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Tecnología

Los cajeros también tienen trampas invisibles: estas son las más comunes

Los delincuentes pueden manipular lectores de tarjetas, ocultar cámaras o bloquear la salida del efectivo para robar datos y dinero. Revisar el cajero, cubrir el teclado y activar alertas bancarias reduce el riesgo. Si ocurre una incidencia, lo más importante es no abandonar el lugar y contactar inmediatamente con la entidad.
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Aunque los pagos digitales siguen creciendo, los cajeros automáticos continúan formando parte de la rutina de millones de personas. También siguen siendo un objetivo para delincuentes que utilizan dispositivos ocultos, engaños y técnicas de distracción para obtener tarjetas, claves o efectivo.

Uno de los métodos más conocidos es el skimming, que consiste en colocar un dispositivo falso sobre el lector del cajero para copiar la información de la banda magnética. El fraude suele completarse mediante una pequeña cámara o un teclado superpuesto que registra el PIN introducido por la víctima. La Policía Nacional ha documentado operaciones contra redes que instalaban elementos diseñados para imitar las piezas originales de los cajeros.

La clonación física de tarjetas es menos frecuente que hace algunos años gracias al chip y a los nuevos sistemas de autenticación, pero todavía puede ocurrir. También existen otras formas de robo de datos, como el phishing, el carding y la suplantación de entidades bancarias.

Los cajeros también tienen trampas invisibles: estas son las más comunes
© Magnific

Revisar el cajero puede revelar una manipulación

Antes de introducir la tarjeta, conviene observar el lector, el teclado y la ranura por la que sale el dinero. Una pieza que se mueve, sobresale, tiene un color diferente o parece colocada sobre otra puede indicar que el terminal fue manipulado.

También es recomendable utilizar cajeros situados dentro de oficinas bancarias, centros comerciales o lugares iluminados y transitados. Esto no elimina completamente el riesgo, pero dificulta la instalación de dispositivos fraudulentos y reduce la posibilidad de sufrir un robo físico.

Al introducir el PIN, hay que cubrir el teclado con la otra mano, incluso cuando no haya nadie aparentemente cerca. Una cámara puede estar escondida en la parte superior del cajero, en un folleto falso o en algún objeto colocado alrededor de la pantalla.

El Banco de España también recomienda comprobar periódicamente los movimientos de la cuenta y evitar que otras personas observen la clave secreta.

La trampa que bloquea la salida del dinero

Otro fraude consiste en colocar una pieza en el dispensador para impedir que los billetes salgan. El cajero completa la operación y descuenta el importe, pero la víctima piensa que se produjo un fallo y se marcha. Después, el delincuente retira la trampa y recupera el efectivo retenido.

Si el cajero indica que la retirada fue aprobada pero no entrega el dinero, no conviene abandonar inmediatamente el lugar. Hay que llamar al teléfono de incidencias que aparece en el terminal o contactar con el banco mediante sus canales oficiales.

También resulta útil revisar desde la aplicación si el importe fue descontado y conservar cualquier comprobante. El Banco de España aconseja comunicar la incidencia a la entidad cuando el cajero no entrega la cantidad correcta o retiene la tarjeta.

Nunca se debe llamar a un número escrito en una pegatina sospechosa colocada sobre el cajero, porque podría pertenecer a los propios estafadores.

Desconfiar de quien se ofrece a ayudar

La ingeniería social también funciona junto a los cajeros. Un delincuente puede acercarse para ofrecer ayuda, distraer a la víctima o asegurar que la máquina está averiada. Durante la confusión puede observar el PIN, cambiar la tarjeta o convencer a la persona para que repita la operación.

Si surge un problema, lo más seguro es rechazar la ayuda de desconocidos y comunicarse directamente con el banco. Ningún empleado debería pedir el PIN completo ni solicitar que se transfiera dinero a una supuesta “cuenta segura”.

Al terminar, es conveniente recoger la tarjeta, el efectivo y el recibo antes de alejarse. Pulsar el botón de cancelar puede servir para confirmar que la pantalla regresó al menú inicial, aunque los cajeros modernos suelen cerrar automáticamente la sesión después de entregar la tarjeta o finalizar la operación.

Qué hacer si aparece un movimiento desconocido

Activar notificaciones inmediatas permite detectar una retirada o compra no autorizada pocos segundos después de que ocurra. Ante cualquier movimiento sospechoso, hay que bloquear la tarjeta y avisar al banco cuanto antes.

El Banco de España señala que, desde el momento en que el usuario comunica el robo, la pérdida o el uso fraudulento, la entidad debe asumir las operaciones posteriores no autorizadas. Para movimientos anteriores, la responsabilidad del cliente puede llegar hasta 50 euros, salvo que exista negligencia grave o fraude por su parte.

También conviene presentar una denuncia y conservar capturas, recibos y comunicaciones. Si la entidad rechaza la reclamación, el primer paso es acudir a su servicio de atención al cliente y, posteriormente, al Banco de España si no responde dentro del plazo correspondiente.

Los cajeros no son inseguros por definición. El riesgo aparece cuando una manipulación pasa inadvertida o cuando el usuario tarda en reaccionar. Unos segundos para revisar el terminal y proteger el PIN pueden evitar un fraude difícil de resolver después.

 

Fuente: Infobae.

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