La manera en la que cruzas los brazos o los dedos de las manos, los hoyuelos en tus mejillas o tu capacidad para doblar la lengua... Todo está escrito en tus genes, ¿verdad? Pues no, lo cierto es que no. A continuación hemos recopilado 12 mitos sobre genética que se resisten a morir.

Nos encanta atribuir determinados rasgos a nuestros padres o abuelos. En genética, se conoce como rasgo mendeliano aquel que depende de dos alelos de un único gen. Si el hijo recibe el alelo dominante de alguno de sus padres, tendrá ese rasgo. Si recibe el alelo recesivo de ambos, no lo tendrá. Es una especie de moneda al aire que afecta a un puñado de rasgos, pero a menudo usamos esa dicotomía para explicar rasgos que en realidad no dependen para nada de un único gen. A continuación os explicamos algunos.

Todos los mitos expuestos aquí han sido recopilados a partir de diferentes estudios sobre genética gracias al trabajo del profesor John H. McDonald, de la Universidad de Delaware. Podéis leer más información sobre cada uno de ellos en esta página del centro.

La manera en la que cruzas los brazos

¿Con el brazo derecho por encima, o con el izquierdo?
Photo: Jopwell x PGA (Pexels)

La mayor parte de personas nos cruzamos de brazos poniendo siempre el mismo brazo por encima del otro. Es algo tan intuitivo que aunque podemos hacerlo al revés necesitamos concentrarnos y la postura resultante nos parece antinatural.

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Existe la creencia de que la manera en la que cruzas los brazos está determinada genéticamente por un gen con dos alelos en el que el dominante es el que pone por encima el brazo derecho. En 1938 y 1998 se realizaron varios estudios para demostrar este punto tanto con familias como con hermanos gemelos que comparten el mismo ADN. El resultado fue completamente negativo. Sea lo que sea que nos hace cruzar los brazos de una manera u otra, desde luego no está en un solo gen.

La manera en la que entrecruzas los dedos

¿Qué dedo pulgar queda por encima? ¿El izquierdo o el derecho?
Photo: Carlos Zahumenszky (Gizmodo en Español)

Si hay un mito en torno a cómo cruzamos los brazos era obvio que iba a aparecer otro sobre cómo entrecruzamos los dedos de ambas manos. La mayor parte de las personas lo hacemos con la mano derecha como dominante (el dedo que queda más arriba si ponemos las manos horizontales siempre es de la mano derecha.

De nuevo, existe el mito de que esto es un rasgo genético heredado. El primer estudio al respecto se remonta a 1908, pero ha habido otros en 1932, 1965, 1998 y 1999. La conclusión de todos ellos es la misma. No se trata de un rasgo genético mendeliano.

El color de ojos

El color de ojos azúl no es recesivo. No hay pigmento azul, en realidad
Photo: Michael Morse (Pexels)

Seguro que has oído una historia parecida a esta: El color azul en los ojos lo determina el alelo recesivo de un gen y por eso hay tan pocas personas con esa tonalidad de iris, ¿verdad? Pues no. Todo lo que sabes sobre genética y color de ojos probablemente sea falso.

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Durante mucho tiempo se pensó que el color de ojos era un rasgo mendeliano, pero la realidad sobre el color de ojos es infinitamente más complicada. Las diferentes tonalidades se deben a la cantidad y proporción de dos tipos de melanina (un pigmento natural producido por unas células llamadas melanocitos): la eumelanina, que es de tonalidad marrón oscuro, y la feomelanina, que es rojiza.

No existe ningún pigmento azul ni verde, ni gris en los ojos. Los iris de esos colores se deben a que tienen tan poco pigmento que las fibras de colágeno son visibles en su tono blanquecino natural. La proporción de la poca eumelanina y feomelanina que haya, combinada con la topografía del iris y cómo refracta la luz sobre su superficie son las que determinan el color final, y este puede ir cambiando a lo largo de la vida de una persona.

En términos genéticos, ¿de qué depende que tengamos más o menos melanina en los ojos? La respuesta está en los genes HERC2 y OCA2 del cromosoma 15, pero no actúan por sí solos. Se calcula que hay al menos otros 10 genes cuya interacción modifica el color de ojos y sí. Dos padres con los ojos azules pueden tener un hijo con los ojos marrones.

El remolino de pelo en la coronilla

Remolino de pelo en la coronilla de un bebé.
Photo: NoJhan / Flickr (CC BY-SA 2.5)

Si pudieras ver tu cabeza desde atrás y desde arriba descubrirías que tu pelo hace una especie de remolino en la coronilla. En algunos individuos ese remolino parece crecer en le sentido de las agujas del reloj, y en otros al contrario. Durante mucho tiempo se ha dicho que esa dirección está determinada por la genética.

