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Ciencia

Lo que no te cuentan las etiquetas: lo que se esconde tras las barras de proteína

Aunque parecen aliadas de la vida sana, un estudio revela que muchas barras de proteína pueden no ser tan beneficiosas como creemos. Ingredientes ocultos, proteínas de baja calidad y promesas engañosas podrían estar restando más que sumando a tu salud. Descubre qué hay detrás del envoltorio.
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Las barras de proteína se han convertido en un recurso habitual para quienes buscan opciones prácticas y saludables. Sin embargo, una reciente investigación internacional pone en duda su valor nutricional real. ¿Son realmente tan buenas como parecen o esconden más de lo que prometen? Este artículo explora los resultados del estudio y ofrece claves para hacer elecciones más informadas.


La variedad importa más de lo que parece

El estudio, publicado en Scientific Reports y difundido por Fortune, analizó 1.641 barras de proteína de diferentes marcas utilizando una base de datos alimentaria global. Los investigadores evaluaron la digestibilidad de las proteínas —es decir, cuánto de lo que consumimos puede realmente aprovechar el cuerpo— simulando la digestión en laboratorio.

Lo que no te cuentan las etiquetas: lo que se esconde tras las barras de proteína
© Towfiqu barbhuiya – Pexels

Las barras fueron clasificadas según el origen de sus proteínas: animales, vegetales o mezclas con colágeno. El hallazgo principal fue que la cantidad de proteína no siempre se traduce en calidad. Mientras algunas barras mostraban una digestibilidad del 86%, otras apenas alcanzaban el 47%. Las mejores puntuaciones correspondieron a productos basados en suero y caseína, proteínas derivadas de la leche. En cambio, las barras con proteínas de arroz o guisante mostraron menor aprovechamiento.


Ingredientes añadidos que restan valor nutricional

Más allá del tipo de proteína, los ingredientes extra también influyen negativamente en la calidad del producto. Muchos de estos snacks contienen colágeno, grasas, carbohidratos y fibras que interfieren con la biodisponibilidad de aminoácidos esenciales.

El colágeno, por ejemplo, puede aumentar el contenido total de proteína, pero ofrece pocos beneficios reales ya que está compuesto por aminoácidos no esenciales, menos útiles para procesos como la regeneración muscular. Así, un etiquetado que promete «alto en proteína» puede inducir a error si no se considera qué tipo de proteína contiene el producto.


El poder (y el peligro) del marketing saludable

El estudio también pone el foco en la estrategia comercial de muchas marcas. Frases como “rico en proteína” suelen dar una imagen positiva que no siempre se ajusta a la realidad nutricional del producto. De hecho, muchas de estas barras entran en la categoría de ultraprocesados, cada vez más cuestionados por su impacto en la salud.

Lo que no te cuentan las etiquetas: lo que se esconde tras las barras de proteína
© Esra Afşar – Pexels

Los expertos advierten que esta publicidad puede desviar a los consumidores de opciones más nutritivas, fomentando una percepción errónea sobre lo que realmente es saludable.


¿Cuándo son necesarias las proteínas suplementarias?

La dietista Abbey Sharp explicó que la mayoría de las personas no necesita suplementos proteicos. Si se cubren las calorías necesarias mediante una alimentación variada, también se alcanza el aporte proteico recomendado. Solo ciertos grupos, como ancianos con bajo apetito o personas desnutridas, podrían beneficiarse de suplementos.

Para la población general, incluso quienes siguen dietas veganas o vegetarianas, alimentos como legumbres, frutos secos y cereales integrales son suficientes para satisfacer las necesidades proteicas sin recurrir a productos procesados.

Fuente: Infobae.

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