El sarampión está regresando – y no es nada bienvenido – tanto en EE.UU. como en el mundo. El resurgimiento podría hacer que muchos nos preguntemos hasta qué punto estamos protegidos, y si nos hace falta un refuerzo de la vacuna contra el sarampión.
Es importante destacar que la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR) es altamente efectiva y brinda 97% de protección contra el sarampión con las dos dosis de rigor. La mayoría de los estadounidenses están vacunados y se siguen vacunando con la vacuna MMR gracias a los planes de vacunación para niños que se implementaron en todo el país a partir de la década de 1980.
Estos programas de vacunación incluyen varias vacunas, requeridas para asistir a escuelas públicas, pero las familias pueden obtener excepciones personales o médicas dependiendo del estado. En el año escolar 2023-2024, un 93% de los niños estadounidenses en edad escolar recibieron sus vacunas MMR. Dicho esto, en los últimos años ese porcentaje se redujo un poco y ahora está por debajo del umbral de la inmunidad de rebaño o comunidad, que es la inmunidad necesaria para impedir que el virus altamente contagioso se propague ampliamente en un área. De allí que tenemos brotes recientes.
Los brotes recientes
Hoy los brotes de Texas, Nueva México y Oklahoma suman oficialmente más de 500 casos, casi todos provenientes de lugares con personas no vacunadas, y los no vacunados son mucho más vulnerables ante el sarampión, en particular los niños más pequeños. Sin embargo hay algunas situaciones en las que podría hacer falta un refuerzo de la vacuna.
Walter Orenstein es profesor en la facultad de medicina de la Universidad Emory, y ex director del programa de vacunación del CDC de EE.UU., y señala que en EE.UU., en 1963, había dos tipos de vacunas contra el sarampión.
Una vacuna tenía el virus vivo atenuado – el mismo tipo que se usa hoy aunque se modificó luego para que fuera más suave – y la otra vacuna tenía virus desactivado, o muerto. Lamentablemente la vacuna del virus desactivado no brindaba inmunidad perdurable y aumenta el riesgo de sufrir una forma grave de sarampión o sarampión atípico, en personas que luego se contagiaban naturalmente. En 1967 se retiró esa vacuna, pero hay personas que siguen con esa protección en estos tiempos.
El nivel de inmunidad
“Es decir que si te vacunaron entre 1963 y 1967 con esta vacuna, o una vacuna que no conoces, lo razonable es que recibas otra dosis de la vacuna contra el sarampión que sí es efectiva”, le dijo Orenstein a Gizmodo. Quienes recibieron esta vacuna, o no saben qué vacuna han recibido en esos años, deberían al menos darse una dosis de la vacuna estándar contra el sarampión.
Casi todos los nacidos antes de 1957 tienen probabilidades de haberse contagiado el sarampión, y eso también brinda inmunidad perdurable, por lo que en general estarán bien. Los Centros para el Control de Enfermedades dicen que el personal de la salud que nació antes de 1957 y no tuvo sarampión (ya sea porque no aparece en sus registros o en los análisis de laboratorio) deberían considerar darse las dos dosis de rigor.
Además hay que señalar que los estadounidenses nacidos entre 1968 y 1989 recibieron solamente una dosis de la vacuna MMR. Incluso una sola dosis será altamente efectiva, alrededor del 93%, por lo que la mayoría de las personas están bien protegidas. Pero el CDC recomienda que quienes tienen mayor riesgo a estar expuestos al sarampión reciban su segunda dosis si es que no la han recibido. Estos grupos de alto riesgo incluyen a los estudiantes universitarios, al personal de la salud, a quienes viajan a otros países y a todo el que se considere de riesgo según las directivas de los funcionarios de la salud pública, como lo son quienes viven cerca de donde hay brotes activos.
Es mejor prevenir que… enfermar
La protección de casi 100% que brinda la vacunación completa con la MMR sigue dejando un diminuto espacio para vulnerabilidad, claro está. A veces enfermará una persona con todas las dosis de la vacuna y que se expone al sarampión durante un brote. Eso podría suceder porque el sistema inmunológico de la persona no montó una plena respuesta protectora en el momento de la vacunación, o porque su inmunidad se fue desgastando con el tiempo.
Lo bueno es que el desgaste de la inmunidad no es para preocuparse. Los estudios calculan que cada año la efectividad de la vacuna disminuye entre 0,22% y 0,04%. Eso significa que harían falta entre 5 y 25 años para que la persona promedio esté 1% menos protegida que cuando se aplicó las vacunas MMR.
Si te preocupa tu vulnerabilidad ante el sarampión, o no conoces las vacunas que recibiste, habla con tu médico. Con un análisis de sangre podrá verificar los anticuerpos del sarampión, o tal vez recomendarte que recibas una dosis de MMR. Si bien a nadie le gustan las agujas, la vacuna MMR es segura, por lo que darte una dosis extra no te afectará aunque ya estés con plena protección.
“Una de las ventajas, si alguien ya es inmune, es que no le pasará nada porque su cuerpo matará al virus de la vacuna antes de que pudiera suceder algo”, dijo Orenstein.
Aparte de algunas situaciones determinadas, el sarampión sigue siendo un riesgo importante para los que no se han vacunado, incluyendo a los muy jóvenes o a los que por motivos médicos no pueden vacunarse como sucede con quienes tienen el sistema inmune gravemente debilitado. La mejor forma de contener al virus, señala, es asegurarse de que se vacunen todos los que puedan vacunarse.
“Por eso es tan importante tener altos niveles de inmunización en nuestras comunidades. Porque para que sobreviva el virus del sarampión, necesita que se lo transmita de una persona que contagia a una persona susceptible de enfermar. Y si la persona contagiada solo entra en contacto con personas inmunes, esa cadena de transmisión se rompe e indirectamente protege a los que no pueden vacunarse por contraindicación médica. Todos están protegidos si no se exponen”, dijo Orenstein.
Se recomienda que los niños reciban su primera vacuna MMR entre los 12 y los 15 meses de edad, y que la segunda dosis sea entre los 4 años y los 6, aunque los niños en riesgo de exposición durante un brote o en un viaje internacional pueden recibir la vacuna antes, o recibir una dosis extra.
El sarampión no es broma, es altamente contagioso y puede ser peligroso, especialmente para los niños y las personas que no se pueden vacunar. Si estás en riesgo o no conoces tu nivel de inmunidad, lo mejor es que visites a tu médico.