La realidad es que ni los estudios familiares ni los estudios con gemelos idénticos permiten afirmar eso. En 2003 se realizó un estudio adicional para tratar de relacionar la dirección de giro con el hecho de que la persona sea diestra o zurda pero tampoco sacaron nada en claro. A día de hoy no existen datos suficientes para saber de qué depende la dirección del pelo, pero desde luego no está determinada por un único gen ni por varios conocidos.

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Doblar el dedo pulgar hacia atrás

Photo: Carlos Zahumenszky (Gizmodo en Español)

Algunas personas son capaces de doblar el dedo pulgar hacia atrás. Otras no. Se trata de un rasgo muy poco estudiado, pero lo que si sabemos gracias a un estudio de 1953 sobre elasticidad de las falanges es que no se trata de un rasgo genético asociado a os alelos de un único gen. De hecho, ni siquiera es un rasgo absoluto dicotómico. Diferentes personas son capaces de doblar hacia atrás el pulgar en diferentes ángulos más o menos extremos.

Tener vello en el medio del dedo

Si cierras el puño y lo ves desde esta posición, ¿tienes pelo en el dorso de los dedos?
Photo: Pixabay

¿Tienes vello corporal en la falange media del dedo? (la que viene inmediatamente después de la que soporta la uña) Sea cual sea la respuesta, que sepas que no tiene nada que ver con la genética. Tener más o menos vello corporal si es un rasgo escrito en tus genes, pero el vello en esta parte del dedo no es un buen ejemplo. El rasgo se viene estudiando desde los años 20 y no solo no se ha podido probar en estudios familiares o con gemelos, sino que su incidencia varía enormemente de un país a otro. En la actualidad se cree que tener vello en el medio del dedo o no tenerlo se debe tanto a factores hereditarios como ambientales.

La longitud del dedo medio del pie

Hay tres tipos generales de pies. En algunas personas el dedo gordo del pie es más largo que los demás. A esta configuración se la denomina pie egipcio. Otras tienen el pulgar corto y casi de la misma longitud que el resto de dedos. A esta configuración se le llama pie romano o cuadrado. Finalmente, hay individuos en los que el segundo dedo del pie es notoriamente más largo que el dedo gordo. Es el denominado pie griego.

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Existe la creencia popular de que tener o no tener el dedo segundo más largo depende de un único gen. Los diferentes estudios al respecto destierran por completo esa creencia. La longitud del dedo no depende de un solo gen. La forma del pie tiene rasgos hereditarios, sí, pero están asociados a muchísimos genes. Ninguno de esos rasgos sirve por sí solo para determinar tu personalidad, ni tus ancestros, ni si serás más fogoso en la cama. Lo único que tienes que tener en cuenta es elegir el calzado adecuado según tu tipo de pie, porque unas configuraciones son más pronadoras que otras, y no todos los zapatos son ideales para tu tipo de pie.

Hacer un tubo con la lengua

Screenshot: b/60 (YouTube)

Entre el 65 y el 81% de las personas tienen la habilidad de doblar la lengua sobre sí misma para formar una especie de rollo o tubo. La capacidad para hacerlo o no hacerlo es uno de los ejemplos más extendidos a la hora de hablar de genética pese a que es completamente falso. No solo no existe un único gen que determine si podemos hacer eso con la lengua, sino que ni siquiera es un rasgo exclusivamente genético y se sabe que influyen también factores ambientales. Probablemente podrías aprender a enrollar la lengua si te empeñas, pero hay mejores habilidades en las que perder tu tiempo.

El pico de viuda

Photo: Salah Amrani (Pexels)

Hay dos tipos de persona, aquellas en las que el pelo de la cabeza nace formando un arco desde la frente, y otras en las que ese arco es doble y tiene un entrante característico en el centro al que se conoce como pico de viuda.

El problema del Pico de Viuda es que está muy poco estudiado. Los análisis respecto a este rasgo tan solo sirven para concluir que es muy poco probable que el pico de viuda tenga un único componente genético. En su lugar se citan también factores ambientales, concretamente la maduración capilar en los hombres. En otras palabras, el pico de viuda acaba apareciendo a medida que aparecen las entradas. Hay mujeres que lo tienen a edades muy tempranas, pero no se debe asociar a un único gen.

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Los hoyuelos

El actor Jasper Liu, una de las muchas celebridades que tiene hoyuelos en las mejillas
Photo: 影小夜 (CC BY-SA 3.0 Cropped)

¿Cuando sonríes se te forman dos pequeños huecos en las mejillas? Bravo, formas parte del indeterminado porcentaje de población que tiene hoyuelos, un rasgo facial que, pese a lo que te diga Wikipedia o tu abuela, no es en absoluto hereditario.

