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Ciencia

Mayo se ilumina con fuego celestial: Lluvia de meteoritos y la mística Luna de las flores

La primera semana de mayo regala un doble espectáculo astronómico inolvidable: una lluvia de meteoritos provenientes del cometa Halley y la Luna llena de las flores. Entre mitos, ciencia y belleza natural, el cielo del hemisferio sur promete maravillar a todos.
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Con la llegada de mayo, el firmamento se transforma en escenario de dos fenómenos astronómicos que fusionan lo científico con lo poético. Mientras las partículas del legendario cometa Halley atraviesan la atmósfera terrestre, una Luna llena cargada de simbolismo florece en el cielo, dando inicio a un mes que promete emociones desde lo más alto.

La lluvia estelar que deja el cometa Halley

Cometa Halley y Luna de flores: dos eventos astronómicos espectaculares abren mayo
© Unsplash – Zetong Li.

Cada vez que el cometa 1P/Halley visita el sistema solar interior, su núcleo libera roca y hielo, formando una estela que, tarde o temprano, cruza la órbita terrestre. Esos fragmentos, conocidos como “basura espacial”, no son desperdicio: al impactar con la atmósfera a velocidades superiores a los 65 kilómetros por segundo, generan una de las lluvias de meteoritos más espectaculares del año.

En esta ocasión, el pico máximo se dará entre la noche del lunes y la madrugada del martes, cuando se podrán ver hasta 50 meteoritos por hora cruzando el cielo a gran velocidad. Este fenómeno, conocido como Eta Acuáridas, es visible especialmente en el hemisferio sur y tendrá como punto de observación óptimo la constelación de Acuario, ubicada entre Piscis y Capricornio.

La NASA confirmó que las Eta Acuáridas se originan exclusivamente a partir del cometa Halley, también responsable de otra lluvia famosa: las Oriónidas, que se presentan en octubre.

La Luna de las flores: belleza y creencias

Cometa Halley y Luna de flores: dos eventos astronómicos espectaculares abren mayo
© Unsplash – Planet Volumes.

Como si fuera poco, hacia el fin de semana siguiente, la Luna llena se dejará ver en todo su esplendor. No se trata de una Luna común: es la Luna de las flores, nombre que se remonta a los pueblos algonquinos del noreste de Estados Unidos. En su tradición, esta Luna marcaba la llegada de las grandes floraciones de primavera, una imagen que hoy sigue inspirando admiración y romanticismo.

Este fenómeno también tiene su costado místico. Desde rituales hasta recomendaciones sobre el mejor momento para cortarse el cabello, muchos creen que los ciclos lunares influyen en aspectos cotidianos. Aunque la ciencia no lo respalde del todo, la conexión emocional con el satélite terrestre sigue vigente en diversas culturas.

Y así, el mes arranca con el cielo en movimiento, repleto de luces fugaces y reflejos plateados. Para quienes alzan la vista, mayo no empieza en el calendario, sino en las estrellas.

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