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Ciencia

Los embalses se están convirtiendo en refugios cada vez más diversos para las aves acuáticas

Un estudio de la Estación Biológica de Doñana-CSIC muestra que estos humedales artificiales incorporan especies con funciones ecológicas muy distintas y han aumentado su diversidad funcional con el paso del tiempo.
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Los embalses no solo sirven para almacenar agua o producir energía. Con el paso de las décadas también se han convertido en hábitats importantes para numerosas especies de aves acuáticas, especialmente en regiones donde muchos humedales naturales han desaparecido o se encuentran degradados.

Un estudio de la Estación Biológica de Doñana del CSIC ha comparado durante años las comunidades de aves presentes en embalses y lagunas naturales de la península ibérica. Los resultados revelan una diferencia importante: aunque ambos tipos de humedal han seguido una evolución similar en número de especies, los embalses presentan una diversidad funcional mayor y más dinámica.

Tener más especies no significa necesariamente tener más diversidad

La riqueza de especies indica simplemente cuántas especies diferentes viven en un ecosistema. La diversidad funcional, en cambio, analiza algo distinto: qué papel desempeña cada una de ellas.

Dos humedales pueden albergar un número parecido de especies, pero uno de ellos puede contener aves con tamaños, dietas, comportamientos y formas de utilizar el espacio mucho más variadas.

Eso es precisamente lo que los investigadores han observado en los embalses.

Desde mediados de la década de 1980, tanto las lagunas naturales como los sistemas artificiales experimentaron un aumento de especies que posteriormente tendió a estabilizarse. Sin embargo, la diversidad funcional de los embalses siguió aumentando con mucha mayor intensidad.

Los embalses se están convirtiendo en refugios cada vez más diversos para las aves acuáticas
© Magnific

Cormoranes, somormujos y cigüeñas cambiaron estas comunidades

Parte de esa transformación se explica por la creciente presencia de aves con características ecológicas muy diferentes.

Entre ellas aparecen especies piscívoras de gran tamaño, como el cormorán grande y el somormujo lavanco, que encuentran en las aguas profundas de los embalses condiciones favorables para alimentarse. También adquirieron mayor presencia grandes aves zancudas como la cigüeña blanca, la cigüeña negra y la espátula común.

Su incorporación no solo aumenta el número de especies presentes. También introduce nuevas formas de alimentación, desplazamiento y utilización del hábitat, ampliando el conjunto de funciones ecológicas del ecosistema.

Las lagunas naturales imponen condiciones mucho más exigentes

El comportamiento de las lagunas mediterráneas es diferente.

Muchas son poco profundas, temporales y experimentan grandes variaciones en el nivel del agua. Algunas también sufren cambios importantes de salinidad. Según explica Vicente García-Navas, autor del estudio, estas condiciones funcionan como un filtro ambiental que limita los tipos de especies capaces de sobrevivir allí.

Por eso, aunque las lagunas puedan albergar numerosas aves, las estrategias ecológicas representadas dentro de sus comunidades pueden ser menos variadas.

Los embalses no sustituyen a los humedales naturales

Los investigadores advierten que estos resultados no significan que construir embalses sea una alternativa a conservar lagunas y humedales.

Las presas modifican profundamente los ecosistemas fluviales y los humedales naturales mantienen características y funciones ecológicas que los sistemas artificiales no pueden reproducir completamente.

Sin embargo, el estudio sí demuestra que los embalses han adquirido un papel relevante como refugio para las aves acuáticas.

Una gestión diferente podría aumentar todavía más su valor ecológico

La forma en que se administran estos espacios puede determinar qué especies encuentran condiciones adecuadas para vivir y reproducirse. Los investigadores plantean medidas como crear pequeñas islas y zonas poco profundas, favorecer la vegetación de las orillas y evitar cambios bruscos del nivel del agua durante la época reproductora.

Incorporar la biodiversidad a la gestión de los embalses podría resultar especialmente importante en un escenario de cambio climático, degradación de humedales y creciente presión sobre los recursos hídricos.

El estudio muestra así que una infraestructura creada originalmente para gestionar agua puede terminar desempeñando una función ecológica inesperada: convertirse en un refugio cada vez más complejo para algunas comunidades de aves acuáticas.

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