La práctica se conoce como pastoreo solar (solar grazing) y forma parte de un concepto más amplio, la agrivoltaica: combinar generación de energía solar con actividad agrícola sobre el mismo terreno. Según el censo oficial de la Asociación Americana de Pastoreo Solar, elaborado junto al Laboratorio Nacional de Energías Renovables (NREL) de Estados Unidos, hacia octubre de 2024 había unas 113.050 ovejas pastando en 129.000 acres (más de 52.000 hectáreas) repartidos en más de 500 parques solares de 30 estados distintos. Esa superficie era de apenas 15.000 acres en 2021, lo que implica que la práctica se multiplicó por ocho en tres años.
La cifra representa hoy entre el 7% y el 11% de toda la capacidad solar instalada en el país, según el propio censo. No es un fenómeno menor dentro del sector: equivale a entre 18.000 y 26.000 megavatios de plantas solares que hoy dependen, al menos en parte, de un rebaño para mantener su vegetación bajo control.
Por qué una oveja es mejor que una cortadora de césped

El argumento económico es real, pero no es el único, ni siempre el principal. Hacer pasar maquinaria pesada entre las filas de paneles y el cableado de un parque solar conlleva un riesgo concreto de dañar la instalación, algo que un rebaño evita directamente porque los animales se mueven con mucha más precisión entre estructuras estrechas. El pastoreo también elimina las emisiones asociadas al corte mecánico regular, y en muchos casos mejora la calidad del suelo: el paso constante de los animales, sumado a su estiércol, favorece la microbiología del terreno de una forma que una máquina no puede replicar.
Para los propios animales, el arreglo también trae beneficios: los paneles ofrecen sombra durante las horas de más calor y reparo durante tormentas, algo que varios estudios de campo asocian con menor estrés animal y, en algunos casos, con una mejora en la calidad de la lana.
El caso Volkswagen: ovejas bajo 31.000 paneles
Uno de los ejemplos más recientes y mejor documentados está en Polonia. La planta solar que abastece de energía a la fábrica de Volkswagen en Września, cerca de Poznań, reemplazó sus cortadoras de césped por un rebaño de unas 100 ovejas de raza wielkopolska, que pastan libremente entre más de 31.000 paneles distribuidos en 27 hectáreas. La particularidad de este caso es que no se trata solo de una solución de mantenimiento: un equipo de la Universidad de Ciencias de la Vida de Poznań, liderado por la investigadora Joanna Składanowska-Baryza, monitorea el bienestar animal, la calidad del pasto, el microclima de la planta, las propiedades del suelo e incluso las emisiones de amoníaco del rebaño, con el objetivo de convertir el proyecto en un modelo replicable para otras plantas industriales europeas.
“El parque fotovoltaico ofrece hoy mucho más que electricidad verde: también se convirtió en un lugar donde apoyamos la biodiversidad, la agricultura local y la investigación científica”, sintetizó Marzena Pillich-Grońska, directora de la planta de Volkswagen en Poznań.
España también tiene su propio experimento científico
El modelo no es exclusivo de Polonia. En Extremadura, el Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (CICYTEX) coordina desde hace más de dos años el proyecto Pastoreo FV en las plantas solares de Augusto y Veracruz, analizando cómo el pastoreo con ovejas afecta la fertilidad del suelo, la recuperación de hábitats y la biodiversidad dentro de instalaciones fotovoltaicas. El enfoque se basa en lo que se conoce como pastoreo regenerativo: regular tanto el uso del pasto como los períodos de descanso de la vegetación, en instalaciones donde además se prescinde de herbicidas y fitosanitarios.
Un negocio nuevo para un sector ganadero en baja

En Estados Unidos, el fenómeno también está teniendo un efecto colateral inesperado sobre la ganadería ovina, un sector que venía en declive sostenido desde hace décadas: el rebaño nacional de ovejas y corderos pasó de un pico de 50 millones de cabezas en 1947 a apenas unos 5 millones en la actualidad. El ingreso de productores a contratos de pastoreo solar, con tarifas negociadas directamente con las empresas de energía, ayudó a que el número de cabezas de ganado ovino creciera por primera vez desde 2016, según la Asociación Estadounidense de la Industria Ovina.
Casos como el de la familia Gray, en Virginia, o el de Texas Solar Sheep, que en 2024 firmó uno de los contratos de pastoreo solar más grandes del país (más de 6000 ovejas en más de 10.100 acres para la empresa Enel), muestran un modelo de negocio donde los productores dejan de depender exclusivamente del precio fluctuante de los granos o la carne, y empiezan a cobrar directamente por el servicio de mantenimiento vegetal.
Todavía hay preguntas abiertas
El propio sector reconoce que el crecimiento fue tan rápido que superó a la investigación científica disponible. Un estudio reciente sobre el fenómeno en el noreste de Estados Unidos señaló que todavía existen “vacíos de conocimiento” sobre cómo el pastoreo solar afecta a la biodiversidad nativa local y la exposición de los animales a parásitos, además de la falta de datos sistemáticos sobre los costos reales de mano de obra que implica gestionar un rebaño itinerante entre distintas instalaciones. Es, en definitiva, una práctica que ya funciona a gran escala, pero que todavía está siendo estudiada al mismo tiempo que se expande.