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Mundo

No es EE.UU. ni China. El país latinoamericano que se convirtió en una potencia militar con submarinos nucleares y cazas supersónicos

Este país de América Latina se posiciona entre los 15 ejércitos más poderosos del planeta, gracias a su presupuesto récord, desarrollo tecnológico propio y una estrategia de defensa que lo proyecta más allá de la región.
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En el tablero geopolítico de América Latina, hay un jugador que se mueve con la firmeza de quien ya no depende de nadie. Mientras la región mantiene ejércitos modestos y presupuestos de defensa ajustados, Brasil ha construido un poder militar capaz de llamar la atención de las grandes potencias mundiales. Lo ha hecho a su manera: con inversión constante, autonomía tecnológica y una industria de defensa que ya produce sus propias armas avanzadas.

El ejército más numeroso y mejor financiado del continente

Brasil arma su propio imperio militar. Con submarinos nucleares y cazas supersónicos, ya compite con potencias globales
© Agenda Malvinas.

Según el The World Factbook de la CIA, Brasil cuenta con más de 376.000 efectivos activos y una reserva superior al millón, un tamaño que supera ampliamente al de cualquier otra fuerza en la región. A esto se suma un presupuesto de defensa que, de acuerdo con el SIPRI, alcanzó en 2023 los 22.900 millones de dólares, colocándolo en el puesto 12 del mundo, por encima de países con larga tradición militar como Israel o Ucrania.

Ese músculo financiero sostiene un ejército moderno y profesional, con más de 2.200 vehículos blindados, una armada en expansión y una fuerza aérea que ya opera con cazas Gripen E/F de última generación. Además, mantiene presencia activa en la Amazonía, en las fronteras sensibles y en los litorales estratégicos del Atlántico Sur, una zona cada vez más disputada por su riqueza energética y su posición frente a África.

La revolución tecnológica de Embraer y Avibras

Brasil arma su propio imperio militar. Con submarinos nucleares y cazas supersónicos, ya compite con potencias globales
© Pixabay.

El poder de Brasil no se limita a su tamaño: radica en su capacidad de producir su propio armamento. La industria nacional de defensa se ha convertido en un motor de innovación. Empresas como Embraer, Avibras y Ares fabrican desde aviones tácticos KC-390 Millennium hasta drones de reconocimiento, misiles inteligentes y vehículos blindados Guaraní.

Pero el mayor salto tecnológico lo representa el submarino nuclear Álvaro Alberto, actualmente en fase de pruebas. Será el primero de su tipo en América Latina y marcará un hito histórico para la región. El proyecto, desarrollado junto con Francia, busca dotar a Brasil de una flota capaz de operar de manera independiente en aguas profundas durante semanas, algo que hasta ahora solo lograban las potencias con arsenal nuclear.

De acuerdo con datos del Ministerio de Defensa brasileño, el país destina cerca del 7,4% de su presupuesto militar a investigación y desarrollo, lo que le otorga una autonomía tecnológica inédita en el continente.

Brasil en el radar de las grandes potencias

Brasil arma su propio imperio militar. Con submarinos nucleares y cazas supersónicos, ya compite con potencias globales
© Unsplash – Thomas Tucker.

El ranking Global Firepower 2024 ubica a Brasil en el puesto 12 a nivel mundial, una posición que lo sitúa por delante de potencias regionales y de actores militares de relevancia global. Más allá del número de tropas, lo que impresiona a los analistas es su capacidad logística, su infraestructura de defensa, y su experiencia en operaciones internacionales, especialmente bajo el paraguas de las Naciones Unidas.

Brasil ha liderado misiones de paz en Haití, Líbano y Timor Oriental, y su influencia se extiende a organismos multilaterales como la Conferencia de Ejércitos Americanos o UNASUR Defensa. Esa combinación de presencia diplomática y poder militar lo convierte en una potencia híbrida, capaz de negociar, disuadir y proyectar influencia más allá de su territorio.

Una potencia que mira más allá de sus fronteras

El modelo brasileño se basa en tres pilares: tamaño, inversión sostenida y desarrollo tecnológico propio. Juntos, le permiten proyectar poder y proteger sus intereses estratégicos en la Amazonía, el Atlántico Sur y el espacio aéreo regional. Su objetivo no es competir abiertamente con EE. UU. o China, sino consolidarse como una voz militar autónoma dentro del Sur Global, con un pie en América y otro en las alianzas emergentes de los BRICS.

En tiempos en los que la seguridad global se redefine por la tecnología, la energía y los recursos naturales, Brasil ha logrado algo que pocos países latinoamericanos siquiera intentan: construir poder desde dentro. Y con un submarino nuclear listo para zarpar, cazas supersónicos surcando sus cielos y fábricas de defensa en expansión, el gigante sudamericano ya no es solo una potencia regional.

Es un actor militar que las grandes potencias observan con respeto —y también, con cautela.

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