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Latinoamérica sorprende con el auge de inversiones extranjeras: hay dos países que se llevan el premio

La inversión extranjera directa creció un 16.6%, pero lejos de ser un fenómeno generalizado, se concentra en solo dos países, mientras otros enfrentan dudas, apuestas arriesgadas y estrategias inusuales.

La región vive un momento contradictorio en materia de inversión extranjera directa (IED): mientras algunos países logran cifras récord, otros apenas se sostienen en medio de tensiones políticas, dudas jurídicas o simples reinversiones de utilidades. Detrás del repunte regional no hay una oleada de nuevos capitales, sino decisiones estratégicas de empresas que ya conocen el terreno. Pero el mapa de ganadores y rezagados es mucho más complejo de lo que parece.

Un crecimiento que esconde una realidad distinta

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© Romix Image – shutterstock

El 16.6% de crecimiento en la IED durante 2024 y el primer semestre de 2025 no responde a un boom de nuevas inversiones, sino a la reinversión de utilidades por parte de corporaciones que ya operan en la región. Según informes del Banco Mundial y de la CEPAL, las nuevas inyecciones de capital han sido escasas, lo que revela una actitud cautelosa de los inversionistas externos ante la incertidumbre política y económica de varios países.

Empresas asentadas en la región perciben suficiente estabilidad como para seguir expandiéndose, pero sin que aparezcan nuevos actores relevantes. Esto deja a la región atrapada en una paradoja: más dinero circulando, pero poca diversificación.

Nicaragua y el enigma de las “inversiones de tránsito”

Nicaragua aparece como el tercer país con mayor IED, pero sus cifras se sostienen sobre un fenómeno particular: las llamadas “inversiones de tránsito”. Según el Banco Central, estas inversiones se registran según la residencia legal de los accionistas y no su nacionalidad real. Así, flujos que provienen legalmente de jurisdicciones como Panamá o Barbados pueden tener su origen en países totalmente distintos.

Los reportes advierten que este mecanismo, habitual en multinacionales que buscan ventajas fiscales, hace opaco el verdadero origen de los capitales y distorsiona las estadísticas oficiales. En resumen, buena parte del aparente empuje nicaragüense podría ser solo una fachada contable.

Costa Rica y Guatemala: los grandes ganadores

Costa Rica lideró la región con un récord de 4.321,6 millones de dólares en 2024, impulsada por el sector manufacturero (67.4% del total) y un auge del régimen de Zonas Francas, que captó casi dos tercios de toda la IED. El país también logró expandir estas zonas fuera de la Gran Área Metropolitana, diversificando geográficamente sus beneficios.

Los tres países latinoamericanos que seducen a los inversores y lo que revelan sus cifras millonarias
© Unsplash – Bernd Dittrich.

Guatemala, por su parte, creció un 5.1% y alcanzó 1.694,5 millones de dólares, con un perfil centrado en servicios financieros, seguros e industrias manufactureras. Ambos países demuestran que la estabilidad institucional sigue siendo el principal imán para el capital extranjero.

Honduras: entre el optimismo oficial y la desconfianza internacional

Las cifras de Honduras son contradictorias: mientras la CEPAL reporta 1.309 millones de dólares en 2024, el Banco Central registra solo 993,9 millones, un descenso del 7.7% respecto a 2023. La discrepancia surge de metodologías distintas, pero también refleja un entorno de inversión confuso.

Aunque el gobierno promueve una imagen de país abierto y competitivo, informes del Departamento de Estado de EE.UU. alertan sobre inseguridad jurídica, trabas operativas y desconfianza hacia las ZEDEs. Esta tensión deja a Honduras como un mercado de alto riesgo: atractivo para quienes buscan grandes retornos, pero demasiado incierto para la mayoría. En 2025, sin embargo, se registró un leve repunte gracias a inversiones europeas en el sector cafetalero.

El Salvador apuesta su futuro a la seguridad

El Salvador intenta atraer capital extranjero basándose en una drástica mejora de la seguridad ciudadana bajo la administración Bukele. Aunque en 2024 la IED cayó un 10.9% hasta los 639,6 millones de dólares, la segunda mitad del año mostró una fuerte recuperación tras un período de fuga de capitales. Europa y Estados Unidos fueron sus principales fuentes de inversión.

No obstante, muchos inversionistas se mantienen expectantes, dudando de la sostenibilidad de los cambios ante la erosión del Estado de derecho. La mejora en seguridad podría abrir una nueva etapa, pero aún hay reticencia a apostar fuerte en el país.

EE.UU. sigue dominando, mientras Europa se enfría

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© Miha Creative – shutterstock

En el mapa de origen del capital, Estados Unidos continúa siendo el principal inversor en Centroamérica con el 38% del total en 2024. En contraste, la participación de la Unión Europea cayó a un 15%, su nivel más bajo en más de una década, mientras que la inversión intrarregional de América Latina y el Caribe creció hasta el 12%.

El caso de Nicaragua añade otra incógnita: aunque el régimen Ortega-Murillo asegura que China es su principal socio estratégico, las cifras revelan un desequilibrio notorio. Las importaciones desde China se triplicaron entre 2019 y 2024, pero las exportaciones hacia ese país siguen siendo mínimas, y los grandes proyectos prometidos permanecen en el terreno de las promesas.

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