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Ciencia

Millones de aves cruzan continentes cada año, pero sus rutas están desapareciendo

Las aves migratorias atraviesan una crisis global. La pérdida de hábitat, la agricultura intensiva, la caza y el cambio climático están alterando las rutas que utilizan desde hace miles de años. Un nuevo informe advierte que el 45 % de estas especies ya muestra poblaciones en descenso.
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Cada año, millones de aves recorren miles de kilómetros entre sus zonas de reproducción y los lugares donde pasan el invierno. Cruzan océanos, desiertos, montañas y decenas de fronteras siguiendo rutas que muchas especies han utilizado durante generaciones.

Pero esos corredores están comenzando a romperse.

Un nuevo informe de BirdLife International advierte que el 45 % de las especies de aves migratorias del mundo se encuentra actualmente en declive y una de cada nueve está amenazada de extinción. El trabajo fue presentado durante la Global Flyways Summit, celebrada en Nairobi, y constituye el primer análisis global dedicado específicamente al estado de las aves migratorias y de las rutas ecológicas de las que dependen.

Un viaje que necesita muchas paradas

Para una especie migratoria, proteger solamente el lugar donde nace no es suficiente.

Durante sus largos desplazamientos, las aves necesitan encontrar humedales, bosques, costas, pastizales y otras zonas donde descansar y alimentarse antes de continuar el viaje. Estos lugares funcionan como una cadena. Si desaparece uno de sus eslabones, una migración que durante siglos fue posible puede convertirse en una carrera de obstáculos.

Entre las amenazas más importantes aparecen la transformación de ecosistemas naturales en tierras agrícolas, la intensificación de la agricultura, la destrucción de humedales, la contaminación, las especies invasoras y la caza no sostenible.

A todo ello se suma el cambio climático, que modifica temperaturas, lluvias y disponibilidad de alimento. Una especie puede llegar a un lugar en el momento habitual y encontrarse con que los insectos de los que depende ya aparecieron semanas antes o que el humedal donde descansaba se ha secado.

Millones de aves cruzan continentes cada año, pero sus rutas están desapareciendo
© Magnific

Una extinción que encendió las alarmas

Uno de los ejemplos más simbólicos es el del zarapito de pico fino, una especie migratoria que fue declarada oficialmente extinta en 2025.

Su último avistamiento confirmado ocurrió en Marruecos en febrero de 1995. Su desaparición tuvo un enorme peso simbólico porque representó la primera extinción global documentada de un ave de Eurasia continental y África en varios siglos.

Además, otras seis especies migratorias han desaparecido o se consideran probablemente extintas durante los últimos 150 años.

El problema es que una especie migratoria puede deteriorarse por causas distribuidas entre numerosos países. Puede perder su zona de reproducción en Europa, encontrar menos alimento durante una escala en el Mediterráneo y sufrir presión de caza al llegar a África.

Las aves no entienden de fronteras

Esa característica convierte su conservación en un desafío internacional.

Los científicos utilizan el concepto de ruta migratoria o corredor aéreo para describir la red completa de lugares que una población necesita a lo largo del año. Proteger un único punto de esa red no sirve si el resto continúa desapareciendo.

Por eso, cada vez más investigadores reclaman estrategias que contemplen el ciclo completo: reproducción, migración, áreas de descanso y zonas de invernada.

Hay casos que muestran que la recuperación es posible

Las cifras son preocupantes, pero existen ejemplos que demuestran que las medidas de conservación pueden funcionar.

La restauración de humedales en China y el Reino Unido, la eliminación de especies invasoras en islas australianas y los programas coordinados para proteger al buitre egipcio en los Balcanes han permitido mejorar las condiciones de distintas poblaciones.

En Nairobi, gobiernos, científicos, organizaciones ambientales e instituciones financieras firmaron además la Nairobi Flyways Declaration, con el objetivo de aumentar la cooperación internacional para proteger estas rutas.

Las aves migratorias no son solamente viajeras extraordinarias. También dispersan semillas, controlan poblaciones de insectos y forman parte de complejas cadenas alimentarias.

Por eso, cuando dejan de llegar a los lugares donde aparecieron durante generaciones, el problema no afecta únicamente a las aves: es una señal de que ecosistemas enteros están comenzando a perder sus conexiones.

Fuente: Meteored.

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