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Ciencia

Los pilotos y tripulantes aéreos reciben un bombardeo de radiación cósmica que causa cánceres fatales

Un nuevo trabajo de investigación encontró que las ocupaciones con mayor riesgo de morir a causa de cánceres debidos a radiación son los pilotos y los tripulantes aéreos.
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 6 minutos

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Esos pilotos y tripulantes que nos ayudan a viajar por los cielos podrían estar sujetos a peligros mayores de los que se piensan. Hoy se dio a conocer un trabajo de investigación que encontró que quienes trabajan en aviones en vuelo tienen un riesgo notablemente mayor de morir debido a algunos tipos de cáncer, y es probable que la causa esté en su exposición a niveles de radiación cósmica que se originan en el espacio exterior.

Un grupo de científicos de la Facultad de Medicina de Harvard, y otros más, compararon los datos de los certificados de defunción de personas que tenían diferentes ocupaciones. Encontraron que los pilotos y tripulantes de las aerolíneas tenían notablemente más probabilidades de morir por cánceres relacionados a la exposición a la radiación, comparados con otras profesiones, incluso en comparación con empleos en que la persona tiene que pasar algo de tiempo cerca de la radiación como sucede con los técnicos nucleares. Este estudio sugiere que hay que hacer mucho más para salvaguardar a estos empleados de los efectos dañinos de los rayos cósmicos, en particular en EE.UU., según los autores.
“Estos resultados respaldan la consideración de la protección ante la radiación ocupacional de los pilotos y tripulantes, adecuada según sus niveles de exposición”, dice el trabajo que se publicó el lunes en JAMA Internal Medicine.

Vuelo peligroso

Se sabe que los empleados de las aerolíneas, como los pilotos y tripulantes, están expuestos en promedio a la radiación ionizante mucho más que cualquier otra ocupación en EE.UU. La mayor parte proviene de la cantidad mayor de rayos cósmicos que hay en las grandes alturas. La radiación ionizante puede dar lugar al tipo de mutaciones dañinas en las células que se hacen cancerosas. Pero ha resultado increíblemente difícil establecer si la exposición mayor a la radiación de los empleados de las aerolíneas realmente se traduce en un número mayor de muertes por cáncer, según el autor principal Vishal Patel.

“En estudios anteriores en general el trabajo era en una aerolínea, un país, y un lugar de cáncer a la vez”, le dijo a Gizmodo Patel, médico e investigador de políticas de salud. “Suelen ser estudios limitados por la poca cantidad de muertes y por el grupo con que se comparan, ya que los tripulantes y pilotos son más sanos, tienen mayor nivel de instrucción, y más dinero que la población general, de modo que no importa qué comparación hagas”.

Este estudio, en cambio, usó un ángulo diferente que solo es posible desde hace unos años. En 2020 los certificados de defunción en EE.UU. comenzaron a registrar la ocupación de la persona fallecida. Con ese cambio fue mucho más fácil que los investigadores pudieran comparar las muertes por cáncer relacionados con la radiación en muchas ocupaciones diferentes, utilizando una gran base de datos. Entre esos tipos de cáncer están el linfoma, el de mama, de tiroides y de próstata, y otros más.

El equipo también incluyó otras comparaciones para compararlas con su hipótesis, como los cánceres que no están vinculados a la radiación. Se centraron en dos profesiones en particular como control positivo y negativo en comparación con los pilotos y tripulantes: los técnicos nucleares que regularmente están expuestos a distintas fuentes de radiación ionizante, y los empleados de las aerolíneas que trabajan en tierra y que solo comparten algunos de los entornos en que trabajan los que vuelan.

En total, el equipo analizó 12,7 millones de muertes entre 2020 y 2024, en 503 ocupaciones, incluyendo unos 14.000 pilotos y 7.000 tripulantes. Tras los ajustes por factores relevantes como estado civil, educación, y edad al momento de morir, los investigadores encontraron que esas dos ocupaciones estaban en primer y segundo lugar en las muertes por cánceres relacionados con la radiación: 6,9% de los tripulantes y 6,7% de los pilotos murieron a causa de esos cánceres.

