Opositar es mucho más que estudiar. Implica disciplina, constancia, equilibrio emocional y una buena estrategia. En España, lograr una plaza en la Administración puede llevar años. En ese contexto, María Llagunes, ya funcionaria, comparte los diez consejos que le permitieron aprobar su oposición. Sus recomendaciones no solo están basadas en su experiencia, sino también en técnicas avaladas por la ciencia.
Empezar fuerte y con cabeza
El primer consejo de María es comenzar a memorizar desde el inicio. Aunque muchos opositores siguen el método tradicional de «vueltas», ella apostó por un sistema mixto: estudiar cada tema en profundidad desde el principio y repasar continuamente los ya vistos. Así logró consolidar los contenidos de forma más eficiente.
También destaca la importancia de trabajar directamente con la legislación. En su tipo de oposición —de corte jurídico—, conocer a fondo las leyes, decretos y reglamentos es clave. Por eso, desaconseja confiar exclusivamente en temarios comerciales y recomienda acudir directamente a la fuente normativa.
Otro punto esencial: estar al día con las actualizaciones del BOE. En oposiciones técnicas o legales, los cambios legislativos pueden marcar la diferencia entre aprobar o suspender.
@maria.llagunes parte 2 de cosas que repetiría si volviera a opositar 📖 #oposiciones #opositar
Técnicas que mejoran la retención
María hace hincapié en la escritura como herramienta de estudio. “Está demostrado científicamente que escribir lo memorizado ayuda a retener mejor la información”, afirma. Aunque reconoce que es un método más lento, asegura que vale la pena. Ella misma transcribió todo su temario a mano.
También recomienda utilizar códigos de colores para resaltar y clasificar la información, una técnica visual que facilita el recuerdo. Además, insiste en la utilidad de realizar test al final de cada tema, como forma de comprobar si se ha memorizado correctamente.
Pero no basta con hacer test: es crucial corregirlos con atención. Analizar los errores, revisar los artículos fallados y entender las equivocaciones es lo que realmente permite mejorar.
Rutina, descanso y apoyo externo
Más allá de lo académico, María subraya la importancia de cuidar el bienestar mental. Programar descansos —en su caso, viernes por la tarde y sábado— fue esencial para evitar el agotamiento y mantener la motivación a largo plazo.
Tener una rutina diaria también resultó clave. Establecer hábitos estables, tanto por la mañana como por la tarde, le ayudó a entrar en “modo estudio” de forma más eficaz. Algo tan simple como hacer la cama o recoger la habitación puede marcar una diferencia.
Finalmente, recomienda contar con el apoyo de una academia o un preparador. Tener a alguien que te oriente, te resuelva dudas y te motive puede ser determinante en una carrera tan exigente.
Fuente: Infobae.