Podrían ser buenas noticias para los que corren, o para los que pasaron recientemente por una cirugía de rodilla: las rodillas que crujen pueden no indicar mayores problemas de salud. Un nuevo trabajo de investigación halla que el crujido de rodillas no tiene relación con el mayor riesgo de sufrir artritis en quienes se recuperan de una cirugía.
Los científicos de la Universidad La Trobe de Australia llevaron a cabo el estudio, analizando los resultados a largo plazo de pacientes jóvenes que pasaron por cirugía de reconstrucción del ligamento cruzado anterior (LCA). Aunque quienes tenían rodillas ruidosas sentían en promedio más dolor durante el primer año después de la cirugía, en última instancia y con el paso de los años no les fue peor que a aquellos a quienes no les crujían las rodillas.
Los hallazgos sugieren que las rodillas que crujen no serían indicación confiable de que se sufrirá de artritis en el futuro, incluso en personas que se recuperan de lesiones traumáticas, según los investigadores.
Un crujido universal
La crepitación de rodilla es común, y se calcula que afecta a alrededor del 41% de la población general. Si bien puede darse en personas de cualquier edad y en personas que no tienen dolor, los estudios muestran que es especialmente común en las personas con osteoartritis. Por eso algunos doctores argumentaban que la crepitación debía verse como señal de advertencia de artritis en los grupos de mayor riesgo, como los pacientes de cirugía de rodilla.
Para poner a prueba esa hipótesis los investigadores reclutaron a 112 pacientes jóvenes (edad promedio, 28 años), a quienes se les había reconstruido el LCA. Después de la cirugía, siguieron a las rodillas de estos pacientes durante cinco años, proceso que incluyó la autoevaluación de los mismos pacientes en cuanto a síntomas relevantes como crepitación o dolor de rodillas. Se les indicaron estudios de resonancia magnética de sus rodillas, al año y cinco años después de la cirugía.
Crepita pero no está rota
Aunque los que tenían crepitación tuvieron una recuperación peor al principio, las cosas eventualmente se equilibraron en ambos grupos, observaron los investigadores.
“Hallamos que quienes tenían crepitación de rodilla exhibieron dos veces y media más defectos del cartílago en el área de la rótula, con más dolor y peor función al principio”, dijo el autor principal Jamon Couch, kinesiólogo e investigador graduado de La Trobe, en declaraciones de la universidad. “Pero en los siguientes cuatro años los que tenían crepitación no tenían más problemas en comparación con quienes no la tenían”.
Las personas con LCA roto tienen riesgo más alto a largo plazo de sufrir osteoartritis en general, Por eso los hallazgos, que se publicaron la semana pasada en Arthritis Care and Research pueden brindar algo de tranquilidad en cuanto a que el crujido de las rodillas no es indicación segura de problemas a futuro, señalan los investigadores. En particular, para las personas jóvenes en recuperación de una cirugía.
El estudio se centró en pacientes con LCA específicamente, pero hay otras razones para creer que el crujir de las rodillas por sí solo no debiera considerarse algo preocupante para la persona promedio. Una revisión de los mismos autores el año pasado halló que el 36% de las personas que no tiene dolor de rodillas sienten la crepitación, por ejemplo. Eso es apenas un poco menos que el porcentaje observado en el público en general.
Los expertos sí recomiendan que quienes tengan otros síntomas en las rodillas, aparte de la crepitación, como dolor o hinchazón, deberían considerar una consulta médica. Hay diversos ejercicios de fortalecimiento que pueden ayudar a mejorar o mantener la salud de las rodillas, en especial para los corredores. Y la actividad en general, es buena para las articulaciones.
Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Romina Fabbretti. Aquí podrás encontrar la versión original.