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Ciencia

No todos tus sueños ocurren en el momento que creíamos. Y lo que la ciencia está descubriendo sobre el sueño no REM cambia bastante nuestra idea de la mente dormida

Los estudios más recientes están desmontando una vieja creencia de la neurociencia: que los sueños pertenecen casi por completo al sueño REM. Ahora sabemos que también aparecen en otras etapas, aunque de una forma menos intensa, más fragmentada y quizá mucho más reveladora de lo que ocurre en el cerebro dormido.
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Artistas como Salvador Dalí o inventores como Thomas Edison ya intuían que los sueños podían brotar en ese instante liminal entre la vigilia y el sueño profundo. Hoy, la ciencia confirma que la imaginación nocturna no se limita al REM y que el cerebro tiene más de un escenario para tejer sus relatos.

Un mito que la ciencia ha empezado a derribar

En los años 50, el descubrimiento del sueño REM (con su actividad cerebral intensa, movimientos oculares rápidos y parálisis muscular) llevó a los científicos a asociar de forma casi exclusiva este estado con la aparición de sueños. La lógica parecía sólida: la mente “observaba” sus propias historias y el cuerpo permanecía inmóvil para no interpretarlas físicamente.

Pero las investigaciones actuales revelan que esa visión es incompleta. Isabelle Arnulf, neuróloga del sueño en la Sorbona, recuerda que “la creencia de que los sueños solo ocurren en el REM proviene de un conocimiento desactualizado o superficial del tema”. Experimentos en los que se suprimió farmacológicamente el REM muestran que los participantes seguían reportando contenidos oníricos, aunque diferentes en forma y duración.

Los matices de soñar fuera del REM

Lo que ocurre en tu mente cuando sueñas fuera del REM
© Unsplash / Greg Pappas.

Según Francesca Siclari, investigadora del Netherlands Institute for Neuroscience, los sueños en fases no REM tienden a ser menos frecuentes, más cortos y menos vívidos, a menudo carentes de una narrativa definida. En cambio, los sueños REM suelen desplegar tramas detalladas, ricas en imágenes y sensaciones.

Estudios con electroencefalografía han detectado que, pese a las diferencias globales entre REM y no REM, existen patrones cerebrales comunes en ambas fases durante los sueños. Cuando la actividad cerebral se ralentiza, las probabilidades de recordar un sueño disminuyen, lo que explica por qué solo conservamos una mínima fracción de lo que ocurre en nuestra mente mientras dormimos.

Preguntas que siguen sin respuesta

A pesar de estos avances, la neurociencia todavía no ha descifrado por completo cómo el cerebro genera los sueños, por qué tendemos a olvidarlos tan rápido o cuál es su función exacta. Lo que sí está claro, según Siclari, es que soñar “es mucho más frecuente y variado de lo que la mayoría imagina” y que explorarlo podría revelar secretos profundos sobre la forma en que pensamos cuando estamos desconectados del mundo exterior.

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