Image: Horten Ho 229 (Smithsonian Institution)

Dicen que la idea surgió hacia el final de la guerra, cuando los nazis estaban en una situación desesperada que pedía medidas revolucionarias. Uno de esos proyectos se llamó Horten Ho 229, un arma letal que cruzaría el cielo sin ser detectado, el primer avión a reacción de alas del mundo.

Image: Bocetos del avión (Wikimedia Commons)

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Obra de los hermanos Reimar y Walter Horten en 1944, ambos llevaban dos años desarrollando la idea de un nuevo caza de alas para Alemania. Hermann Göring, jefe de la Fuerza Aérea Alemana, dio su permiso oficial a los hermanos para construir y probar varios prototipos.

Image: El modelo encontrado por los estadounidenses (Wikimedia Commons)

El diseño del “ala volante” eliminaría “cualquier resistencia innecesaria”, y las superficies, al menos en teoría, tenían poca resistencia al avance.

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Image: Smithsonian Institution

Un avión que permitiría una configuración con un desempeño similar a un planeador con alas que son más cortas (y por tanto resistentes), y sin la necesidad de sufrir la resistencia al avance que impone el fuselaje.

Image: Smithsonian Institution

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El primero de los prototipos fue un planeador pilotado con el que se informó sobre el diseño y la construcción de las versiones propulsadas que vendrían.

Image: Réplica de un Horten Ho 229 (Wikimedia Commons)

El segundo se estrelló durante un vuelo de prueba después de que un motor se detuviera a 8.800 metros y tras dos horas de vuelo, matando al piloto. Los prototipos cuarto, quinto y sexto se estaban desarrollando cuando terminó la guerra.

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Image: Smithsonian Institution

Sea como fuere, el Horten Ho 229 fue uno de los aviones de combate más inusuales probados durante la Segunda Guerra Mundial. Puede que finalmente no haya sido el “arma milagrosa” que buscaban los hermanos, pero marcó la introducción a un concepto notable: la distribución de elevación en forma de campana, un diseño que todavía está siendo estudiado y probado exhaustivamente por investigadores aeronáuticos.

Image: Vista posterior (Wikimedia Commons)

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Lo cierto es que debido a que se ve tan extraño, el avión ha sido confinado durante mucho tiempo en la mitología. Después de la guerra, Reimar afirmó que habían tratado el exterior del avión con carbón para hacerlo invisible al radar. No parece que sea así: la gente de Smithsonian no ha encontrado ninguna evidencia de ello. De hecho, y como decíamos, el avión fue un fracaso, y la única vez que lo probaron con un vuelo motorizado se estrelló y mató a su piloto.

Image: Smithsonian Institution

Poco después de la guerra, los militares estadounidenses recuperaron la sección central de Horten Ho 229 V3 (dos motores a reacción, cabina, tren de aterrizaje y otras partes) dentro de un edificio de mantenimiento de carreteras en Alemania. Sus paneles de ala se encontraron en una ubicación diferente.

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Image: Wikimedia Commons

Actualmente, el Smithsonian National Air and Space Museum tiene expuesto el único fuselaje superviviente de Ho 229, el V3. Una preciosidad. [Smithsonian, Wikipedia]