¿Existe un componente hereditario? Quizá. Eso es al menos lo que dicen estudios como el elaborado por Wiedemann en 1990, pero la realidad es que no se puede atribuir la presencia de estas muescas a un sólo “interruptor” genético. Para empezar, la forma y posición de los hoyuelos varía de una persona a otra. En su formación intervienen hasta 10 músculos faciales y su aparición (o desaparición) también varía con la edad, la cantidad de tejido adiposo, la elasticidad de los tejidos y hasta la manera de sonreír. Hay personas que nacen con hoyuelos y los pierden. Otras a las que les aparece con la edad. Ningún rasgo genético es de quita y pon.

El lóbulo de la oreja

“Tiene el lóbulo de la oreja pegado a la cabeza, ¡como su papá!” Quizá hayas oído esta frase o alguna parecida en referencia al origen genético de la forma de tus orejas. El mito dice que hay dos tipos de lóbulo de la oreja, separado de la cabeza o pegado a esta, y que cada tipo depende de un gen. El mito es más falso que un billete de seis euros.

La realidad es que hay decenas de tipos diferentes de orejas con el lóbulo más o menos pegado, en diferentes ángulos y en todos los tamaños. Si el mito fuera cierto, dos padres con el lóbulo pegado no podrían tener un hijo con el lóbulo de la oreja separado de la cabeza. Todos los estudios al respecto descartan la influencia de un solo gen, pero se desconoce qué genes intervienen, si es que lo hace alguno.

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La barbilla partida (o con hoyuelo)

Photo: Wikimedia Commons

El actor Kirk Douglas tiene (sí, sigue vivo y ha cumplido 102 años en 2018) una de las barbillas más características del mundo del cine, con un prominente hoyuelo en el medio. Otras personas tienen la barbilla partida con una grieta vertical. Durante mucho tiempo se pensó que ese rasgo podría ser genético, y de hecho hay sendos estudios (en 1941 y 1951) que lo avalan, solo que uno dice que es un rasgo recesivo y otro dominante.

Ninguno de ellos están en lo cierto pese a que se siguen citando. La barbilla partida se debe a una asimetría en la formación de la mandíbula durante el crecimiento del feto y en su aparición intervienen otros factores no genéticos. Los estudios familiares no permiten asegurar que sea un rasgo atribuible a un único alelo de un gen.

Rasgos que sí que dependen de un único gen

Si te has quedado con ganas de entrar en comparaciones genéticas con tu familia y amigos estás de suerte. Resulta que sí que hay algunos rasgos que dependen de un único gen. Uno de ellos es ser pelirrojo. Se debe a la activación o no de un gen llamado MC1R, responsable de que tengamos más o menos cantidad de feomalanina. En realidad el tono definitivo de pelo (más claro o más oscuro) depende de otros genes también, pero al menos estarás más cerca del mito que con los rasgos anteriores.

Otro rasgo curioso que depende de un único gen es la sensibilidad a una sustancia llamada feniltiocarbamida, PTC, o feniltiourea. Se trata de un compuesto generalmente artificial, aunque se da en algunos vegetales como el brócoli. Dependiendo del alelo que tengas activo en el gen TAS2R8, la feniltiocarbamida te parecerá insufriblemente amarga o no notarás su sabor. El gen de superdegustador es dominante, pero la intensidad con la que notamos el sabor amargo depende de otros genes y factores.

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El denominado estornudo fótico (tener ganas de estornudar cuando miras hacia una luz fuerte) es otro curioso rasgo genético dependiente de un solo gen. El origen concreto es una variación en el ADN conocida como polimorfismo de nucleótido simple. En otras palabras, lo único que varía es una base, una sola letra en nuestro código genético. Si en lugar de una C (citosina) tienes una T (timina) en el marcador conocido como rs10427255, tus posibilidades de tener estornudo fótico aumentan exponencialmente.

El último ejemplo sobre dualidad genética es un poco desagradable. Se trata de la cera de nuestros oídos. ¿Qué tipo de cera tienes en tus oídos? ¿pegajosa, fluida y de color ambarino, o seca, quebradiza y de color pardo? Uno y otro tipo depende de un único gen con dos alelos que determinan la forma en la que nuestras glándulas producen cera. Diferentes poblaciones tienen diferente proporción de uno u otro tipo. En África, por ejemplo, es casi imposible encontrar personas que segregen cerumen seco. La incidencia en Europa de este rasgo es de entre el 10 y el 20%. Es de los pocos rasgos fisiológicos que dependen únicamente de un gen, pero mejor no te metas el dedo en el oído para mostrárnoslo. Nos fiamos de tu palabra.

Foto de portada: Victor Freitas (Pexels)