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Ciencia

Los científicos llevan años sorprendidos por la inteligencia de los cuervos. Ahora descubrieron que su cerebro puede tomar decisiones casi el doble de rápido que el nuestro

Un estudio publicado en Science revela que los cuervos pueden resolver ciertas decisiones visuales en apenas 235 milisegundos. Sus cerebros funcionan de manera muy diferente al humano, pero con una velocidad sorprendente.
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Los cuervos llevan décadas desafiando lo que creíamos saber sobre la inteligencia animal. Son capaces de utilizar herramientas, resolver problemas complejos y recordar información importante para su supervivencia. Pero ahora, un experimento científico ha revelado una habilidad que podría resultar todavía más sorprendente: su cerebro puede tomar determinadas decisiones visuales casi el doble de rápido que el de los humanos y los monos.

La investigación, realizada por neurocientíficos de la Universidad de Tubinga, en Alemania, demuestra que estas aves pueden interpretar información visual y elegir una respuesta en apenas 235 milisegundos. Es decir, menos de una cuarta parte de un segundo.

Lo extraordinario es que no consiguieron esa velocidad a costa de cometer más errores. En las condiciones más sencillas del experimento, los animales alcanzaron una precisión cercana al 100%. El descubrimiento, publicado en la revista científica Science, plantea una pregunta fascinante: ¿cómo puede un cerebro tan diferente del nuestro realizar ciertos cálculos con mayor rapidez?

Dos cuervos, una pantalla y una prueba que puso a competir diferentes cerebros

Los científicos llevan años sorprendidos por la inteligencia de los cuervos. Ahora descubrieron que su cerebro puede tomar decisiones casi el doble de rápido que el nuestro
El cerebro de los cuervos tiene una organización diferente a la de los mamíferos, aunque puede realizar procesos cognitivos comparables, como acumular información antes de tomar una decisión. © Pixabay / BlenderTimer.

Para investigar esta capacidad, Philipp Schmidbauer y Andreas Nieder entrenaron a dos cuervos carroñeros (Corvus corone) para realizar una tarea utilizada anteriormente en estudios sobre decisiones visuales en primates.

Los investigadores mostraban numerosos puntos blancos moviéndose sobre una pantalla negra. Algunos seguían una dirección común, mientras que otros se desplazaban de forma aleatoria. Los cuervos debían identificar hacia dónde se movía la mayoría y picotear el objetivo correspondiente en la pantalla.

El experimento tenía una dificultad adicional: los científicos modificaban constantemente la proporción de puntos que compartían dirección. En algunas pruebas, la respuesta resultaba evidente; en otras, apenas podía distinguirse un patrón entre tantos movimientos. Según explica la Universidad de Tubinga, incluso ante señales difíciles de interpretar, las aves consiguieron resultados superiores a los que produciría una elección al azar.

En promedio, necesitaron solamente 235 milisegundos para identificar la dirección y comunicar su decisión. En investigaciones anteriores con humanos y monos, tareas similares habían registrado tiempos considerablemente mayores, generalmente superiores a 400 milisegundos.

La comparación, eso sí, procede de experimentos previos, no de una competencia directa entre todas las especies bajo condiciones idénticas.

Sus neuronas comenzaban a decidir antes de que pasara una décima de segundo

Los científicos llevan años sorprendidos por la inteligencia de los cuervos. Ahora descubrieron que su cerebro puede tomar decisiones casi el doble de rápido que el nuestro
Uno de los cuervos participantes en el experimento observa un conjunto de puntos blancos en movimiento. Las aves debían identificar la dirección predominante y responder sobre una pantalla táctil. © Andreas Nieder / Universidad de Tubinga.

Los científicos no se conformaron con medir las respuestas de los animales. También registraron lo que ocurría dentro de sus cerebros mientras observaban los puntos. Para ello analizaron la actividad de 248 neuronas en el nidopalio caudolateral, una región cerebral relacionada con funciones cognitivas complejas. Esta estructura cumple funciones comparables a las de la corteza prefrontal de los primates, aunque su organización anatómica es muy diferente.

Los resultados revelaron que algunas neuronas comenzaban a distinguir las posibles direcciones del movimiento apenas 70 milisegundos después de que aparecieran los estímulos. Esto ocurría aproximadamente 170 milisegundos antes de que los cuervos comunicaran su elección.

A medida que recibían información visual, las neuronas aumentaban progresivamente su actividad hasta alcanzar el nivel asociado con la respuesta. Este mecanismo se parece a los modelos de acumulación de evidencia descritos en humanos y otros primates.

De acuerdo con el estudio publicado en Science, los resultados muestran que cerebros con estructuras evolutivas muy diferentes pueden utilizar principios semejantes para tomar decisiones.

Por qué los cuervos podrían necesitar pensar tan rápido

Una de las posibles explicaciones está relacionada con la evolución del vuelo. A diferencia de los seres humanos, numerosas aves necesitan procesar información visual mientras se desplazan rápidamente por entornos tridimensionales, esquivan obstáculos o localizan alimentos.

Un pequeño retraso puede marcar la diferencia entre evitar una colisión y sufrir un accidente. Andreas Nieder plantea que estas exigencias evolutivas podrían haber favorecido sistemas visuales y motores especialmente rápidos. Sin embargo, todavía no se sabe qué mecanismos concretos explican la ventaja registrada en el experimento. Tampoco significa que los cuervos sean más inteligentes que los humanos en términos generales. La investigación utilizó solamente dos animales y analizó una tarea muy específica.

Lo que sí demuestra es que la evolución no necesita reproducir la estructura del cerebro humano para desarrollar capacidades cognitivas sofisticadas. Durante mucho tiempo, los científicos utilizaron el cerebro de los mamíferos como referencia principal para comprender la inteligencia. Ahora sabemos que las aves han desarrollado soluciones diferentes para resolver problemas comparables. Y algunos de esos cerebros, mucho más pequeños que el nuestro, pueden sorprendernos por la velocidad con la que interpretan el mundo.

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