Unos 15 millones de años antes de películas como “Tiburón”, que causaron temor en los que nadan en el mar, una especie prehistórica de tiburón – Otodus megalodon – alcanzaba un tamaño inaudito. Los investigadores volvieron a evaluar las medidas de la bestia extinta, y sus resultados son apabullantes.
Para refinar estos cálculos, un equipo internacional de biólogos paleontólogos y anatomistas analizaron fósiles parciales de megalodonte junto con la morfología de especies de tiburón existentes, y también de las extintas. A partir de esos datos extrapolaron que el tiburón prehistórico podría haber llegado a medir 24 metros de largo. Su trabajo se publicó en Palaeontologia Electrónica y brinda información potencial de por qué algunas especies de tiburón podrían ser tan gigantes mientras otras, en comparación, permanecieron pequeñas.
Basándose en la columna vertebral fosilizada y parcial de un megalodonte de 11 metros de largo hallado en Bélgica, el equipo investigó el probable tamaño de las otras partes del cuerpo de ese tiburón. El equipo encabezado por el paleobiólogo Kensu Shimada de la Universidad DePaul, comparó la columna vertebral del tiburón con las proporciones corporales de 145 especies vivas y 20 especies extintas de tiburón.
El más grande, en Dinamarca
Como resultado de este análisis y la presunción de que el cuerpo del megalodonte era similar al de la mayoría de los tiburones, calcularon que si la columna vertebral tendría una cabeza de 1,8 metros de largo y una cola de 13,6 metros, este individuo podría haber medido 16,4 metros en total.
Aunque el tamaño parece gigantesco, eso no es todo. Los investigadores aplicaron estas proporciones a una vértebra presumiblemente de megalodonte que se descubrió en Dinamarca, una de las vértebras de megalodonte más grandes que se hayan encontrado. Y el equipo llegó a la conclusión de que ese tiburón de Dinamarca habría medido 24,3 metros y pesado 94 toneladas.

“El largo de 24,3 metros es hoy el cálculo más razonable posible del O. megalodon que se pueda justificar con la ciencia y el registro fósil actual”, dijo en declaraciones de la Universidad DePaul Phillip Sternes, coautor del trabajo y biólogo de SeaWorld San Diego.
¿Qué aspecto tendría el megalodonte? Como jamás se encontró un esqueleto completo, solo se puede estudiar a la bestia prehistórica analizando restos parciales y comparándolos con otras especies de tiburón. Sus dientes aserrados se parecen a los del tiburón blanco por lo que tanto los académicos como la industria del entretenimiento han representado a la especie extinta como un gigantesco gran tiburón blanco.
Sin embargo, el nuevo trabajo “refuerza la idea de que el O. megalodon no era una versión gigante del gran tiburón blanco de los tiempos modernos, y esto respalda nuestro trabajo anterior”, explicó Sternes.
“Este trabajo se aparta de todos los anteriores que se hayan hecho sobre cálculos de tamaño y forma corporal del O. megalodon porque utiliza otro ángulo que no depende únicamente del gran tiburón blanco moderno”, añadió Jake Wood, coautor y biólogo de la Universidad Florida Atlantic.
Nadadores eficientes
Wood, Sternes y sus colegas proponen que el megalodonte habría sido más delgado que el macizo tiburón blanco, más similar al tiburón limón. Además, las criaturas marinas gigantes de hoy como los tiburones ballena, las ballenas y el tiburón peregrino, tienen formas más estilizadas e hidrodinámicas. La inferencia es que los grandes vertebrados marinos como el gran tiburón blanco, no pueden llegar a ser enormes manteniendo su forma física, porque de otro modo nadar sería una tarea poco eficiente.
“Muchas de las interpretaciones que hicimos son tentativas, pero se apoyan en datos y servirán como razonables puntos de referencia para estudios futuros sobre la biología del O. megalodonte” concluyó Shimada.
Hay que señalar que sin acceso a un esqueleto completo de megalodonte el equipo debió suponer varias cosas. Y las proporciones del cuerpo de los tiburones muestran grandes variaciones, por lo que la comparación entre ellos podría no llevar a conclusiones precisas. Por último, es lógico suponer que el tamaño de las vértebras tiene correlación con el largo del cuerpo, pero no es algo irrefutable. Todavía hay que ver si los futuros descubrimientos de fósiles demuestran que su teoría es correcta.
El estudio también reveló que el gran tiburón blanco de hoy podría haber sido parcialmente responsable de la extinción del megalodonte, hace 5 millones de años.