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Ciencia

Marte acaba de ofrecer su indicio más intrigante de vida antigua, pero la prueba decisiva sigue atrapada en un tubo

Perseverance encontró materia orgánica, minerales y estructuras químicas que podrían haberse formado mediante actividad microbiana. La muestra está sellada en Marte y todavía admite explicaciones no biológicas. Mientras su regreso a la Tierra sigue sin fecha firme, el rover europeo Rosalind Franklin prepara una búsqueda a dos metros de profundidad.
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Marte no ha revelado todavía que alguna vez estuvo vivo. Sin embargo, las pistas reunidas durante los últimos años están obligando a los científicos a tomarse esa posibilidad más en serio.

El hallazgo más importante procede de Cheyava Falls, una roca estudiada por el rover Perseverance en un antiguo valle fluvial del cráter Jezero. En su interior aparecieron materia orgánica, minerales ricos en hierro, fósforo y azufre, y unas pequeñas manchas que recuerdan a ciertas reacciones utilizadas por microorganismos terrestres para obtener energía.

Los resultados se han convertido en uno de los temas destacados de la 46.ª Asamblea Científica de COSPAR, celebrada en Florencia del 1 al 9 de agosto de 2026. El encuentro reúne a investigadores de distintas agencias e incluye sesiones dedicadas a Marte, habitabilidad y búsqueda de vida más allá de la Tierra.

Marte acaba de ofrecer su indicio más intrigante de vida antigua, pero la prueba decisiva sigue atrapada en un tubo
© Now in America – Youtube.

Una roca con “manchas de leopardo”

Perseverance encontró Cheyava Falls en julio de 2024, dentro de la formación Bright Angel. La región está formada por sedimentos finos depositados en un antiguo canal por el que el agua entraba en el cráter Jezero hace miles de millones de años.

Los instrumentos del rover detectaron carbono orgánico y pequeñas concentraciones de minerales probablemente identificados como vivianita y greigita. En la Tierra, ambos pueden aparecer como resultado de reacciones relacionadas con microorganismos, especialmente en ambientes acuáticos pobres en oxígeno.

Las manchas se formaron mediante reacciones de oxidación y reducción ocurridas aparentemente a bajas temperaturas. Esa combinación de agua antigua, compuestos orgánicos y minerales capaces de intervenir en metabolismos microbianos convierte a la roca en una biosignatura potencial.

La palabra “potencial” es fundamental. Una biosignatura de este tipo puede tener un origen biológico, pero todavía necesita más datos antes de utilizarse como prueba de vida. Procesos puramente geológicos también podrían producir algunos de los minerales y patrones observados.

La muestra más importante está sellada en Marte

Perseverance perforó Cheyava Falls y guardó un fragmento en un tubo denominado Sapphire Canyon. Los autores del estudio sostienen que los instrumentos de alta sensibilidad disponibles en laboratorios terrestres permitirían realizar las mediciones necesarias para determinar mejor el origen de sus minerales, compuestos orgánicos y estructuras.

Eso no garantiza una respuesta definitiva, pero permitiría aplicar técnicas demasiado grandes y complejas para colocarlas en un rover.

El problema es que la campaña Mars Sample Return continúa en fase de rediseño. NASA sigue estudiando distintas arquitecturas para recoger los tubos, lanzarlos desde Marte y traerlos de manera segura hasta la Tierra. Por ahora, la documentación oficial no ofrece una fecha firme para la llegada de las muestras.

Mientras tanto, Perseverance permanece activo y sigue explorando Jezero. El rover ha reunido más de dos docenas de muestras geológicamente diversas y continúa buscando ambientes antiguos donde la vida microbiana podría haber prosperado.

Marte acaba de ofrecer su indicio más intrigante de vida antigua, pero la prueba decisiva sigue atrapada en un tubo
© Now in America – Youtube.

Europa buscará señales protegidas bajo la superficie

La próxima gran oportunidad será Rosalind Franklin, el rover de la misión ExoMars de la Agencia Espacial Europea. Su lanzamiento está previsto para finales de 2028 y su llegada a Marte para 2030.

Su principal ventaja será un taladro capaz de obtener muestras a una profundidad de hasta dos metros. La radiación y la química oxidante degradan rápidamente los compuestos orgánicos expuestos en la superficie, por lo que el subsuelo ofrece mejores posibilidades de conservar biomarcadores antiguos.

Rosalind Franklin analizará las muestras dentro de su propio laboratorio y buscará señales químicas de vida pasada o, potencialmente, presente. Será el primer rover europeo en Marte y el primero diseñado para combinar desplazamiento por la superficie con exploración a esa profundidad.

Marte está acumulando pistas, no respuestas

El planeta rojo tuvo ríos, deltas y lagos estables. También conserva moléculas orgánicas y reacciones químicas que, al menos en la Tierra, pueden estar vinculadas con microorganismos. Nada de eso prueba que Marte estuviera habitado.

La diferencia respecto de hace unos años es que ahora existe una muestra concreta que reúne varias de esas señales en el mismo lugar.

La prueba más prometedora de vida marciana no está en una imagen espectacular ni en una criatura fosilizada. Está encerrada dentro de un pequeño tubo metálico, a millones de kilómetros de los laboratorios capaces de descifrarla.

 

 

Fuente: EuroNews.

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