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Ciencia

Los trasplantes fecales no son tan fantásticos como se dice

El tratamiento podría beneficiar a muchos tipos de pacientes pero los médicos antes tienen que ocuparse de las consecuencias no deseadas.
Por Ellyn Lapointe Traducido por

Tiempo de lectura 3 minutos

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Los trasplantes fecales surgieron como tratamiento potencial para una amplia cantidad de afecciones como el síndrome de colon irritable, la diabetes, e incluso la depresión. Estos trasplantes, como es entendible, han llamado mucho la atención pero la investigación reciente apunta a aspectos que no son tan positivos.

El procedimiento consiste en tomar microbios de la materia fecal de una persona sana para transferirlos al colon de un paciente. Con esto debería restaurarse el equilibrio en el microbioma, pero según un estudio publicado el 6 de junio en Cell, los microbios trasplantados podrían colonizar las partes equivocadas del sistema digestivo, y el resultado serían perdurables consecuencias no deseadas, según advierten los investigadores.

“Creo que esta es una llamada de advertencia para este campo, y que tal vez no deberíamos poner microbios intestinales en diferentes partes del intestino, ya que no deberían estar allí”, declaró el autor principal del trabajo, Orlando “Landon” DeLeon, investigador de postdoctorado de la Universidad de Chicago.

DeLeon encabezó un equipo de investigadores en una serie de experimentos en ratones para determinar cómo afectan los trasplantes fecales a las diferentes partes del intestino. Separaron a los ratones en tres grupos. Uno recibió microbios del yeyuno (parte media del intestino delgado), el segundo grupo recibió microbios del ciego (sección que conecta el intestino delgado con el colon) y el tercer recibió un trasplante fecal estándar del colon.

Microbios inteligentes

Cada parte del sistema digestivo contiene microbiota particularmente adaptada. Los investigadores querían ver si los microbios se quedaban en sus respectivos nichos al haber sido trasplantados a los ratones. De hecho, hallaron que cada uno de los trasplantes colonizaba exitosamente todo el tracto intestinal, lo que creaba “desequilibrios” regionales que duraron hasta tres meses después del procedimiento.

Los microbios que colonizaron partes del intestino donde no les correspondía, dieron lugar a cambios metabólicos en esas regiones intestinales, con el potencial de afectar la salud y conducta del paciente. Los investigadores observaron cambios en los hábitos de alimentación de los ratones, en su actividad y gasto de energía después de los trasplantes. También documentaron cambios en la actividad genética relacionada con la función inmune, que a su vez produjeron cambios en el metabolismo del hígado. Lo más sorprendente fue la forma en que estos microbios foráneos alteraban la expresión de proteínas y genes en el revestimiento intestinal para que esa región fuese más adecuada para ellos.

“Es como si hicieran ingeniería del terreno para que el entorno les fuera favorable” dijo DeLeon.

Para determinar si esos desequilibrios podían ocurrir en los pacientes reales de trasplantes fecales, él y sus colegas llevaron a cabo pruebas adicionales usando muestras de tejido humano. Los resultados mostraron que las bacterias intestinales trasplantadas pueden colonizar partes del sistema digestivo humano donde no les corresponde estar.

“Si diseñamos buena terapéutica tenemos que conocer la importancia de respetar la microbiota regional para cada entorno, para ofrecer así los mejores beneficios generales para la salud”, afirmó DeLeon. Por ejemplo, los hallazgos sugieren que podría ser más seguro utilizar microbios tomados de todas las partes del sistema digestivo, según los autores de este trabajo.

La FDA solamente recomienda los trasplantes fecales para tratar infecciones repetidas de Clostridium difficile, o C. diff. Es una bacteria que puede causar graves síntomas gastrointestinales y que comúnmente enferma a pacientes de hospital tratados con antibióticos. Los trasplantes fecales han demostrado ser muy efectivos para tratar estas infecciones, y estos resultados animaron a los investigadores a estudiar otras aplicaciones para este procedimiento.

Hay varios estudios nuevos que sugieren que los trasplantes fecales podrían usarse para tratar otras afecciones, con estudios que hallaron que el procedimiento podría beneficiar a pacientes con desórdenes psiquiátricos, del neurodesarrollo, con esclerosis múltiple, diabetes tipo 2, y más enfermedades.
Los hallazgos de DeLeon sugieren que los médicos necesitan entender mejor los riesgos de los trasplantes fecales antes de que se use este tratamiento para enfermedades que no sean causadas por C. diff. Seguirán investigando cómo afectan los diferentes microbios a cada parte del intestino, explorando formas de restaurar las regiones alteradas a su estado original.

El estudio muestra que cuando se trata de microbios intestinales, el lugar importa. Si se trasplantan desde y hacia los lugares correctos, podría revelarse todo el potencial de los trasplantes fecales.

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