La exploración del universo siempre nos ha desafiado a imaginar más allá de lo conocido. Ahora, un hallazgo reciente realizado por un grupo de investigadores de China, Corea y Estados Unidos podría cambiar para siempre lo que creíamos sobre los planetas en otros sistemas solares. Las supertierras, esos cuerpos que superan a la Tierra en tamaño pero no alcanzan la magnitud de gigantes gaseosos como Júpiter, podrían ser mucho más comunes de lo pensado.
Un universo plagado de supertierras

Los exoplanetas, aquellos mundos que orbitan estrellas fuera de nuestro sistema solar, han sido objeto de múltiples estudios. Dentro de esta categoría, las supertierras representan un tipo especial, caracterizado por su tamaño intermedio.
Utilizando la Red de Telescopios de Microlente de Corea (KMTNet), los científicos aplicaron una técnica llamada «microlente gravitacional». Este método consiste en observar cómo la luz de una estrella se curva y se intensifica al pasar otro objeto por delante, permitiendo detectar planetas alejados de sus estrellas, donde otros sistemas de búsqueda fallan.
Andrew Gould, profesor en la Universidad de Ohio y coautor del estudio publicado en Science, destacó que las supertierras descubiertas orbitan a distancias comparables a la de los gigantes gaseosos respecto al Sol, lo que desafía la lógica tradicional de formación planetaria. Según sus estimaciones, podría haber al menos una supertierra por cada tres estrellas.
La importancia de este hallazgo para la ciencia

Uno de los casos más llamativos identificados mediante esta técnica fue OGLE-2016-BLG-0007, un exoplaneta que duplica el tamaño de la Tierra y cuya órbita es incluso más amplia que la de Saturno.
Los astrónomos lograron así categorizar los exoplanetas en dos grandes grupos: el primero, formado por supertierras y mundos similares a Neptuno; el segundo, compuesto por gigantes como Saturno o Júpiter.
Esta diferenciación abre nuevas ventanas para entender los procesos que originan planetas. Como explica Richard Pogge, profesor de astronomía en la Universidad Estatal de Ohio, conocer la abundancia y distribución de exoplanetas es similar a reconstruir la historia evolutiva del cosmos, pieza por pieza.
Para los científicos, unir estos fragmentos en una imagen coherente no solo es un desafío técnico, sino una satisfacción intelectual de dimensiones épicas.