En el mundo de la alimentación saludable, no dejan de surgir nuevas fórmulas que prometen mejorar nuestra energía, cuerpo y mente. Algunas parecen pasajeras, otras llegan para quedarse. Una de estas propuestas, surgida de las redes sociales, es el “proffee”, una mezcla de café y proteína en polvo que ha llamado la atención tanto de deportistas como de quienes simplemente quieren comenzar mejor el día. ¿Funciona de verdad?

El desayuno que promete energía, saciedad y algo de músculo
La proteína es un macronutriente esencial, tanto si queremos bajar de peso como ganar masa muscular o mantenernos activos. Sin embargo, no siempre resulta fácil alcanzar la cantidad diaria recomendada, sobre todo por la mañana, cuando solemos comer más ligero.
Ahí entra en escena el “proffee”, un batido que combina el café con un cacito de proteína en polvo. Aunque parezca una moda más salida de TikTok, esta mezcla ha resistido al paso del tiempo y cada vez más personas la incluyen en su rutina. Incluso grandes marcas como Starbucks se han sumado a la tendencia, aunque preparar uno en casa es muy sencillo (y más económico).
Pero, ¿por qué juntar café y proteína? Por un lado, el café nos da ese impulso de energía que tanto buscamos al despertarnos. Además, diversos estudios han confirmado que, con moderación, el café tiene múltiples beneficios para la salud. Por otro lado, la proteína en polvo —ya sea de suero, caseína o soja— facilita cumplir con nuestros objetivos nutricionales sin necesidad de ingerir grandes cantidades de comida desde temprano.
Eso sí, no todas las combinaciones son igual de sabrosas. Elegir bien los ingredientes es fundamental para que el resultado no sea un desastre líquido.
Cómo preparar un proffee que no sepa a castigo
Una advertencia inicial: si lo único que haces es echar proteína en un espresso caliente, es probable que no lo disfrutes. El truco está en convertirlo en un batido. Una mezcla sencilla y efectiva incluye café, un plátano, leche (animal o vegetal) y una cucharada de proteína sabor vainilla o chocolate.
Este tipo de preparación no solo es agradable al paladar, sino que también es nutritiva y versátil. Puedes variar las frutas, eliminar la leche si quieres reducir calorías o incluso usar agua. Lo importante es evitar sabores que choquen con el café, como cítricos o fresa, que suelen resultar poco apetecibles.

¿El mejor momento para tomarlo? Al despertarte o antes de entrenar. En ambos casos, tu cuerpo aprovechará al máximo la proteína, y la cafeína te dará ese empujón que necesitas para rendir mejor.
Eso sí, no caigas en el error de sustituir todas las comidas por polvos. Los alimentos reales siguen siendo esenciales por sus vitaminas, minerales y compuestos naturales. Y si el proffee no te convence, no lo tomes: alimentarse también es un placer, no una obligación.
Fuente: Xataka.