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Ciencia

Lo que no te cuentan sobre los trastornos alimentarios en la adolescencia: señales ocultas y factores invisibles

Cada vez más adolescentes enfrentan trastornos alimentarios que pasan desapercibidos. En este artículo descubrirás qué señales tempranas deben preocupar, qué los desencadena y por qué incluso las “dietas saludables” pueden ser una trampa. Especialistas explican cómo actuar antes de que sea demasiado tarde.
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Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) en adolescentes son un fenómeno cada vez más preocupante. Aunque muchas veces se manifiestan de forma sutil, sus consecuencias pueden ser devastadoras si no se detectan a tiempo. A propósito del Día Mundial de Acción por los TCA, diversos expertos advierten sobre los riesgos, los factores que los desencadenan y las claves para una intervención temprana y eficaz.


Factores que aumentan el riesgo en la adolescencia

La adolescencia es una etapa especialmente vulnerable para el desarrollo de TCA. Según expertos, estos trastornos no responden a una única causa, sino a una combinación de factores biológicos, psicológicos, sociales y culturales.

Lo que no te cuentan sobre los trastornos alimentarios en la adolescencia: señales ocultas y factores invisibles
© Annushka Ahuja – Pexels

Entre los principales disparadores figuran la baja autoestima, la presión por alcanzar ideales de belleza inalcanzables, la ansiedad, la depresión y la influencia de medios que glorifican determinados cuerpos. La doctora en psicología Mariam Holmes subraya que la necesidad de control puede convertirse en una vía para canalizar inseguridades. A esto se suma el papel de las redes sociales y la exposición constante a imágenes retocadas que distorsionan la percepción corporal.

La pediatra y especialista en nutrición Irina Kovalskys coincide en que los cambios en el estilo de vida, el aumento del sedentarismo y la obsesión con el “bienestar” alimentario generan un entorno propicio para estas conductas. Los antecedentes familiares y la personalidad autoexigente también actúan como factores de riesgo.


Consecuencias físicas y mentales que no se ven a simple vista

Los TCA pueden afectar gravemente la salud, tanto a nivel físico como emocional. Mayo Clinic advierte que centrarse excesivamente en el peso o la comida puede provocar desnutrición, alteraciones en el corazón, problemas digestivos, daño óseo y bucal, además de depresión, ansiedad, autolesiones e incluso pensamientos suicidas.

Holmes señala que la distorsión de la imagen corporal y las dificultades emocionales suelen agravar el cuadro clínico. Por su parte, Kovalskys explica que sin tratamiento adecuado, un TCA puede volverse crónico. A diferencia de otras adicciones, aquí no existe una abstinencia posible: la relación con la comida es diaria, compleja y constante.


Cómo detectar las señales tempranas

Detectar un TCA a tiempo puede marcar la diferencia. Algunas señales frecuentes son: evitar comidas familiares, interés excesivo por la alimentación “saludable”, cambios bruscos de peso, uso de ropa holgada, conductas extrañas al comer (como desmenuzar la comida o beber agua en exceso), aislamiento, cambios de humor, ejercicio compulsivo, pesajes constantes y autocrítica corporal.

Lo que no te cuentan sobre los trastornos alimentarios en la adolescencia: señales ocultas y factores invisibles
© Barb Landro – Pexels

Otras alertas menos evidentes incluyen esconder comida, comer en secreto o visitar el baño justo después de las comidas. En casos graves pueden aparecer autolesiones. El entorno cercano —familiares, docentes, amistades— tiene un rol clave en observar sin juzgar y derivar a profesionales de forma temprana.


El peligro oculto de las dietas y la obsesión con lo “saludable”

Una de las mayores trampas actuales es el culto a las dietas restrictivas disfrazadas de bienestar. Kovalskys advierte que estas prácticas no solo no previenen los TCA, sino que muchas veces los originan: generan descontrol alimentario, ansiedad y sentimientos de culpa.

La nutricionista Agustina Murcho sostiene que las dietas “no funcionan” porque están pensadas como algo temporal. Al abandonarlas, los adolescentes suelen volver a sus antiguos hábitos con un fuerte sentimiento de fracaso. Kovalskys concluye que vivimos en una cultura contradictoria: se ofrece comida en todo momento, pero se exige un control casi imposible sobre el cuerpo.

Fuente: Infobae.

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