Durante décadas, los océanos han funcionado como uno de los principales aliados de la humanidad frente al cambio climático. Sus aguas absorben enormes cantidades de dióxido de carbono (CO₂) y calor, ayudando a moderar el aumento de las temperaturas globales.
Sin embargo, esa capacidad natural de proteger el clima está comenzando a debilitarse.
Un nuevo informe de Naciones Unidas, publicado el 28 de octubre de 2026, advierte que el calentamiento global ya redujo aproximadamente un 6% la capacidad del océano para absorber carbono.
El documento, elaborado en colaboración entre organismos ambientales y climáticos de la ONU antes de la COP31, señala que este debilitamiento podría tener consecuencias importantes para el futuro del planeta.
El océano absorbe el 30% del CO₂ que producimos, pero algo está cambiando
Los océanos cumplen una función fundamental en el equilibrio climático terrestre.
Actualmente absorben alrededor del 30% de las emisiones de dióxido de carbono generadas por las actividades humanas y aproximadamente el 90% del exceso de calor asociado al calentamiento global.
Pero esta protección tiene límites. El aumento de la temperatura del agua, la acidificación, los cambios en las corrientes marinas y el deterioro de los ecosistemas están modificando los mecanismos que permiten capturar y almacenar carbono.
Cuando el océano absorbe menos CO₂, una mayor cantidad de este gas permanece en la atmósfera, reforzando el efecto invernadero. Este proceso podría alimentar un círculo de retroalimentación climática: mayores temperaturas debilitan la absorción oceánica y esa pérdida de capacidad dificulta contener el calentamiento.
The ocean gives us food, oxygen, livelihoods, and climate regulation.
But it’s under threat from overfishing, climate change, pollution, and habitat loss.
When our ocean is in crisis, so are we.
Protecting it means protecting life itself.
Learn more: https://t.co/GkWWeUgAny pic.twitter.com/q7V2qmNI5l
— UN Environment Programme (@UNEP) October 25, 2026
La ONU advierte que el problema podría acelerarse
Sara Traerup, autora principal del informe, explicó que los océanos llevan mucho tiempo proporcionando un servicio climático esencial, pero actualmente están sometidos a presiones crecientes.
Los investigadores advierten que la tendencia podría intensificarse durante las próximas décadas si continúan aumentando las emisiones.
Uno de los mayores obstáculos para comprender completamente el problema es la falta de información. Regiones como el océano Austral, el Índico y el Ártico presentan importantes vacíos en los sistemas de observación.
Por eso, el informe propone mejorar las redes de sensores, las mediciones oceánicas y los modelos científicos para seguir con mayor precisión la evolución del carbono marino.
Los manglares y las praderas marinas podrían ayudar a recuperar parte del equilibrio
Entre las soluciones analizadas por Naciones Unidas aparecen los llamados ecosistemas de carbono azul.
Se trata de ambientes costeros como los manglares, las marismas y las praderas submarinas, capaces de capturar y almacenar carbono en su vegetación y sedimentos. Los manglares son ecosistemas costeros que almacenan carbono y ayudan a proteger las costas.
Según el informe, estos ecosistemas capturan aproximadamente 407 millones de toneladas de CO₂ al año. Su restauración permitiría incrementar el almacenamiento de carbono, proteger las costas frente a fenómenos extremos y conservar hábitats esenciales para numerosas especies.
The ocean is the planet's lungs and its largest carbon sink.
It is our greatest ally against climate change, and it plays a crucial role in reducing greenhouse gas emissions.
Here is why everyone must take action to #SaveOurOcean: https://t.co/Aj3fWTIDs7 pic.twitter.com/y2otTTtSkW
— UN Environment Programme (@UNEP) August 17, 2026
La tecnología puede ayudar, pero no reemplaza la reducción de emisiones
Los científicos también están investigando tecnologías capaces de retirar dióxido de carbono de la atmósfera utilizando procesos oceánicos.
Aunque algunas propuestas resultan prometedoras, todavía existen incertidumbres sobre sus efectos ambientales y su eficacia a largo plazo.
Por eso, Naciones Unidas insiste en que estas herramientas necesitan investigación, regulación y vigilancia antes de aplicarse a gran escala. El informe también destaca la situación de los pequeños Estados insulares, responsables de menos del 1% de las emisiones mundiales, pero especialmente vulnerables a los cambios oceánicos.
La conclusión es clara: proteger los océanos resulta indispensable, pero no alcanza por sí solo para detener el calentamiento global.
Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero continúa siendo la medida fundamental para evitar que uno de los mayores reguladores naturales del clima siga perdiendo eficacia.