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Ciencia

Los baños de Pompeya tenían algo bueno y algo asqueroso, según lo que descubrieron los investigadores

El monte Vesubio preservó el antiguo sistema de agua de la ciudad, incluyendo la evidencia de lo sucio que estaba
Por Margherita Bassi Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Los antiguos romanos son conocidos por sus famosos caminos y las imponentes peleas entre gladiadores, pero además, sus acueductos perdurables y sus baños públicos también les aportan fama. Un trabajo de investigación echa luz sobre esas estructuras en uno de los sitios más emblemáticos: Pompeya.

En el siglo I d.C. la ciudad romana de Pompeya quedó inmortalizada por una de las tragedias antiguas más infames. Entre muchas otras cosas, esa tragedia preservó a algunos de sus residentes en sus últimos momentos, dejando testimonio de detalles como la hilatura de sus vestimentas. Pero además, también quedó preservado el sistema de agua de la ciudad. En un estudio publicado en PNAS se investigó la provisión de agua de la ciudad con análisis geoquímicos y la debida diligencia arqueológica. Las diferencias en los depósitos de carbonato de calcio que se hallaron en las estructuras que transportaban el agua revelan su origen, y brindan información sobre la cultura de la población en su aspecto higiénico.

Restos que formaron costras

Baños Pompeya
© Cees Passchier

“Las incrustaciones de carbonato se depositaron en diversos componentes de la infraestructura hidráulica de la ciudad incluyendo el acueducto, las torres de agua, las tuberías y las piscinas de los baños públicos”, dijeron los investigadores entre los que se cuenta Gül Sürmelhindi de la Universidad de Mainz.

El carbonato de calcio es un compuesto químico cuyos depósitos en los baños públicos, pozos y acueducto de Pompeya pueden mostrar los cambios en la calidad, orígenes y cantidad de agua a lo largo del tiempo. Según este trabajo, los pozos profundos brindaban agua a las áreas industriales y baños públicos de la antigua ciudad. Los romanos usaban equipamiento operado por humanos para sacar agua de los pozos que tenían hasta 40 metros de profundidad.

“Destruida por la erupción del monte Vesubio en el año 79 d.C., la antigua ciudad de Pompeya muestra mejoras tecnológicas en su provisión de agua tras convertirse en colonia romana. Sus habitantes, antes de la instalación de un acueducto romano, dependían de los pozos para conseguir agua”, explicó el equipo.

Los depósitos que se hallaron en los Baños Republicanos, por ejemplo, construidos en el siglo II a.C. y abandonados en el siglo siguiente, inequívocamente apuntan a la presencia de contaminantes causados por la actividad humana. Eso indica que los romanos no reponían de manera regular el agua de los baños. Sí, da asco. Luego, el acueducto ofreció una provisión de agua más permanente y así las estructuras de los baños pudieron crecer, probablemente con una higiene mejorada.

Pozos y acueductos

“El acueducto se alimentaba de aguas resurgentes, pero el agua de los pozos era muy mineralizada y de depósitos volcánicos”, escribieron los investigadores. “Esas distinciones geoquímicas permiten la reconstrucción detallada del sistema de suministro de agua de Pompeya, en particular de la transición hacia la provisión de agua proveniente del acueducto”.

Entre los bellos frescos de las ruinas y los angustiantes moldes de los cuerpos humanos, el estudio se centró en una parte de la vida de la antigua Roma que no siempre se analiza: la infraestructura que mantenía su cultura andando. Hablando de los aspectos de Pompeya que se pasan por algo, tal vez no sepas que después de la erupción sus ruinas estuvieron habitadas durante siglos.

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