Los apagones ya no son eventos raros y aislados. Mientras buscamos cómo adaptarnos a este nuevo contexto, hay un electrodoméstico que puede marcar la diferencia entre el caos y el control: la heladera. Aunque su funcionamiento depende de la electricidad, su rendimiento en momentos críticos depende también de cómo la usamos y la cuidamos. Aquí te contamos cómo hacerla mucho más eficiente frente a cortes de luz inesperados.

El apagón como prueba: lo que realmente importa de tu heladera
Cuando ocurre un apagón, el desempeño de la heladera se pone a prueba. No todas están diseñadas para soportar horas sin electricidad, y pocas personas saben en qué detalles técnicos deben fijarse al comprar una nueva. Según expertos de Haier, es esencial que el aparato tenga una autonomía de frío de al menos 10 horas, e idealmente, de hasta 20. En el caso del congelador, debería ser capaz de congelar más de 10 kilos durante las primeras 24 horas tras volver la energía.
Además, existe una regla básica que casi nadie aplica: no sobrecargar la heladera, pero sí llenar el congelador. ¿Por qué? Porque el aire necesita circular para enfriar bien, mientras que los alimentos congelados se ayudan entre sí a mantener la temperatura baja. Incluso colocar hielo adicional puede ser una gran ayuda. Eso sí, si hay un apagón general, conseguir hielo puede no ser tan sencillo.
Pequeños gestos que alargan la vida útil… y el frío
Más allá del modelo o la marca, el cuidado y uso diario de tu heladera puede marcar una gran diferencia. Mantener la temperatura adecuada (4 °C en refrigeración y -18 °C en congelación), cerrar la puerta lo menos posible y revisar regularmente las gomas son tareas clave. Estas juntas pueden endurecerse o deteriorarse, afectando el cierre hermético. Un truco casero útil es aplicar calor con un secador o hidratarlas con silicona para prolongar su vida útil.

El orden también influye: nunca guardes alimentos sensibles como leche o huevos en la puerta. Aunque parezca diseñado para eso, es la zona más inestable en temperatura. Lo mismo sucede con los compartimentos: si tu heladera no tiene zonas de frío específicas, lo ideal es ubicar la carne y el pescado en la parte más baja, donde el frío se concentra mejor.
Qué hacer antes, durante y después de un apagón
Durante un apagón, lo principal es no abrir la puerta y controlar el tiempo. Según la experta en seguridad alimentaria Beatriz Robles, una heladera bien cerrada puede mantener su temperatura unas cuatro horas; un congelador, hasta veinticuatro. Pero si algún alimento comienza a descongelarse, debe consumirse lo antes posible y nunca volver a congelarse.
Cuando vuelve la electricidad, cuidado con las subidas de tensión. Aunque los electrodomésticos modernos cuentan con sistemas de autoprotección, siempre es mejor desconectarlos durante el corte. Si tras el regreso de la luz tu heladera emite ruidos extraños o no funciona como antes, conviene contactar al servicio técnico… y también al seguro del hogar, por si acaso.
Fuente: La Vanguardia.