevan décadas diseñadas para ignorar esta zona de los Andes: 803 microsismos que nadie había detectado antes revelan que la cordillera se sigue moviendo

Eran demasiado pequeños, demasiado superficiales y ocurrían justo en la clase de terreno que las redes sísmicas chilenas no estaban diseñadas para vigilar. Durante décadas, esa combinación los mantuvo completamente invisibles. Hasta que un equipo de geocientíficos armó una red de sensores mucho más densa y le sumó inteligencia artificial para hacer el trabajo que ningún humano podría completar a tiempo
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Geocientíficos de la Universidad de Chile describieron por primera vez sismicidad cortical en las inmediaciones de la falla Cariño Botado, en la precordillera de la región de Valparaíso. Se trata de 803 sismos de muy baja magnitud, entre 1 y 2 grados en la escala de magnitud de momento, y baja profundidad, entre 2 y 6 kilómetros, detectados en un área de 100 kilómetros cuadrados dentro de la comuna de San Esteban. El hallazgo se publicó en la revista Geology, de The Geological Society of America.

Por qué esta sismicidad se mantuvo invisible durante tanto tiempo

Sismo
© Anastasia R. – Unsplash

Las redes sísmicas de Chile están diseñadas históricamente para detectar sismos de subducción, los que representan la mayor amenaza para la población, en la zona donde la placa de Nazca se hunde bajo la placa Sudamericana. Ese enfoque relegó a un segundo plano a la microsismicidad superficial de Chile central, entre 0 y 10 kilómetros de profundidad, un fenómeno de gran interés científico pero prácticamente invisible para el instrumental habitual.

Andrei Maksymowicz, académico del Departamento de Geofísica y coautor del estudio, explicó que la zona cercana al paralelo 33°S llevaba décadas siendo estudiada por sismólogos, pero la actividad sísmica superficial se mantenía como una incógnita, debido a la escasez de redes específicamente pensadas para monitorear los sismos de la corteza superior.

Una red densa de sensores y machine learning para atrapar lo invisible

Para captar esta sismicidad esquiva, el equipo del Departamento de Geofísica instaló una red densa de sensores y sumó herramientas de inteligencia artificial capaces de identificar, localizar y calcular la magnitud de cada evento de forma automática. Bertrand Potin, investigador especializado en machine learning y coautor del trabajo, explicó que ese procesamiento, que antes hubiera exigido semanas o meses de trabajo manual, hoy se completa en apenas unos días gracias a las técnicas desarrolladas en conjunto con el Programa de Riesgo Sísmico de la universidad. El resultado final es un catálogo detallado de la microsismicidad cortical de la falla Cariño Botado.

Maksymowicz remarcó que el equipo integró todas las técnicas de procesamiento de señales disponibles, incluida la inteligencia artificial, para lograr captar estos sismos, algo que hubiera sido imposible de analizar sin ese apoyo tecnológico.

Qué significa que la cordillera se siga moviendo

Los Andes
© Chris Stenger – Unsplash

El hallazgo confirma que el frente andino de la región de Valparaíso se deforma de manera continua e imperceptible en la actualidad, descartando la idea de que se trata de una precordillera geológicamente inactiva. Además, aporta nuevos antecedentes para comprender la dinámica de subducción de la placa de Nazca, la estructura que en última instancia condiciona el proceso de contracción y levantamiento de toda la Cordillera de los Andes.

Los propios investigadores fueron enfáticos en un punto: debido a su magnitud extremadamente baja, estos microsismos no representan ningún riesgo sísmico para la población.

El rol de una cadena de montañas submarinas

Entre los paralelos 27°S y 33°S, la cordillera de la Costa y la Cordillera de los Andes conforman una estructura unificada, sin la depresión central característica de otras zonas de Chile, y sin actividad volcánica. Los investigadores atribuyen estos rasgos particulares a la influencia de la dorsal de Juan Fernández, una cadena de montes submarinos de 800 kilómetros de extensión ubicada sobre la placa de Nazca, cuya subducción podría explicar directamente la distribución de estos sismos corticales superficiales.

El trabajo es una continuación de una investigación previa del mismo equipo, liderado por la académica Luisa Pinto, que había descrito la falla Cariño Botado hace casi tres años y encontrado similitudes con la falla San Ramón, la estructura sísmica que atraviesa la ciudad de Santiago. Los estudios sobre microsismicidad somera en la precordillera chilena todavía son relativamente recientes, con antecedentes en zonas como Las Melosas, en el Cajón del Maipo, y la falla de Mesamávida, en la región del Maule.

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