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Ciencia

Un estudio desmiente uno de los mayores mitos sobre las serpientes de cascabel bebés

Un nuevo estudio encontró que los oficiales de la policía, los guardaparques, e incluso un centro de atención a intoxicados, han estado difundiendo durante décadas información errónea.
Por Matthew Phelan Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Los que se supone que son expertos han afirmado durante casi un siglo (o más, tal vez) que las crías de las serpientes de cascabel son más venenosas y más peligrosas que las serpientes adultas de su especie. El primer caso conocido en que se afirmó esta falsedad se atribuyó nada menos que a una autoridad en la materia: el dueño de la compañía Reptile Leather de Florida Roy Montgomery. En 1936 le dijo al Miami Tribune que el veneno de la “bebé cascabel” era más “líquido y mucho más potente”. Eso no es verdad.

Desmintiendo el mito

Las afirmaciones infundadas contra las pequeñas cascabel han seguido repitiéndose, según William Hayes, profesor de biología en la Facultad de Medicina de la Universidad Loma Linda de California. Hayes, cuyo nuevo estudio publicado en Toxins rastreó el origen de estas afirmaciones, encontró que casi la mitad de los estudiantes preuniversitarios del oeste de Norteamérica habían oído alguna versión de este mito engañoso. Más específicamente, el 48,2% de los preuniversitarios encuestados en el noroeste, y alrededor del 52,6% de los del sudoeste, habían oído que las crías de serpiente de cascabel son más peligrosas porque “no aprendieron a controlar la cantidad de veneno que inyectan al morder, y por eso inyectan más”.

En realidad, la investigación continua de Hayes indica que el volumen de veneno que la serpiente de cascabel inyecta al atacar aumenta “exponencialmente” a medida que las serpientes maduran y crecen en longitud. Las crías y las serpientes más jóvenes, por el contrario,  inyectan menos veneno al morder, ya sea por defensa o como depredadoras. En oposición al mito, estas serpientes juveniles también pueden controlar la cantidad de veneno inoculado al atacar.

“Esperamos que se difunda la información para que este mito se corrija. No hace falta que los que salen de excursión teman más a las serpientes de cascabel que son jóvenes, o que piensen que tienen que matarlas”, dijo Hayes en declaraciones a la prensa.

Información equivocada

Hayes y M. Cale  Morris, estudiante de Loma Linda,rebuscaron en archivos de periódicos para encontrar instancias en que se afirmaban datos inexactos referidos a las serpientes de cascabel juveniles, centrándose en artículos publicados entre 1900 y 2025. Aunque Roy Montgomer lo había dicho en una entrevista de 1936, la falsa información se hizo viral recién hacia finales de la década de 1960.

Si bien algunas de esas fuentes suenan creíbles, incluyendo a un naturalista del Parque Arcadia de Los Ángeles y un jefe de la policía local, ya para la década de 1990 encontraron que los archivos de Newspapers.com y otros habían hallado que había guardaparques, un farmacéutico clínico de un centro de atención a intoxicados e incluso el director de la unidad de cuidados intensivos del Centro Médico UC Davis repetían esta falsa noticia a los reporteros.

“Más allá de las noticias periodísticas, muchas organizaciones difundían la información”, escribieron Hayes y Morris en su trabajo. “Entre ellas, corporaciones de televisión, un artículo sobre serpientes de cascabel en Wikipedia, artículos en sitios web sobre crianza de los niños, animales de compañía, temas veterinarios, y más entre los que había una popular guía de viajes a zonas desérticas”.

Aunque el artículo de Wikipedia se corrigió alrededor de 2010, gran parte de la información errónea sigue en línea hoy.

Errores respecto de las serpientes

Hayes dice que la evidencia empírica que contradice a estas afirmaciones erróneas tendría que dejar su impacto en la percepción pública. “Es un mito que se puede derribar, que ha generado pánico, miedo y consecuencias reales”, dijo Hayes, cuyo trabajo se ha centrado en serpientes venenosas y biodiversidad.

Él y Morris esperan que la información se difunda para proteger a las especies de serpientes de cascabel como la massasauga (Sistrurus catenatus) y la serpiente de cascabel de Nueva México (Crotalus willardi obscurus) ya que estas dos especies están en riesgo.

“Las serpientes de cascabel tienen un rol importante en sus ecosistemas y en los últimos años su población se ha reducido significativamente en muchas partes de EE.UU. No queremos que los médicos o los veterinarios sucumban a la presión de pacientes y familiares que insisten en la medicación excesiva tras la mordedura de una serpiente de cascabel juvenil”, señaló Hayes.

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