Saltar al contenido
Ciencia

En 1873, un marino argentino naufragó en una isla del fin del mundo y sobrevivió más de dos meses construyendo otro barco. Ahora los arqueólogos creen haber encontrado el lugar donde ocurrió todo

Una expedición arqueológica encontró restos de embarcaciones y un posible campamento de náufragos en Tierra del Fuego. Las pistas podrían estar vinculadas con Luis Piedra Buena, quien sobrevivió allí en 1873.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

En 1873, el navegante argentino Luis Piedra Buena quedó atrapado en uno de los lugares más inhóspitos del planeta. Su embarcación, el Espora, había naufragado frente a las costas de la Isla de los Estados, un territorio azotado por vientos helados y mares peligrosos, al este de Tierra del Fuego. Sin posibilidad inmediata de recibir ayuda, él y su tripulación hicieron algo extraordinario: aprovecharon los restos del barco destruido para construir otro más pequeño y escapar.

Más de 150 años después, un equipo de arqueólogos ha encontrado fragmentos de embarcaciones y objetos de un campamento del siglo XIX que podrían pertenecer a aquella expedición. El descubrimiento abre una posibilidad fascinante: reconstruir con pruebas materiales una de las historias de supervivencia más conocidas de la navegación argentina.

En 1873, un marino argentino naufragó en una isla del fin del mundo y sobrevivió más de dos meses construyendo otro barco. Ahora los arqueólogos creen haber encontrado el lugar donde ocurrió todo
Acuarela histórica que representa la construcción del cúter Luisito con materiales recuperados del naufragio del Espora. La ilustración muestra la embarcación destruida al fondo. © E. Biggeri (c. 1965) / Museo Naval de la Nación, Argentina.

La investigación fue publicada el 15 de octubre de 2026 en la revista científica Antiquity y recibió nueva cobertura internacional este 5 de noviembre. Los resultados todavía son preliminares, pero aportan información sobre la vida de los náufragos en una región donde las evidencias arqueológicas son especialmente difíciles de encontrar.

Una tormenta destruyó su barco y los obligó a sobrevivir durante meses en una isla prácticamente deshabitada

En 1873, un marino argentino naufragó en una isla del fin del mundo y sobrevivió más de dos meses construyendo otro barco. Ahora los arqueólogos creen haber encontrado el lugar donde ocurrió todo
Fragmentos de cascos y estructuras de madera documentados en bahía Franklin. Los investigadores intentan determinar si pertenecen a una o varias embarcaciones históricas. © CONICET.

Piedra Buena navegaba por el Atlántico sur cuando perdió el Espora durante una expedición destinada a obtener aceite de pingüinos. La tripulación quedó aislada en una isla sin asentamientos permanentes y con condiciones meteorológicas capaces de impedir cualquier intento de rescate.

Según los relatos históricos, los supervivientes pasaron más de dos meses en el lugar. Para regresar a tierra firme, recuperaron materiales del barco naufragado y construyeron una pequeña embarcación, bautizada Luisito, con la que finalmente consiguieron llegar a Punta Arenas, Chile.

Los arqueólogos creen que parte de aquella historia podría estar conservada en la ensenada Lacroix, dentro de bahía Franklin. Allí encontraron materiales compatibles con una ocupación temporal de personas que habían perdido su embarcación.

El equipo del CONICET y la Universidad de Cádiz realizó los trabajos durante enero de 2026, como parte de la expedición Aquí hay dragones, dedicada a estudiar el patrimonio marítimo de la isla.

La campaña tuvo sus propias dificultades. Los investigadores permanecieron diez días en el territorio, pero solamente pudieron dedicar dos a la ensenada Lacroix. Incluso tuvieron que solicitar apoyo de la Armada Argentina después de que el mal tiempo obligara a sus embarcaciones a retirarse.

Botones, botellas y restos de barcos: las pistas que podrían resolver un misterio de 153 años

En 1873, un marino argentino naufragó en una isla del fin del mundo y sobrevivió más de dos meses construyendo otro barco. Ahora los arqueólogos creen haber encontrado el lugar donde ocurrió todo
Restos de una cadena metálica encontrados entre las piedras de la costa de la Isla de los Estados. El objeto forma parte de las evidencias arqueológicas documentadas en la investigación sobre antiguos naufragios en la región. © CONICET.

El posible campamento apareció al pie de una ladera pronunciada, cerca de un arroyo. Entre los materiales hallados había cuentas de vidrio, una botella, fragmentos metálicos y botones cerámicos de cuatro agujeros.

También identificaron un prisma de cubierta, utilizado antiguamente para introducir luz natural en el interior de los barcos, y una bisagra de timón. Estos objetos sugieren una relación directa con actividades marítimas.

Los científicos también volvieron a examinar dos estructuras de madera identificadas anteriormente y descubrieron una tercera sección de casco en el sector norte de la ensenada.

Sin embargo, existe un problema: todavía no pueden demostrar que todos estos restos pertenecieran al Espora. Algunas estructuras conservadas no coinciden completamente con los relatos sobre el desmantelamiento de la embarcación, y tampoco se ha encontrado el lugar donde los náufragos habrían construido el Luisito.

En 1873, un marino argentino naufragó en una isla del fin del mundo y sobrevivió más de dos meses construyendo otro barco. Ahora los arqueólogos creen haber encontrado el lugar donde ocurrió todo
Investigadores recorren la costa rocosa de bahía Franklin, en la Isla de los Estados, utilizando detectores de metales para localizar objetos relacionados con antiguos naufragios. La expedición busca evidencias del paso de Luis Piedra Buena y su tripulación por la región en 1873. © CONICET.

Según explica el estudio arqueológico original, los próximos trabajos se concentrarán en analizar las maderas, establecer su procedencia y comprobar su posible relación con el naufragio de 1873.

El hallazgo también permitirá investigar cómo sobrevivían los marineros en situaciones extremas, un aspecto del que existen menos testimonios que sobre los propios accidentes marítimos.

La historia de Piedra Buena ya era extraordinaria: perdió su barco, construyó otro y consiguió escapar de una isla prácticamente deshabitada. Ahora, los arqueólogos podrían estar encontrando las primeras pruebas materiales del lugar donde ocurrió aquella hazaña, aunque la identificación definitiva todavía está pendiente.

Compartir esta historia

Artículos relacionados