El sueño de colonizar Marte avanza con mayor realismo que nunca. Sin embargo, la superficie del planeta rojo sigue siendo un entorno hostil, donde la radiación y las tormentas convierten cada expedición en un riesgo mortal. Científicos e ingenieros creen haber hallado la solución: buscar cobijo en tubos de lava milenarios.
La amenaza en la superficie marciana

Marte carece de un campo magnético protector y expone a los futuros exploradores a partículas cósmicas y radiación solar que dañan el ADN. Las tormentas de polvo y los impactos de micrometeoritos completan un escenario poco favorable. Frente a ello, los tubos de lava identificados desde órbita surgen como refugios naturales para albergar hábitats prefabricados.
Robots que cartografían el futuro

Para comprobar su viabilidad, equipos europeos desplegaron robots como Coyote III y SherpaTT en cuevas volcánicas de Lanzarote, un entorno análogo al marciano. De forma autónoma, descendieron a cavernas, generaron modelos 3D y enviaron mapas digitales que permiten evaluar la seguridad de estos refugios. La Comisión Europea respalda estas pruebas, fundamentales para planificar futuras misiones tripuladas.
De refugios subterráneos a ciudades bajo domos

Los datos obtenidos servirán para diseñar campamentos iniciales en Marte, mientras SpaceX prepara sus misiones con Starship a partir de la próxima década. Expertos proyectan que los primeros asentamientos podrían evolucionar hacia ciudades bajo domos geodésicos, con áreas verdes y protección artificial frente a la radiación, transformando radicalmente la vida en el planeta rojo.