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Ciencia

Una especie de abeja descubierta hace apenas dos años perdió el 99% de su población y está al borde de desaparecer

Fue identificada recientemente en un archipiélago del Pacífico, pero un análisis de su ADN reveló una historia mucho más antigua y preocupante. Su población sufrió un desplome que podría estar relacionado con profundas transformaciones ambientales.
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La ciencia acaba de descubrir una especie que podría desaparecer antes de que los investigadores tengan tiempo suficiente para conocerla en profundidad. Se trata de una pequeña abeja que habita en las copas de los árboles de un archipiélago del Pacífico y que, pese a haber pasado inadvertida durante décadas, enfrenta una crisis poblacional extraordinaria.

Un estudio genético reveló que perdió aproximadamente el 99% de su población efectiva en los últimos 150 años. La magnitud del descenso sorprendió a los investigadores, especialmente porque el período coincide con importantes transformaciones históricas en su entorno natural. Aunque todavía no existe una explicación definitiva, varias pistas apuntan a los cambios ambientales provocados por la actividad humana.
La protagonista de esta investigación es Hylaeus navai, una de las especies de abejas nativas de Fiyi. Su situación es tan delicada que los científicos consideran que reúne los criterios para ser clasificada como una especie en peligro crítico de extinción.

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© Frank Wesneck – Pexels

Una abeja diminuta que permaneció oculta durante décadas

Las abejas del género Hylaeus que habitan en Fiyi fueron identificadas recién en 2024. El descubrimiento fue posible cuando los investigadores comenzaron a estudiar sistemáticamente las copas de los árboles, un ambiente que había recibido mucha menos atención que otros espacios naturales.

En total, se identificaron seis especies endémicas de este género. Su reducido tamaño, de apenas 3,9 milímetros en promedio, explica en parte por qué habían conseguido permanecer fuera del radar científico durante tanto tiempo.

Estos insectos desarrollan buena parte de su actividad en el dosel forestal, donde encuentran alimento, se desplazan y se reproducen. Además, presentan características particulares que los diferencian de otras abejas conocidas.

A diferencia de muchas especies, las Hylaeus transportan el polen internamente y parecen tener una relación especializada con plantas de flores rojas. Este comportamiento resulta especialmente interesante porque desafía una antigua creencia científica: que las abejas no pueden percibir el color rojo.

Su pequeño tamaño también representa una desventaja. Al tener un alcance de vuelo limitado para buscar alimento, dependen especialmente de las condiciones de su entorno inmediato. Si desaparecen las plantas que necesitan o se altera el bosque donde viven, sus posibilidades de encontrar nuevos lugares para alimentarse y reproducirse pueden reducirse considerablemente.

El ADN reveló una caída poblacional que alcanzó niveles extremos

Para comprender qué había sucedido con Hylaeus navai, los investigadores realizaron un estudio genético que incluyó muestras de 94 ejemplares pertenecientes a cuatro variedades diferentes. También recopilaron información en 54 localidades de Viti Levu, la isla más grande de Fiyi, donde analizaron tanto la vegetación baja como las copas de los árboles.

Los resultados mostraron dos señales preocupantes: una diversidad genética reducida y un nivel elevado de endogamia, es decir, reproducción entre individuos estrechamente emparentados.

Ambos indicadores suelen aparecer cuando una población atraviesa un fenómeno conocido como cuello de botella poblacional. Se produce cuando el número de individuos disminuye drásticamente y los ejemplares que sobreviven representan una parte cada vez más limitada de la diversidad genética original.

A partir de la reconstrucción de su historia genética, el equipo estimó que la población efectiva de H. navai cayó aproximadamente un 99% durante los últimos 150 años. El margen de incertidumbre del cálculo se encuentra entre el 82% y el 100%.

El trabajo también identificó tres episodios particularmente intensos de disminución, con reducciones estimadas del 61%, el 76% y el 82%, respectivamente, en distintas etapas del proceso.

La distribución actual tampoco ofrece buenas noticias. Los investigadores calculan que la especie sobrevive en apenas entre el 1,4% y el 2,4% del territorio terrestre de Fiyi.

La colonización europea aparece como una pista fundamental

Uno de los aspectos más llamativos del estudio es la coincidencia temporal entre el retroceso de estas abejas y los cambios históricos experimentados por el archipiélago.

La reconstrucción genética sitúa el comienzo del declive más pronunciado hace aproximadamente un siglo y medio, un período que coincide con la colonización británica de Fiyi en 1874.

A partir de entonces, el territorio atravesó importantes transformaciones. La expansión de las actividades agrícolas, la deforestación y la fragmentación de los ecosistemas modificaron progresivamente los ambientes naturales donde vivían numerosas especies.

Los registros históricos sugieren que H. navai también ocupaba antiguamente zonas de menor altitud. Sin embargo, los muestreos actuales encontraron muy pocos ejemplares en esos sectores.

Esto podría indicar que la especie fue desapareciendo gradualmente de las tierras bajas y quedó restringida principalmente a los sectores montañosos, donde todavía encuentra condiciones adecuadas para sobrevivir.

Una planta ornamental podría convertirse en una trampa mortal

Además de la pérdida de bosques, los investigadores identificaron otro posible factor de riesgo: el tulipán africano, un árbol introducido en Fiyi en 1936 con fines ornamentales.

Sus flores rojas podrían resultar atractivas para estas pequeñas abejas y captar su atención como fuente de alimento. Sin embargo, existe un problema: se sabe que el néctar de esta planta puede ser tóxico para las abejas melíferas y las abejas sin aguijón.

Por ese motivo, los científicos plantean que podría funcionar como una trampa ecológica. Este fenómeno ocurre cuando un organismo se siente atraído por un ambiente o recurso que, en lugar de favorecer su supervivencia, termina perjudicándolo.

Los ciclones representan otra amenaza potencial. Estos fenómenos pueden destruir la cubierta de los árboles, dañar los lugares de nidificación y modificar los microclimas que necesitan los insectos para desarrollarse.

No obstante, los investigadores aclaran que todavía no se ha demostrado que alguno de estos factores sea responsable directo del colapso poblacional. Se trata de hipótesis que necesitan ser examinadas mediante nuevos estudios.

Qué puede hacer la ciencia para evitar su desaparición

La investigación, publicada en la revista Ecology and Evolution y difundida por Phys.org, plantea la necesidad de profundizar en las causas del deterioro antes de que la especie pierda sus últimas poblaciones.

Entre las prioridades se encuentra comprobar experimentalmente si el néctar del tulipán africano perjudica realmente a estas abejas. También será necesario estudiar cómo el calentamiento global y los daños provocados por los ciclones afectan los bosques de las zonas montañosas.

Para los científicos, identificar las amenazas concretas es indispensable para diseñar estrategias de conservación eficaces. La situación de Hylaeus navai demuestra, además, que algunas especies pueden encontrarse en peligro mucho antes de que la comunidad científica llegue a descubrirlas.

Los investigadores consideran que estas abejas podrían convertirse en un modelo para estudiar el deterioro histórico de otros grupos de insectos difíciles de identificar. Su historia también plantea una advertencia: descubrir una especie no significa necesariamente haber llegado a tiempo para protegerla.

 

[Fuente: Infobae]

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