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Ciencia

La evolución humana podría estar peor clasificada de lo que creíamos: un estudio propone rehacer parte de nuestro árbol genealógico

Una nueva investigación cuestiona la forma tradicional de organizar a algunos de nuestros antepasados. Su autor propone incluir especies de Australopithecus y Paranthropus dentro del género Homo, una revisión que cambiaría la manera en que representamos millones de años de evolución humana.
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Durante décadas, la evolución humana se explicó mediante una imagen relativamente sencilla: una sucesión de especies cada vez más parecidas al ser humano moderno, desde antiguos primates y australopitecos hasta los primeros representantes del género Homo y, finalmente, Homo sapiens. Sin embargo, cada nuevo fósil descubierto parece complicar un poco más esa historia.

Una investigación reciente plantea que el problema podría estar incluso en los nombres y categorías que utilizamos. Ian Towle, investigador de la Universidad Monash, en Australia, propone revisar profundamente la taxonomía de los homininos y ampliar el género Homo para incluir especies tradicionalmente clasificadas como Australopithecus y Paranthropus.

El argumento aparece desarrollado en un trabajo publicado en American Journal of Biological Anthropology y parte de una idea sencilla: las fronteras que durante años parecían separar claramente a estos grupos son cada vez más difíciles de defender a medida que aumenta el registro fósil.

La evolución humana podría estar peor clasificada de lo que creíamos: un estudio propone rehacer parte de nuestro árbol genealógico
© Museo Nacional de Antropología – Youtube.

Nuestro árbol evolutivo nunca fue una línea recta

La representación popular de la evolución humana suele mostrar una progresión ordenada desde formas más primitivas hasta humanos modernos, pero los fósiles describen una historia mucho más compleja, con numerosas poblaciones coexistiendo, diferentes combinaciones de características anatómicas y posiblemente múltiples ramas relacionadas entre sí.

Según Towle, descubrimientos recientes y nuevos métodos de análisis evolutivo y genético están haciendo que las categorías tradicionales pierdan parte de su utilidad. Características que antes parecían exclusivas del género Homo también aparecen ahora, en diferentes grados, entre otros homininos.

Durante mucho tiempo, por ejemplo, se vinculó Homo con un cerebro relativamente grande, la fabricación sofisticada de herramientas y determinadas características anatómicas y conductuales. El problema es que algunos miembros reconocidos actualmente dentro del género poseían cerebros mucho más pequeños de lo esperado.

Al mismo tiempo, existen indicios de que especies clasificadas como Australopithecus o Paranthropus pudieron desarrollar comportamientos bastante más complejos de lo que se suponía.

Australopithecus podría terminar dentro del género Homo

La propuesta más llamativa del estudio consiste precisamente en ampliar los límites de nuestro género. Towle considera que especies actualmente agrupadas bajo Australopithecus y Paranthropus podrían reclasificarse como miembros de Homo.

Esto afectaría a homininos que vivieron hace entre aproximadamente cuatro y cinco millones de años, modificando considerablemente la forma en que se organiza nuestro árbol genealógico.

El investigador sostiene que las diferencias utilizadas históricamente para separar estos grupos, tanto anatómicas como ecológicas o conductuales, ya no siempre corresponden a ramas evolutivas claramente independientes.

Reunirlos bajo una categoría más amplia podría, según su propuesta, ofrecer una clasificación más estable y evitar que los géneros tengan que redefinirse continuamente cada vez que aparece un nuevo fósil con una combinación inesperada de características.

La evolución humana podría estar peor clasificada de lo que creíamos: un estudio propone rehacer parte de nuestro árbol genealógico
© Museo Nacional de Antropología – Youtube.

Los fósiles están borrando fronteras que parecían claras

El problema de clasificar especies extinguidas es que los investigadores trabajan con un registro inevitablemente incompleto. Un cráneo, unos dientes o algunos huesos pueden transformar completamente la interpretación de un grupo conocido anteriormente a partir de unos pocos individuos.

Durante las últimas décadas, nuevos descubrimientos han mostrado precisamente esa diversidad. Algunos antiguos homininos combinaban características consideradas primitivas con otras sorprendentemente modernas, haciendo cada vez más difícil establecer una frontera clara entre categorías.

Towle plantea que esta situación puede indicar que la clasificación tradicional refleja peor las relaciones evolutivas reales de lo que se pensaba, y no simplemente que todavía falten fósiles por descubrir.

Eso no significa que toda la taxonomía humana vaya a modificarse inmediatamente. La propuesta deberá ser discutida y evaluada por otros especialistas, porque cambiar el género de numerosas especies tendría importantes consecuencias científicas.

Pero sí vuelve a poner sobre la mesa una idea que cada descubrimiento parece reforzar: la evolución humana no fue una escalera que condujo inevitablemente hasta nosotros, sino una red de poblaciones, especies y linajes mucho más enredada de lo que durante años permitieron imaginar los libros de texto.

Fuente: Noticias de la Ciencia y la Tecnología.

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