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Ciencia

Neurociencia: diez hábitos que fortalecen la concentración y retrasan el envejecimiento cerebral

Dormir bien, limitar distracciones, mantener el cerebro activo y controlar el uso del celular son claves para conservar la concentración con los años. La neurociencia muestra que la atención puede entrenarse, y que hábitos como la lectura, la meditación o el ejercicio físico fortalecen la memoria y reducen el deterioro cognitivo.
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Atención y concentración: dos pilares que envejecen con nosotros

Vivimos rodeados de estímulos: mensajes, redes sociales, correos, videos, notificaciones. Cada uno compite por nuestra atención, fragmentando el pensamiento y erosionando la capacidad de concentración.
A pesar de que este fenómeno afecta a todas las edades, su impacto se vuelve más evidente con los años, cuando los mecanismos cognitivos comienzan a cambiar de forma natural.

El psicólogo William James, uno de los padres de la psicología moderna, definió la atención como “la toma de posesión por la mente, de un modo claro y vívido, de uno entre varios objetos o pensamientos posibles”.
Hoy, la neurociencia confirma que esta función —junto con la concentración— es esencial para la memoria, el aprendizaje y la calidad de vida.


Qué ocurre con el cerebro al envejecer

El doctor Ricardo Allegri, jefe de Neurología Cognitiva del Fleni, explica que “la concentración se basa en la atención, que permite focalizar la conciencia sobre los eventos”.
Con la edad, se produce una reducción de la atención selectiva, lo que dificulta recuperar información o palabras con rapidez. Sin embargo, esto no implica pérdida de memoria patológica, como ocurre en enfermedades neurodegenerativas: los datos siguen almacenados, pero cuesta más acceder a ellos.

Por su parte, el doctor Guido Dorman, de la Clínica de la Memoria de INECO, señala que el envejecimiento “reduce la eficiencia de las redes frontales y parietales del cerebro, involucradas en el control ejecutivo y la atención sostenida”.
Este cambio puede manifestarse en una menor velocidad mental o en una atención más dispersa, aunque dentro de lo que se considera normal.

Diez acciones que recomienda la neurociencia para mejorar la atención y la concentración con el paso de los años
© FreePik

Ambos expertos coinciden en que una leve mayor distracción o un tiempo adicional para concentrarse forman parte del envejecimiento saludable, mientras que las alteraciones que interfieren en la vida diaria deben ser evaluadas clínicamente.


La atención en la era digital

Las nuevas generaciones tampoco escapan a los desafíos. Según Allegri, los jóvenes entrenan más la atención dividida, alternando entre múltiples tareas, lo que reduce la profundidad del procesamiento.
“Hablar por teléfono mientras se maneja o responder mensajes mientras se estudia es peligroso porque la atención real solo puede concentrarse en un estímulo a la vez”, advierte.

Dorman añade que vivimos en una cultura de la hiperestimulación: el cerebro joven no tiene menos capacidad de concentración, pero está adaptado a un entorno que premia la inmediatez.
El multitasking da una sensación falsa de productividad, cuando en realidad aumenta la fatiga cognitiva y disminuye la precisión y la memoria.


Estimular el cerebro: el antídoto contra la distracción

La neuropsicóloga Martina Grané, del Departamento de Neuropsicología de INECO, destaca que ejercitar la atención ayuda a fortalecer las redes neuronales encargadas del procesamiento y la toma de decisiones, lo que protege frente al deterioro cognitivo.
Una atención entrenada mejora la productividad, la seguridad, el control del estrés y la calidad de vida.

Dorman añade que no existe una “gimnasia cerebral milagrosa”, pero sí hábitos con evidencia científica: aprender un idioma, tocar un instrumento, participar en actividades sociales o realizar ejercicio físico aeróbico.
Estas experiencias estimulan distintas redes cognitivas y fortalecen la reserva cerebral, la capacidad del cerebro de compensar los efectos del envejecimiento.


Diez acciones neurocientíficas para entrenar la atención y la concentración

  1. Dormir bien: el sueño regula la memoria y la atención. La Fundación Nacional del Sueño recomienda entre 7 y 8 horas diarias.

  2. Reducir distracciones externas: silenciar notificaciones, evitar ruidos y crear entornos tranquilos mejora el rendimiento mental.

  3. Practicar meditación o mindfulness: aumenta la autorregulación y la capacidad de sostener el foco atencional.

  4. Hacer ejercicio físico regular: mejora la oxigenación cerebral y la conectividad de las redes atencionales.

  5. Controlar el uso del celular: apagar notificaciones y definir horarios para revisar redes o correos reduce el estrés cognitivo.

  6. Establecer rutinas cognitivas: organizar tareas por bloques cortos de tiempo favorece la concentración sostenida.

  7. Tomar descansos activos: pausas breves cada 25 o 30 minutos —como propone la técnica Pomodoro— reentrenan la atención.

  8. Mantener el entorno ordenado: un espacio despejado facilita el enfoque y reduce la carga mental.

  9. Leer todos los días: dedicar 20 o 30 minutos a una lectura concentrada fortalece la memoria y la comprensión.

  10. Jugar al sudoku o al ajedrez: los juegos que exigen razonamiento y planificación estimulan la atención y la flexibilidad cognitiva.

Diez acciones que recomienda la neurociencia para mejorar la atención y la concentración con el paso de los años
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Un cerebro enfocado envejece mejor

La atención no se pierde con los años: se entrena y se adapta. La neurociencia demuestra que la plasticidad cerebral —la capacidad del cerebro para reorganizarse— permanece activa toda la vida.
Cultivar hábitos saludables, limitar los estímulos y mantener la mente curiosa es la mejor inversión para un envejecimiento mental vigoroso y consciente.

Fuente: Infobae.

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