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Ciencia

Los científicos tiñeron de rojo un río de Estados Unidos con 50 litros de colorante. Detrás del experimento había una misión mucho más importante: salvar a un pez de la extinción

En 2016, un experimento convirtió las aguas del río Misuri en una corriente roja visible durante kilómetros. Los científicos buscaban entender cómo viajan las corrientes y ayudar a salvar una especie de pez amenazada.
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Durante unas horas de junio de 2016, un tramo del río Misuri, en Montana, ofreció una imagen difícil de explicar a simple vista. Sus aguas habían adquirido un rojo intenso, tan llamativo que parecía el resultado de un vertido químico. Sin embargo, no se trataba de un accidente industrial ni de un episodio de contaminación. Los propios científicos habían provocado aquella transformación.

Un equipo del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) había liberado 50 litros de colorante fluorescente para observar cómo se desplazaba el agua. La mancha avanzó durante kilómetros hasta que el color dejó de distinguirse, aunque los instrumentos continuaron registrando su presencia.

Detrás de aquella operación había un objetivo inesperado: investigar por qué una especie de pez prehistórico, el esturión pálido, tenía tantas dificultades para reproducirse en libertad. Para encontrar respuestas, los investigadores necesitaban comprender qué ocurría con sus crías cuando las corrientes comenzaban a arrastrarlas río abajo.

Un experimento de 50 litros que permitió seguir el movimiento invisible del agua

Los científicos tiñeron de rojo un río de Estados Unidos con 50 litros de colorante. Detrás del experimento había una misión mucho más importante: salvar a un pez de la extinción
Investigadores del USGS distribuyen rodamina WT desde una embarcación para estudiar las corrientes del río Misuri. © U.S. Geological Survey (USGS).

La prueba se realizó el 26 de junio de 2016, aproximadamente a 16 kilómetros de la presa de Fort Peck y unos 2,8 kilómetros después de la confluencia del río Misuri con el Milk. Los investigadores utilizaron rodamina WT, un colorante fluorescente empleado habitualmente en estudios hidrológicos. Según el informe original publicado por el USGS el 27 de junio de 2016, el colorante fue distribuido transversalmente por el cauce para observar cómo se mezclaba y dispersaba. La sustancia fue considerada inocua en las condiciones del ensayo.

El resultado fue inmediato. Una parte considerable del río adquirió una tonalidad roja brillante que empezó a diluirse a medida que avanzaba la corriente. Tras recorrer unos 9,6 kilómetros, el color había perdido intensidad y se aproximaba al marrón rojizo. A unos 32 kilómetros del punto inicial, ya no podía distinguirse visualmente.

Pero la desaparición del color no significaba que la sustancia hubiera dejado de circular. Para comprobarlo, los científicos instalaron fluorómetros a lo largo de aproximadamente 135 kilómetros de río. Estos equipos permitían detectar concentraciones de apenas una parte por mil millones, muy inferiores a las perceptibles por el ojo humano.

La crónica científica del USGS sobre el experimento explica que los datos se utilizaron prácticamente en tiempo real para ajustar otro ensayo programado para el día siguiente.

El verdadero objetivo era salvar a un pez que lleva millones de años en los ríos estadounidenses

Los científicos tiñeron de rojo un río de Estados Unidos con 50 litros de colorante. Detrás del experimento había una misión mucho más importante: salvar a un pez de la extinción
Ejemplar de esturión pálido capturado durante un programa de seguimiento poblacional en el río Misuri en 2016. © U.S. Fish and Wildlife Service (USFWS).

El esturión pálido (Scaphirhynchus albus) es una especie de aspecto prehistórico que habita en las cuencas del Misuri y del Misisipi. Está catalogado como especie en peligro de extinción en Estados Unidos desde 1990, y una de sus mayores dificultades aparece justo después de la reproducción. Sus crías recién nacidas no pueden nadar con suficiente fuerza para mantenerse en un lugar determinado. Durante sus primeros días de vida, dependen de las corrientes que las transportan río abajo hasta que desarrollan la capacidad de alimentarse y desplazarse por sí mismas.

El problema es que las represas han modificado ese recorrido. Las larvas pueden alcanzar zonas de embalse antes de estar preparadas para sobrevivir, donde encuentran condiciones desfavorables, incluida una posible falta de oxígeno cerca del fondo.

La investigación del USGS sobre la disminución del esturión pálido identificó esta etapa temprana como uno de los principales obstáculos para la recuperación de la especie. Por eso, un día después del experimento con el tinte rojo, los investigadores liberaron aproximadamente 700.000 embriones recién eclosionados para analizar sus movimientos. Los datos sobre las corrientes permitieron planificar dónde y cuándo recoger muestras para seguir su dispersión.

La investigación no terminó allí. Estudios posteriores, publicados en 2022, lograron calcular tasas de crecimiento y supervivencia de larvas liberadas experimentalmente en el río, aportando datos fundamentales para mejorar las estrategias de conservación.

Así, lo que parecía una extravagante decisión científica tenía una explicación mucho más importante. Los 50 litros de colorante no estaban destinados únicamente a demostrar hasta dónde podía viajar una sustancia disuelta. Eran una manera de hacer visible el comportamiento de un río y comprender por qué sus corrientes podían estar decidiendo el futuro de una especie amenazada.

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