Durante casi un siglo, arqueólogos de todo el mundo han estudiado las famosas Líneas de Nazca, enormes dibujos trazados sobre el desierto peruano hace aproximadamente 2.000 años. Sin embargo, cientos de figuras permanecieron prácticamente invisibles pese a décadas de fotografías aéreas y exploraciones terrestres.
La situación cambió cuando investigadores de la Universidad de Yamagata, en Japón, comenzaron a utilizar inteligencia artificial para analizar imágenes de alta resolución del terreno.
Los resultados fueron sorprendentes: el sistema permitió localizar numerosas figuras desconocidas y aceleró considerablemente el ritmo de los descubrimientos arqueológicos.
En julio de 2025, el equipo anunció 248 nuevos geoglifos durante la Exposición Universal de Osaka, elevando a 893 el número de figuras reconocibles confirmadas en la región.

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Cómo una inteligencia artificial encontró lo que los arqueólogos no habían visto
El proyecto, desarrollado junto con IBM, utilizó algoritmos de aprendizaje profundo capaces de identificar patrones difíciles de reconocer en imágenes aéreas.
Los investigadores entrenaron el sistema para detectar pequeñas variaciones en el color del suelo, contornos geométricos y otras señales que podían revelar figuras parcialmente erosionadas.
El modelo generó miles de posibles ubicaciones, que posteriormente fueron revisadas por especialistas.
En una primera investigación publicada en 2024 en la revista científica PNAS, el equipo confirmó 303 nuevos geoglifos figurativos durante apenas seis meses de exploración.
Este procedimiento permitió multiplicar por 16 el ritmo de descubrimiento respecto a investigaciones anteriores.

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Orcas, sacerdotes y sacrificios humanos: las figuras descubiertas
Los nuevos hallazgos revelaron una diversidad de representaciones mucho mayor de la que se conocía.
Entre las figuras aparecen aves, felinos, camélidos, personajes humanoides y escenas relacionadas con rituales. Uno de los descubrimientos más llamativos fue la representación de una orca de aproximadamente 22 metros de longitud que sostiene un cuchillo.
Este motivo también aparece en objetos cerámicos de la cultura nazca, lo que sugiere una conexión entre los dibujos del desierto y sus prácticas religiosas.
Otras imágenes muestran personajes sosteniendo cabezas humanas, posiblemente vinculados con ceremonias de sacrificio.

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Las Líneas de Nazca podrían haber tenido dos funciones diferentes
La ampliación del catálogo permitió identificar diferencias importantes entre dos tipos de geoglifos.
Las figuras lineales, generalmente grandes y asociadas con animales silvestres, podrían haber formado parte de actividades ceremoniales colectivas. En cambio, los dibujos más pequeños, realizados mediante la remoción de piedras superficiales, aparecen frecuentemente cerca de antiguos caminos.
Los investigadores consideran que estas representaciones pudieron ser observadas por personas o pequeños grupos durante sus desplazamientos. Esta distribución sugiere que el paisaje de Nazca funcionaba como un espacio ritual organizado, donde las imágenes tenían distintos significados según su ubicación.

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La inteligencia artificial todavía podría revelar cientos de figuras desconocidas
En la investigación de 2024, el sistema identificó 1.309 ubicaciones consideradas prometedoras.
Los científicos inspeccionaron 341 de esos lugares y dejaron 968 candidatos pendientes de evaluación en aquella campaña.
A partir de los resultados, estimaron que podrían encontrarse al menos otros 248 geoglifos figurativos, una previsión que posteriormente se vio acompañada por nuevos descubrimientos anunciados en 2025.
Sin embargo, la inteligencia artificial no sustituye el trabajo arqueológico. Cada posible figura debe comprobarse mediante inspecciones terrestres antes de confirmar su autenticidad. El caso de Nazca demuestra cómo la combinación de tecnología y conocimiento humano puede transformar la investigación del pasado.
Después de casi cien años de exploraciones, uno de los paisajes arqueológicos más famosos del mundo todavía conserva numerosos secretos que las nuevas herramientas científicas podrían ayudar a descubrir.