Aunque los resultados de este trabajo solo demuestran que hay correlación entre la ocupación y estos tipos de cáncer en particular, sus otros análisis respaldan una explicación causal, según Patel.

“Lo que verificamos fue que los que vuelan estaban cerca de la mitad de las 503 ocupaciones en cánceres no relacionados con la radiación, así que no es un exceso general de muertes por cáncer, sino específicamente por cánceres relacionados con la radiación. Los mecánicos y ensambladores de aviones que están expuestos a los elementos de la aeronave, al combustible y los líquidos hidráulicos pero no acumulan horas de vuelo, no mostraban elevación, por lo que no se trata del entorno químico de la aviación. Y los técnicos nucleares, expuestos a la radiación de fuentes distintas, estaban en el 12mo lugar, que es lo que uno supone si la radiación ionizante es la causa”.

Patel señala que su trabajo no puede descartar otros factores comunes a los pilotos y tripulantes que podrían aumentar el riesgo de sufrir cáncer, en particular el cambio frecuente de su ritmo circadiano, por volar largas distancias y trabajar por las noches. En caso de que te lo preguntes, incluso el viajero frecuente (que vuela largas distancias 10 veces al año) no está ni siquiera cerca de estar expuesto a la radiación como lo están los pilotos y tripulantes, según los autores.

Lo que implica para los pilotos y tripulantes

Este trabajo indica con claridad que los pilotos y tripulantes de vuelo necesitan mejor protección contra la radiación ionizante cuando están trabajando, aunque tratar de construir aviones que brinden mayor protección no sería la respuesta, dice Patel.

“La respuesta por intuición sería poner escudos, pero no es la correcta. En las alturas te enfrentas a rayos cósmicos galácticos de alta energía y las partículas secundarias que producen al chocar con el aire suma masa que puede generar más neutrones secundarios de los que absorbe. No hay forma de blindar las aeronaves contra esto”, dijo.

Muchas personas que trabajan cerca de la radiación, como los técnicos nucleares, tienen diferentes formas de protegerse para limitar su exposición, y eso no está disponible para los tripulantes en EE.UU.: dosímetros que miden activamente sus niveles de radiación, documentación de sus dosis acumulativas, límites reglamentarios sobre su exposición a la radiación como máximo, y además, todos sabemos qué tipos de vuelos bombardean a los tripulantes y pilotos con mayor radiación.

“La dosis aumenta con la altitud, y es mayor en latitudes mayores donde el campo magnético de la Tierra ofrece menor deflexión. Por eso las rutas de muy larga distancia y las polares son las que representan dosis mayores. La protección podría estar en imponer un máximo de horas anuales de vuelo, en rotar las tripulaciones en las rutas de mayores dosis en lugar de asignar a las mismas personas una y otra vez, en limitar la exposición para las tripulantes embarazadas, en cambiar rutas o descender durante eventos de partículas solares que aumentan las dosis en mucho durante poco tiempo”, explicó Patel. Y añadió que “nada de eso requiere de nueva tecnología”.

Patel también dice que aunque la Administración Federal de Aviación reconocen formalmente que las tripulaciones y pilotos están expuestos a la radiación ionizante, EE.UU. hoy no tiene límites de dosis ni obliga a monitorear a estos empleados, aunque en la Unión Europea esas regulaciones existen desde hace años, además de los cambios en la carga horaria de trabajo durante el embarazo.

El equipo espera que con más investigación se amplíen los resultados, como en estudios que analicen si la dosis acumulativa de radiación en los pilotos se vincula con un mayor riesgo de cáncer. Los autores dicen que quienes se dedican a esta profesión merecen esta atención, y que se podría comenzar ahora mismo. “Como primer paso razonable haría que calcular la dosis individual, registrando los niveles y haciendo un seguimiento de los empleados, aunque cambien de compañía empleadora”, afirmó Patel.

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